Se acerca la tradicional celebración arquidiocesana. En este año, se desarrollará el sábado 9 de mayo de 11 a 17 horas, en la Plaza Matriz.
El próximo sábado 9 de mayo volveremos a homenajear a nuestros santos patronos y a nuestro primer obispo. Y la propuesta es muy particular: volver a la Matriz.
Precisamente, es allí, en el corazón del casco viejo de nuestra ciudad y donde el paso del tiempo queda patente en las distintas fachadas, que destaca la Catedral de Montevideo. Nuestra Iglesia Matriz no lleva cualquier nombre —de hecho, como muchos sabrán, es bastante extenso—: Catedral Basílica Metropolitana de la Inmaculada Concepción y San Felipe y Santiago.
No es casualidad que el templo esté consagrado a nuestros santos patronos, Felipe y Santiago, fundamentales en aquellos primeros pasos del anuncio de la buena nueva. Los libros de historia nos recuerdan que su devoción llegó con los conquistadores y los primeros pobladores, quienes encomendaban sus pasos y la naciente villa a su protección. De esta manera, el 3 de mayo —fecha del martirio de ambos— quedó sellado en nuestros calendarios como un recordatorio de fe, pero también de identidad.
Tampoco será casualidad que, el próximo 9 de mayo, nuestra arquidiócesis vivirá —nuevamente— una verdadera celebración. “La fiesta de las fiestas”, como suele repetir en distintas oportunidades el cardenal Daniel Sturla.
Porque la Iglesia que peregrina en Montevideo tiene sus festividades, sus celebraciones, sus encuentros, sus historias. Pero hay una fecha en la que nuestra comunidad se desborda de alegría y color. La Fiesta de San Felipe y Santiago y Beato Jacinto Vera es, ni más ni menos, que la celebración de la Iglesia viva en Montevideo.
Volver a la Matriz
Bajo el espíritu de «Volver a la Matriz», este año la fiesta se desarrollará precisamente en la Plaza Matriz, el sábado 9 de mayo, en el horario de 11:00 a 17:00 horas.
Allí, frente a la Catedral Basílica Metropolitana, estará el escenario en el cual se desarrollarán distintos espectáculos artísticos, con muestras a cargo del Elenco Sophia y un musical de Carlo Acutis.
En la acera de la plaza se armará la feria de stands y en la calle Ituzaingó hacia Rincón habrá un parque de inflables para niños a partir de tres años de edad. A fin de ofrecer mayor seguridad todo el perímetro de la fiesta estará vallado, teniendo puntos de acceso debidamente controlados.
A las 15:30 horas en el interior de la Catedral tendrá lugar el momento central de la jornada, la celebración de la Santa Misa.

¿Cuál es el origen de la fiesta de nuestros patronos?
Corría la segunda década del siglo XVIII, cuando España advirtió la necesidad de fundar una nueva ciudad en su Virreinato del Río de la Plata para evitar el avance de los portugueses. Bruno Mauricio de Zabala tuvo esa misión y desde Buenos Aires comenzaron a llegar los primeros pobladores, entre los que estaban los abuelos del general José Artigas.
El 26 de diciembre de 1726 se fijó la jurisdicción de la ciudad y el 15 de enero del año siguiente don Pedro Millán —militar que participó en la organización formal de la villa— estableció cuáles serían sus fiestas: los patronos serían los santos Felipe y Santiago.
Muy probablemente la elección de san Felipe responde a quien era rey de España en ese momento, Felipe V, pues era tradición poner a las ciudades los nombres de los monarcas. Santiago, llamado “el Menor”, celebraba su fiesta el mismo día -1º de mayo- desde el siglo VI.
Zabala llegó a Montevideo recién en diciembre de 1729 y el día 20 erigió oficialmente la ciudad. Pocos días después, el 1º de enero de 1730, quedó constituido el primer Cabildo y Zabala confirmó como patronos a los santos apóstoles.
Su fiesta se celebraba con la mayor solemnidad y comenzaba con un desfile a caballo por la localidad. Luego todos los integrantes de la sociedad –Iglesia, autoridades y pueblo– se encontraban en las calles y confraternizaban. Era una de las fiestas más importantes del año, solo igualada por la de Corpus Christi.
Historia de San Felipe y Santiago
San Felipe fue llamado por Jesús a ser uno de sus apóstoles y, a su vez, fue quien invitó a Natanael o Bartolomé a conocer a su Maestro. Originario de Betsaida, el discípulo recibió la pregunta de Jesús antes de multiplicar los panes y los peces para darle de comer a 5.000 hombres. “¿De dónde crees tú que podremos conseguir pan para tanta gente?», interrogó el Mesías.
Felipe fue también el que acercó a unos griegos extranjeros a hablar con Jesús, así como el apóstol que en la Última Cena pidió al Señor que le “mostrara al Padre”. «Felipe, quien me ve a Mí, ve al Padre», recibió como respuesta.
Los historiadores acotan que luego evangelizó en Asia Menor y que resucitó un muerto. San Clemente de Alejandría aseguró que murió crucificado en una persecución contra cristianos.
Santiago “el Menor” era de Caná de Galilea, seguramente primo de Jesús. Su nombre figura mucho en los Hechos de los Apóstoles, pues era considerado el primer obispo de Jerusalén: redactó un documento en el Concilio de Jerusalén, san Pablo lo consultaba, san Pedro pidió que lo mantuvieran informado.
«Santiago es, junto con Juan y Pedro, una de las columnas principales de la Iglesia», afirmó san Pablo en una Carta a los Gálatas. Hegesipo, historiador del siglo II, afirmó que «Santiago era llamado ‘El Santo’”.
“La gente estaba segura de que nunca había cometido un pecado grave. Jamás comía carne, ni tomaba licores. Pasaba tanto tiempo arrodillado rezando en el templo, que al fin se le hicieron callos en las rodillas. Rezaba muchas horas adorando a Dios y pidiendo perdón al Señor por los pecados del pueblo. La gente lo llamaba: ‘El que intercede por el pueblo’”, redactó Hegesipo.
Su Carta de Santiago está incluida en el Nuevo Testamento. El apóstol murió después de haber sido lanzado por los jefes judíos desde la parte más alta del templo hacia abajo.
¡Sumate con tu comunidad!
Como cada año, las comunidades de la Arquidiócesis —parroquias, colegios, congregaciones, movimientos, obras sociales y pastorales — están invitadas a preparar un stand para compartir quiénes son y qué hacen. Las comunidades podrán ofrecer productos a la venta para financiar sus actividades, respetando siempre el espíritu de la celebración.
Esto incluye la posibilidad de ofrecer productos alimenticios ya preparados y debidamente empaquetados. Recordemos que la feria de stands no es solo un lugar para mostrar o vender cosas, sino una oportunidad de encuentro, anuncio y testimonio
Hay tiempo hasta el viernes 24 de abril para presentar la solicitud del stand, mediante un formulario web disponible aquí.
Iglesia Católica de Montevideo

