Se acerca la celebración de la solemnidad de Corpus Christi y la tradicional procesión arquidiocesana.
La solemnidad de Corpus Christi es una de las celebraciones más importantes que tenemos dentro del calendario litúrgico. Originalmente, cada jueves posterior a la solemnidad de la Santísima Trinidad, la Iglesia Católica conmemora la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía, quien se entregó por todos nosotros y nos acompaña cada día en el pan de vida. No obstante, por motivos pastorales, en algunos sitios se traslada su festividad para el domingo siguiente, como ocurre en nuestro país.
Procesión de Corpus Christi

La Iglesia Católica de Montevideo nos invita a participar de la procesión de Corpus Christi para el domingo 7 de junio, a las 15 horas, en la intersección de Avenida del Libertador y Mercedes (próximo a la Plaza Fabini). Desde allí, se partirá en procesión hacia la Basílica de la Aguada.
El lema para esta edición de 2026 es «Por Cristo, con él y en él», que pertenece a la doxología final o conclusión solemne de la plegaria eucarística en la santa misa, mediante la cual el sacerdote ofrece toda la alabanza y gloria al Padre, en la unidad del Espíritu Santo.
Una característica particular de esta celebración es que no tendrá una única Misa, sino que, para todos aquellos que lo deseen, podrán participar de una misa a las 14.30 horas en la parroquia San Miguel Garicoits (Vascos) y luego de la procesión y bendición eucarística otra misa en la parroquia Nuestra Señora del Carmen (Aguada).
La importancia de la eucaristía

La solemnidad de Corpus Christi nos recuerda la gracia de recibir la Eucaristía y los frutos que la comunión nos entrega. Por un lado, acrecienta nuestra unión con Cristo, pero también genera muchas otras gracias: fortalecer la unidad de nuestra Iglesia, alimenta nuestra vida espiritual, renovar nuestra vida de gracia recibida en el sacramento del bautismo, otorgar el perdón de los pecados veniales y preservarnos de los pecados graves, sostener nuestras fuerzas a lo largo de peregrinar en esta vida y desear la vida eterna.
Como nos enseña nuestra fe, Jesús habita con nosotros en la Eucaristía para aliviar nuestras cargas, confortarnos en nuestras aflicciones y fortalecernos en nuestros desafíos. Participar de las actividades de Corpus Christi es agradecer su infinito regalo, además de una oportunidad para adorar a Dios, vivo, verdadero y presente en la sagrada comunión.
Guía de adoración frente a Jesús

Adorar a Jesús en la Eucaristía es reconocerle como Dios, creador y salvador, Señor y dueño de todo lo que existe. La procesión de Corpus Christi es la ocasión ideal para, frente al Santísimo Sacramento, tomar conciencia de que estamos en presencia de Dios y pedirle al Espíritu Santo que nos guíe en este momento tan especial. ¡Te compartimos una sencilla guía con siete pasos para adorarlo!
- Invocar al Espíritu Santo. Le pedimos que nos acompañe en este momento de oración y adoración que estamos por comenzar.
- Alabanza. Pensamos algo concreto por el que queremos alabar a Jesús y se lo contamos (por ejemplo, «Te alabo por tu presencia real en la Eucaristía», «Te alabo por infinito amor», etcétera).
- Perdón. Le pedimos perdón, misericordia, por nuestros pecados de pensamiento, palabra, obra y omisión («Perdón por mi falta de fe cuando….», «Perdón por…», etcétera).
- Hablamos con Jesús. Es el momento donde le contamos nuestras inquietudes y le pedimos que nos ayude a ser, cada día, más parecidos a Él.
- Escucha. Aprendemos a escuchar a Jesús en el silencio del corazón, ante su presencia.
- Ofrecimiento. Le ofrecemos a Jesús nuestras vidas para que se cumpla su voluntad. «Que se haga en mí según tu palabra».
- Acción de gracias. Le damos gracias por este rato de adoración («Gracias por darme la fe», «Gracias por quedarte entre nosotros», pueden ser algunos ejemplos).
Iglesia Católica de Montevideo

