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Mons. González: “Se necesitan jóvenes firmes y fuertes, pero llenos de misericordia y amor”

La 40° Jornada Nacional de la Juventud concluyó con una Misa a la que asistieron más de 800 personas
Misa durante la 40° JNJ/ Fuente: Agustín González

El sábado 1° de setiembre, en el Colegio Seminario, se celebró la 40° Jornada Nacional de la Juventud (JNJ), organizada por Iglesia Joven Montevideo. El encuentro de jóvenes se desarrolló en tres momentos: el primero de formación; una instancia de misión; y por último, una Adoración Eucarística y la celebración de la Santa Misa.

La Eucaristía, celebrada en el templo de la Parroquia del Sagrado Corazón, fue presidida por Mons. Luis Eduardo González, Obispo Auxiliar de Montevideo, y concelebrada por 19 sacerdotes de toda la diócesis. El templo lucía colmado y la celebración fue animada por el mismo grupo de jóvenes que se encargó de organizar la Adoración Eucarística.

“Como María, decimos sí”

“Hoy es un día de fiesta para toda la Iglesia, estamos celebrando el 40° aniversario de la JNJ en nuestro país”, así comenzó la homilía de Mons. Luis Eduardo González. “¡Qué bueno poder reunirnos en la formación, para poder rezar, servir y ahora celebrar; para culminar aquí todo lo que hemos recibido en este día de parte de Dios!”, añadió.

El Obispo Auxiliar quiso agradecer a tantas personas que a través del tiempo hicieron posible 4 décadas de JNJ. Y también recordó “a todos aquellos que le abren las puertas a los jóvenes en la Iglesia, como un espacio donde uno puede crecer, vivir su fe, encontrar a Dios en la fraternidad y amistad de los hermanos”.

Después Mons. Luis Eduardo González centró su predica sobre el lema de la JNJ en todo el país; “Como María, decimos sí”. “Sin María -dijo- nuestro sí se va a diluir, se va a perder con facilidad”. Pero, remarcó, “con Ella todo cambia. María en primer lugar cumple el Evangelio. Ella recibió con un corazón limpio y puro a aquel que debía cambiar la historia; y así fue, transformó la historia para siempre”.

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Vivir los Mandamientos con un corazón limpio

Adentrándose en la primera lectura, el obispo comentó: “Dios le encomienda al pueblo que viva los Mandamientos. Estos Mandamientos son para vivir, pero a veces le cambiamos la palabra y decimos que son para cumplir”. Y agregó: “miramos a María y descubrimos que solo se pueden vivir los mandamientos con un corazón limpio”.

Mons. Luis Eduardo González explicó que cuando nos alejamos de Dios “todo parece más difícil, más pesado, más triste, más complicado”. Pero insistió: “Si nuestro corazón está limpio, está lleno de Dios, de su bendición, y podemos intentar, con la gracia de Él y la ayuda de María, vivir los mandamientos; entonces se cumple lo que el Señor pide a su pueblo”.

También les recordó a los jóvenes que decirle sí a Jesús, como hizo María, significa recibir su amor, “que cada día nos responde de muchas maneras, nos impulsa a vivir con sinceridad, con limpieza de corazón todo lo que hacemos; en el estudio, en el trabajo, la vida de familia, el noviazgo, la búsqueda de la vocación”. “Todo cambia”, subrayó.

Sostuvo Mons. Luis Eduardo González que “seguir a Jesús no es cumplir las normas, sino sería un dictador de leyes. Y Él es alguien que nos ama, que no tiene nada que ver con eso. Amando uno descubre hasta donde se puede llegar, y eso es el límite”.

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Un corazón agradecido

Después, el Obispo Auxiliar de Montevideo habló sobre la jornada que vivieron los jóvenes. Destacó los momentos de formación, de encuentro y misión. Llamó a los presentes a dar gracias por las familias, la pastoral juvenil, y a todas las personas que posibilitaron la celebración de la JNJ.

Mencionó el obispo que “todo el bien que podemos hacer proviene de Dios” y por tanto “hay agradecer el bien que recibimos de otros, de los animadores, de los sacerdotes, religiosas, de la familia o personas que se hayan cruzado en nuestra vida. Debemos cuidar el bien que otros nos han dado”. “Si uno es  limpio de corazón lo único que queda es decir gracias”, remarcó.

“Si hicimos algo bueno es porque Jesús lo permitió”

Mons. Luis Eduardo González les explicó a los jóvenes que “a veces la vida se transmite en el dolor, en el sufrimiento y en el llanto de un joven que cayó en la droga, o no sabe cómo seguir, o que se equivocó feo”. “Podemos acercarnos y estar. ‘Yo te digo que sí cuando otros quizá te han dejado solo o sola’”, añadió.

Fue contundente y dijo: “Si hicimos algo bueno es porque Jesús lo permitió”. Dirigiéndose a los presentes aseguró: “Para los desafíos del futuro se necesitan jóvenes firmes y fuertes, pero llenos de misericordia y amor”.

Para concluir la homilía, el Obispo Auxiliar de Montevideo exclamó: “Hoy todos, como María, le decimos sí a Jesús. Sí a la vida, sí al amor en el mundo, sí a la paz, sí a la vida fraterna, sí a la consagración, sí al servicio hacia los más pobres, sí al que está solo, sí a aquellos que están desolados y confundidos, sí al que piensa distinto para entrar en diálogo y para llevarle esta enorme y maravillosa noticia del amor de Dios”.

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