Editorial del Pbro. Gonzalo Estévez, vicario general de la Arquidiócesis de Montevideo, sobre este tiempo de Adviento rumbo hacia la Navidad.
Escribo estas líneas en una Punta Carretas colapsada a causa de una fiesta popular en la rambla del Club de Golf. Desde temprano el tránsito se ha trancado, y es imposible encontrar un lugar donde estacionar. Parece que Pocitos y Parque Rodó se encuentran igualmente complicadas. ¡Ojalá sea una fiesta en paz!
El domingo pasado Jesús preguntaba a la muchedumbre qué buscaba cuando iba al encuentro del Bautista en el desierto. Y yo hoy me pregunto: ¿qué busca esta multitud que hoy llena la rambla?, ¿qué buscan los que en estos días llenan los shoppings y las ferias navideñas?, ¿qué buscan los que en estos días ven sus agendas llenas de encuentros sociales para “despedir el año”, y andan de un boliche a otro para no perder ningún brindis con aquellos que mañana volverán a encontrar en el trabajo, o en la clase, o el club, haciendo lo de siempre y con los mismos, dejando en evidencia que no hay fiesta que rompa la rutina de lo cotidiano?
Y me digo: qué buena idea tuvo nuestro pastor cuando nos propuso a los católicos colgar en nuestras casas una balconera que grita a los montevideanos que la fiesta es “Navidad con Jesús” o no es fiesta, sino solo agitación y ruido y gasto y el mismo aburrimiento de ayer, aunque con más cansancio y resaca.
Qué oportunidad tenemos los católicos en estos días de ser fermento en la masa.
Sabemos que nunca tendremos la convocatoria de La Bajada. Y que no lograremos que sean miles los que recorran los pesebres de nuestras parroquias y capillas.
Pero qué fuerza germinal puede tener que nosotros tengamos claro dónde está la fiesta, o mejor aún, Quién es la fiesta, y que digamos a todos que el fundamento de la verdadera alegría es un Dios protagonista de “la gran bajada”, que es su gesto de hacerse hombre, naciendo de una madre virgen, para que toda humana alegría se preñe de eternidad y no sea solo un momento pasajero.
La bajada de Dios es para que el hombre suba: “Pa quel hombre se haga Dios el mesmo Dios se hizo hombre” anunciaba El Evangelio Criollo.
Que esta Navidad nos regale a todos entender esta divina paradoja de bajar y subir, y que podamos contagiar algo de nuestra alegría a tantos que hoy la andan buscando en medio del barullo y las corridas.
Navidad con Jesús… o el cansancio y lo de siempre, como cada diciembre.
¡Feliz Navidad! ¡Con Jesús!
Quincenario Entre Todos

