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Festejos por los 125 de la llegada de Madre Francisca Rubatto a Uruguay

Las actividades en memoria de la beata se llevan adelante del domingo 6 al miércoles 9 de agosto
Hermanas Capuchinas /Fb 125 años de Madre Francisca Rubatto en América

Con un teatro Stella colmado, las Hermanas Capuchinas comenzaron el domingo 6 los festejos por los 125 años de la llegada de la Madre Francisca Rubatto a América. Nacida en Italia pero venida a Uruguay como misionera, falleció en este país y es la primera beatificada de Uruguay.

La congregación surgió en Italia y tiene presencia en otros ocho países: Argentina, Brasil, Perú, Uruguay, Camerún, Etiopía, Kenia y Malawi. Representantes de estas naciones, así como la superiora general y la secretaria general de la congregación, llegaron por estos días a Montevideo para unirse a los días de festejos.

En el Stella se presentó la obra Nuevos Horizontes, dirigida por Federico Pereyra. Fiel a su estilo demostrado en otras interpretaciones de santos, los integrantes de Grupo Texas lograron representar con fidelidad y mucho humor la vida de una persona común que “se la jugó” por lo importante, según la descripción que hizo el director al comienzo del acto.

Fue una fiesta de familia, con hermanas de distintos países, amigos y gente de los cuatro colegios que las Capuchinas tienen en Maldonado, Punta del Este, Belvedere y Malvín (Montevideo).

El cuadro de la Madre Rubatto con las banderas de los países donde está presenta la congregación

Programa de festejos

Los festejos por los 125 años de la Madre Francisca Rubatto continúan hasta el próximo miércoles 9 de agosto. El detalle será el siguiente

Lunes 7 de agosto:

17hs. – Conferencia del Prof. Mario Cayota, “La realidad socio-política en el Uruguay del 1892 a la llegada de Madre Francisca Rubatto y su misión evangelizadora”. Salón Azul de la Intendencia de Montevideo.

Martes 8 de agosto:

14hs. – Presentación de la Banda de la Fuerza Aérea Uruguaya. Patio del Colegio San José de la Providencia (Julián Laguna 4323, esq. Av. Carlos María Ramírez). 16hs. – Acto oficial por parte del Correo Uruguayo de presentación del sello conmemorativo del arribo de Madre Francisca Rubatto a Uruguay y ceremonia en el que se procederá a matasellar el sobre en su primer día de emisión. Salón de actos del Colegio San José de la Providencia.

Miércoles 9 de agosto:

CELEBRACIÓN SOLEMNE de la Beata Francisca Rubatto  14hs. – Salida en caravana de autos con la urna de la Beata Madre Francisca desde el Santuario (Carlos M. Ramírez y Julián Laguna). Paradas celebrativas en el Hospital Italiano, Ex Casa Madre e Iglesia del Cordón. 15.45hs. – Convocatoria en Plaza Independencia: ofrenda floral al General Artigas e inicio de la procesión a pie hacia la Iglesia Catedral portando la urna de la Beata. 16.30hs. – Recibimiento en la Iglesia Catedral de la Banda Naval. 17hs. – Concelebración Eucarística presidida por el Cardenal Daniel Sturla en la Iglesia Catedral.

Grupo Texas interpretó la obra "Nuevos Horizones" /Grupo Texas

 

Biografía de la Madre Francisca Rubatto (Extraído del sitio de las Hermanas Capuchinas de la Madre Rubatto)

Ana María Rubatto nació en Carmagnola, Provincia del Piamonte, (Italia) el 14 de febrero de 1844. Cuando tenía cuatro años, quedó huérfana de padre. A los diecinueve años perdió a su madre, tras lo cual fue a vivir a Turín. Durante esos años Ana María se dedicó a las obras de caridad, a la enseñanza del catecismo a los niños, a la visita a los enfermos del Cottolengo y a los abandonados. En el verano de 1883 se trasladó a Loano.

Ese año el padre capuchino Angélico de Sestri Ponente, pensó que Ana María Rubatto podía ocupar el cargo de directora de una comunidad femenina que se estaba construyendo. Discernió la propuesta con su director espiritual y con Don Bosco con quien trabajaba en los oratorios. Después de mucho rezar y pedir luces a sus consejeros, decide ser parte de esta nueva familia religiosa. La Congregación nació el 23 de enero de 1885 donde ella y otras cinco jóvenes comienzan esta aventura de fe y coraje. Cambió su nombre por el de Hermana María Francisca de Jesús. Se convirtió, por mandato del obispo diocesano, en superiora, pero sobre todo en madre y formadora. Fue éste el inicio del «Instituto de las Hermanas Capuchinas de la Madre Rubatto».

Tres años después, el instituto comenzó a dilatarse: Génova-Voltri, San Remo… En 1892 cruzó el océano con otras hermanas y fundó casas en Montevideo. Siguió la misión en Uruguay, Argentina y Brasil. Siete veces atravesó la fundadora el océano para estar al lado de las hermanas en los dos continentes. Abrió dieciocho casas en los veinte años de su gobierno.

En uno de sus viajes pastorales, en Montevideo, la sorprendió la muerte el 6 de agosto de 1904, dejando un claro testimonio de entrega a Dios y a los hermanos más necesitados. El Papa Juan Pablo II la beatificó el 10 de octubre de 1993.

Estas fueron las palabras del pontífice en la homilía de ese día con respecto a la beata:

“La Iglesia te saluda, sor María Francisca de Jesús, fundadora de las religiosas Terciarias Capuchinas de Loano, que hiciste de tu existencia un servicio continuo a los últimos, testimoniando el amor especial que Dios siente hacia los pequeños y los humildes.

Siguiendo fielmente las huellas de Francisco, el enamorado de la pobreza evangélica, aprendiste a servir a los pobres y a hacerte pobre tú misma, y marcaste a tus hijas espirituales este camino particular de evangelización. Con el crecimiento del instituto, esta intuición inicial se convirtió en profundo impulso misionero que te llevó a ti y a tu Obra a América Latina, donde algunas de tus hijas espirituales sellaron con el sacrificio de su vida ese servicio a los pobres que constituye el carisma confiado a tu congregación, para el bien de la Iglesia. Hoy te saludamos como primera beata de Uruguay.

Prosigue tu profético testimonio de caridad también hoy en los numerosos campos de apostolado donde trabaja la congregación, contribuyendo a hacer que llegue a todo hombre, y en especial a los que sufren y a los que están abandonados, la invitación universal al banquete de las bodas celestiales (cf. Mt 22, 9). ” Extraído L’Osservatore Romano, edición semanal en lengua española, del 15-10-93

 

 

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