Se confirmó oficialmente la visita del santo padre a nuestro país, en una conferencia de prensa realizada en la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores.
En una conferencia de prensa organizada en el auditorio de la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores, de manera conjunta entre el ministro Mario Lubetkin, el nuncio apostólico Mons. Gianfranco Gallone y el Card. Daniel Sturla, se confirmó oficialmente la visita del Papa León XIV a nuestro país, para los días 6, 7 y 8 de noviembre.
El anuncio de la confirmación de la próxima venida del santo padre llena de alegría y expectativa a nuestra Iglesia uruguaya. Casi cuatro décadas atrás, Uruguay ya recibió la visita de un papa, cuando Juan Pablo II estuvo en Montevideo en 1987 y regresó un año después para visitar nuestra capital, Salto, Melo y Florida.
«El Papa León viene con un mensaje de esperanza»
Durante el esperado anuncio, que tuvo lugar en la mañana de este miércoles 5 de agosto, se confirmaron algunos aspectos logísticos y organizativos sobre la próxima visita de León XIV.
El primero en hacer uso de la palabra fue Mons. Gianfranco Gallone, quien leyó el comunicado oficial de la santa sede, en el que se confirmó el viaje apostólico del papa León XIV por Uruguay, Argentina y Perú. «El Santo Padre León XIV realizará un Viaje Apostólico a Uruguay, Argentina y Perú del 6 al 17 de noviembre de 2026, aceptando la invitación de los Jefes de Estado y de las Autoridades eclesiásticas de esos respectivos países. Su Santidad visitará Montevideo, Paysandú y Florida del 6 al 8 de noviembre; Buenos Aires, Córdoba y Luján del 8 al 11 de noviembre; y Lima, Chiclayo, Cuzco y Pucallpa del 11 al 17 de noviembre. El programa del viaje se dará a conocer a su debido tiempo”.

Posteriormente el ministro de relaciones exteriores, Mario Lubetkin, agradeció la presencia de los embajadores de Argentina y Perú que se encontraban en la sala, y luego expresó: «Nos parecía muy importante hacer una conferencia de prensa conjunta, con la seguridad de las fechas de la visita del Papa León XIV». También destacó que nuestro país fuese el primer destino en América Latina del papa. «Es una decisión que nos llena de orgullo», reconoció.
Por último, el Card. Daniel Sturla, manifestó su agradecimiento a los presentes y adelantó algunos aspectos relativos a la visita. El arzobispo de Montevideo transmitió su «gratitud inmensa al ministro por su invitación, al nuncio apostólico por su trabajo y a representantes de las embajadas de Argentina y Perú (…) Para los uruguayos es una alegría enorme».
«Tenemos en el corazón el lema de esta visita: ‘Les anuncio una gran alegría’. La gran alegría es que el Papa León viene con un mensaje de esperanza para todos», indicó el cardenal.
Antes de finalizar la conferencia, se confirmó la presencia del papa León XIV en Montevideo, Paysandú y posteriormente Florida, y la publicación de la web papaleonuruguay.uy donde se compartirá información sobre el viaje apostólico.
Una visita que trasciende a la Iglesia
En el pasado mes de julio se realizó un desayuno de trabajo organizado por la Conferencia Episcopal, periodistas de distintos medios pudieron dialogar con el cardenal Daniel Sturla y con Yago de la Cierva, profesional de la comunicación y coordinador general de la visita del Papa a España, sobre el proceso de preparación de uno de los acontecimientos más importantes que vivirá el país en los próximos años.
Durante el desayuno, el cardenal Sturla expresó la alegría con la que la Iglesia espera la llegada del Santo Padre y recordó que será la primera visita de León XIV a América Latina. «Hace casi cuarenta años vivimos la inolvidable visita de san Juan Pablo II. Ahora recibimos con enorme expectativa al Papa León. Es una alegría para la Iglesia, pero también para todo el Uruguay», afirmó.
El arzobispo de Montevideo recordó además que, apenas fue elegido el nuevo Pontífice, le transmitió personalmente la invitación a visitar Uruguay y destacó que el propio Papa mencionó desde el primer momento su deseo de viajar tanto a Argentina como a Uruguay.
Sturla insistió en que la presencia del Papa no es solamente un acontecimiento para los católicos, sino un hecho de relevancia nacional e internacional.
«El Papa es una figura que trasciende. Lo vimos en el funeral de Francisco y en el inicio del pontificado de León XIV, donde estuvieron presentes jefes de Estado y representantes de todo el mundo. También en Uruguay será un don para todo el país», señaló.

El desafío de un trabajo conjunto
De la Cierva destacó también que una visita apostólica siempre es fruto del trabajo conjunto entre la Iglesia y el Estado. «El Papa solo visita los países en los que ha sido invitado tanto por las autoridades civiles como por las autoridades religiosas. La colaboración entre ambas es fundamental para que todo pueda desarrollarse adecuadamente», afirmó.
Consultado sobre la preparación de la agenda, explicó que el proceso contempla distintas etapas de trabajo y que todavía pueden producirse ajustes. Los obispos presentan al Santo Padre las realidades que consideran importante mostrar y, junto con su equipo, el Papa va tomando las decisiones definitivas. «León XIV tiene una característica muy llamativa: le gusta escuchar. Pregunta qué esperan de él y presta mucha atención a lo que le proponen las Iglesias locales», señaló.
Mientras se aguarda la confirmación oficial del programa por parte de la Santa Sede, la Iglesia en Uruguay continúa trabajando junto a los distintos organismos públicos y equipos técnicos en la organización de la visita, convencida de que la llegada del Papa será una oportunidad para fortalecer la esperanza, el encuentro y el diálogo en todo el país.
Juan Pablo II en Uruguay
El 31 de marzo de 1987 el papa Juan Pablo II comenzaba su octavo viaje apostólico hacia Uruguay, Chile y Argentina. Su visita de aquel año, impulsada por el presidente Julio María Sanguinetti, se dio en el marco de la firma del tratado de paz entre Argentina y Chile, por la controversia sobre el canal de Beagle, en la que la Santa Sede había actuado como mediadora.
En aquella oportunidad, su paso por Uruguay fue muy breve (solo 19 horas en Montevideo). Juan Pablo II fue recibido por una multitud bajo lluvia a lo largo de todo el recorrido de la caravana, desde el aeropuerto de Carrasco hasta la Catedral de Montevideo. Allí tuvo un encuentro con sacerdotes y consagrados.
Al día siguiente celebró la eucaristía en la zona de Tres Cruces, donde se erigió una cruz blanca que quedó posteriormente como recordatorio de su visita. El presidente de aquel momento, Julio María Sanguinetti, propuso mantener en su emplazamiento la cruz que se había levantado para la misa campal.

El papa puso al Uruguay bajo el amparo de la Virgen de los Treinta y Tres, que en 1962 había sido declarada patrona del Uruguay por Juan XXIII.
En 1988 Juan Pablo II regresó en su programada visita pastoral. En Montevideo visitó la Universidad Católica y tuvo un encuentro en torno a la eucaristía en el estadio Centenario, además de visitar Salto, Melo y Florida. En esta última, confirió la ordenación sacerdotal a trece seminaristas, entre ellos, los actuales obispos Mons. Arturo Fajardo y Mons. Milton Tróccoli.
Iglesia Católica de Montevideo

