Leo from Chicago, del Dicasterio Vaticano de la Comunicación.
Primero fue Chicago. Y dentro de Chicago apareció Dolton. Y en Dolton una casa. Y lo siguiente fue una foto. Y por fin una voz. Las palabras son las del hermano mayor, Louis, y después las del hermano del medio, John. Más adelante aparecerán amigos (sacerdotes y laicos), compañeros de universidad, obispos, o simplemente vecinos orgullosos de ser parte del mismo barrio donde el actual papa, León XIV, creció, se educó y jugó al béisbol —porque sí, le apasiona el béisbol—. Así comienza Leo from Chicago, una especie de secuela del documental León de Perú, que narraba las vivencias de Robert Prevost en su etapa misionera (como sacerdote y obispo) en tierras sudamericanas.
Como en la primera parte, los testimonios van tejiendo la narración. No se usa la voz en off, y los sobreimpresos siguen estando reducidos a su mínima expresión —el nombre de la persona que está hablando, una profesión o localidad—. Las apariciones del actual papa son a través de videos o fotos de distintas etapas de su vida; nunca testimonios directos para el documental. Este material incluye desde cumpleaños de la niñez, hasta la última JMJ en el marco del Jubileo de la Misericordia. En el medio, un Robert Prevost universitario, sacerdote misionero, cardenal en Roma…
La variedad de voces que aparecen va dando testimonio de una vocación muy firme, pero para nada forzada, que se fue forjando desde la niñez y no ha mermado en el actual pontificado. La respuesta permanente a un llamado. Va mostrando a una persona con un don especial para la comunicación interpersonal y para el estudio, para empatizar de forma casi automática con quien tenía enfrente, con una profundidad espiritual y de pensamiento capaz de llevar a Dios a las personas más lejanas, y lo que a veces resulta más difícil, a las más cercanas.
Estos testimonios incluyen profesores y compañeros de la universidad de Villanova, matrimonios y amigos de las parroquias donde se desarrolló parte de su pastoral y algunos de sus compañeros agustinos. Hay rasgos que permanecen, la profundidad y calma en el diálogo, el sentido del humor sin histrionismo, la cercanía con quienes transita el camino.
También, y siempre a través de la palabra de quienes lo han acompañado en algún momento de su vida, se distingue a un estudiante, un sacerdote, un misionero, un obispo y un papa, muy agudo, muy observador, muy elocuente, pero a la vez sumamente reflexivo, orante y profundo espiritualmente.
Otro ángulo es el del compromiso social: el de la defensa por la vida (desde la concepción hasta el final de la vida natural), el de la búsqueda de la paz y el de la justicia social. Este compromiso nunca va separado de lo espiritual, porque… ¿cómo podrían ir separados?
Pero hay algo que destacan quienes más profundamente lo conocieron y lo conocen: la vida de Robert Prevost, del papa León, tiene un centro muy claro, Jesucristo. Y es precisamente en la persona de Jesucristo en la que la vida de este religioso norteamericano (al igual que la de todos nosotros) cobra su máximo sentido. Y esto se nota en dos detalles casi anecdóticos en el documental, en dos pequeñas cartas que el actual papa les deja en su momento a una amiga de la universidad y a un amigo pastor luterano, respectivamente.
En esos escritos, con palabras simples pero sumamente hondas, Robert Prevost jerarquiza el lugar de la amistad, del conocimiento del otro desde el corazón, pero sobre todo de la profunda convicción de que la verdadera amistad proviene de saberse amados por Cristo.
Al igual que el documental precedente, también realizado por los medios vaticanos, no se intenta colocar al nuevo obispo de Roma en algún tipo de enfrentamiento entre facciones dentro de la Iglesia. Lo que cierra esta producción audiovisual es mostrar la procedencia y las raíces de León XIV. Su educación, su espiritualidad, sus anhelos y los lugares por donde transitó desde sus primeros años.
Con sus altos y sus bajos, el documental puede ayudar a comprender un poco mejor los énfasis que el actual pontífice va poniendo en su papado y su forma de comunicación. Dos puntos importantes a tener en cuenta cuando se trata de quien tiene la muy difícil misión de confirmar al pueblo de Dios en la fe.
Iglesia Católica de Montevideo

