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El amor siempre tendrá la última palabra

Ceprodih atiende a más de 300 familias y busca ampliar su radio de acción
Madre con su hijo / Fuente: Ceprodih

El miércoles 8 de marzo se celebra, en todo el mundo, un nuevo Día Internacional de la Mujer. En nuestra Iglesia de Montevideo existen varias instituciones, organizaciones y movimientos, creados por y para las mujeres. Desde centros de promoción, pasando por comunidades religiosas dedicadas a combatir la trata y organizaciones que colaboran con mujeres embarazadas en situaciones de vulnerabilidad. Desde ICM les proponemos compartir algunas de estas experiencias de mujeres que, como dice el Papa Francisco, “son las que traen armonía al mundo”. Hoy traemos la experiencia de Ceprodih

La dignidad humana

Desempleo, violencia doméstica, desamparo durante el embarazo, son algunos de los factores que atentan contra la dignidad de la mujer y su familia. Desde hace 20 años el Centro de Promoción por la Dignidad Humana (Ceprodih) trabaja con la misión de atender y promover a los más débiles, especialmente mujeres con niños en situación de alto riesgo social.

Con una metodología de abordaje integral, se trabajan no sólo los problemas sociales de fondo, sino que se promueve la inclusión económica de la mujer a través de capacitación, el apoyo a la inserción en el mercado de trabajo, la generación de emprendimientos productivos y la promoción de negocios inclusivos.

Cada año Ceprodih atiende a unas 300 familias de todo Montevideo, San José y Canelones. Un equipo técnico realiza el diagnóstico de cada situación y, junto a la mujer, elaboran un proyecto de vida sociolaboral que le permita, a corto plazo, sostener a su familia con dignidad y autonomía. Su encargada, Adriana Abraham, compartió el siguiente testimonio sobre el trabajo en este centro.

La vida ante todo

La institución promueve el concepto de “la vida ante todo”. Frente a la solución facilista y gratuita del aborto, Ceprodih protege y acompaña la vida desde sus inicios. En Uruguay cientos de mujeres pobres enfrentan todos los años la difícil situación de encontrarse embarazadas, sin recursos económicos y sin el apoyo de su pareja ni de su familia.

En cuanto a embarazo adolescente, Uruguay ostenta cifras superiores a la media mundial (60 por cada 1.000). En general el embarazo adolescente y la deserción del sistema educativo van de la mano: una joven queda embarazada y deja de estudiar, o deja de estudiar y al poco tiempo está embarazada. Por otro lado, es muy difícil que una empresa contrate a una mujer que espera un niño, por lo que en la etapa de mayor vulnerabilidad, muchas veces no sólo queda sola, sino con el agravante de no conseguir trabajo. Todo esto aumenta la exclusión de la mujer y determina que esos niños pasen a engrosar los índices de infantilización de la pobreza.

El Estado se encuentra en omisión respecto a brindar alternativas a la mujer que se plantea el aborto por razones socioeconómicas, según establece la ley de “interrupción del embarazo”. Ante la propuesta que realizó Ceprodih a ASSE en 2016 de dar un folleto con información a la mujer que manifieste razones socioeconómicas, la negativa fue rotunda pues se consideró que pone en peligro los “derechos ganados” con la nueva ley. Es difícil entender cómo en un país envejecido nos damos el lujo de realizar 10.000 abortos “legales” por año, sin ofrecer alguna alternativa a la mujer que quisiera tener el bebé pero se encuentra desesperada, sin trabajo, sin apoyo de la pareja o de su familia.

Para abordar esta temática es que se creó el programa de apoyo Por Venir, que apunta a la mujer embarazada en riesgo social. Su objetivo es generar alternativas concretas para aquellas que atraviesan situaciones difíciles puedan superar rápidamente su situación, se incorporen exitosamente al mercado de trabajo y puedan cumplir satisfactoriamente su rol de madre con dignidad y alegría.

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Trabajo y desarrollo de talentos

El foco de la intervención de Ceprodih consiste en garantizar la inclusión económica de la mujer a través de programas innovadores que le permitan desarrollar su máximo potencial, según sus aspiraciones y aptitudes, pero sin descuidar la atención de los niños. El gran desafío es generar empleo genuino acorde a las exigencias del mercado.

En los últimos años se ha desarrollado una línea propia de productos elaborados con material de desecho (banners), con alto nivel de diseño y calidad, lo que ha despertado el interés del sector empresarial y académico, tanto por su impacto social como ambiental. Este modelo es de triple impacto: social, económico y ambiental; y ha garantizado la generación de ingresos a cientos de familias, demostrando ser autosustentable.

La paz como motor del desarrollo

No se puede combatir la violencia doméstica, confrontando a la mujer contra el varón, como si fueran enemigos. La prueba está en que eso no ha dado resultados. Ceprodih apunta a la raíz del problema, previniendo la violencia a través de la educación en valores para una convivencia en paz. Según expertos, las “habilidades sociales para el trabajo y para la vida” se aprenden en la familia. Son las madres, sobre todo en hogares monoparentales, quienes en primera instancia educan a niñas y varones; ellas trasmiten con su palabra y con su ejemplo.

Más allá de la escuela, es en el hogar donde se incorporan valores como el esfuerzo, la compasión y la empatía. A mayor nivel educativo de la madre, mayor rendimiento de los niños en la escuela, menos violencia y menos probabilidad de adicciones. Por eso, desde nuestra perspectiva, si queremos ciudadanos productivos y pacíficos, el desafío está en fortalecer a la familia y en especial a la madre.

Por otro lado, cuando la violencia ya está instalada, no pocas mujeres se preguntan de qué vivirán y quién cuidará a sus hijos. Estas son las preguntas concretas a las que Ceprodih intenta dar respuesta. Por eso, uno de los principales desafíos es que la mujer que atraviesa una situación difícil conozca y pueda acceder rápidamente al programa. De aquí, a su vez, la importancia de la  difusión.

Nuevos desafíos

Crecimiento en Montevideo: en abril Ceprodih se estará nos mudando a un nuevo local, que ha sido un regalo de la Providencia. Con el aval de la Arquidiócesis, la congregación Salesiana otorgó en comodato el tercer piso del Colegio Domingo Savio (Patrono de las embarazadas) en la zona de Maroñas. Un generoso donante está apoyando con las refacciones a fin de convertirlo en un centro de primer nivel, amplio y funcional, y numerosos amigos de la obra así como voluntarios están acompañando a la organización en esta nueva etapa de crecimiento.

Por otra parte, desde el año pasado trabajamos para conformar una Red de Organizaciones Sociales que, compartiendo valores y principios, contribuyan a mejorar la calidad de vida de la mujer embarazada y/o con niños pequeños a cargo, de todo el país. Esta iniciativa procura, entre otras cosas, disponer de una plataforma virtual que permita sistematizar información, realizar cursos a distancias y jornadas de actualización, compartir experiencias exitosas, así como replicar el modelo de inclusión económica que lleva adelante Ceprodih en otras regiones del país. Ya se está trabajando en Paysandú y Maldonado.

Consideraciones finales

Los temas que aborda Ceprodih sin duda están en el ojo de la tormenta: la defensa de la vida, la maternidad, la familia, cómo educar una vida libre de violencia y de adicciones. Si bien las dificultades son muchas, el equipo de Ceprodih no se desanima. Reconocemos que frente a una cultura instalada que promueve virulenta y sistemáticamente antivalores, no es mucho lo que podemos hacer, pero con alegría intentamos ser una pequeña luz.

Pues así como desgraciadamente comprobamos que en una sociedad sin Dios donde se desvaloriza la vida y la familia se incrementa la violencia, también vemos que cuando hay un cambio positivo en la mujer, el impacto es inmediato en sus hijos e incluso en su comunidad, pues ella se convierte en multiplicadora de sus logros entre sus vecinas, amigas y familiares. Y eso se verifica también en los colaboradores, porque la “vida” sigue siendo atractiva, genera entusiasmo, atrae amigos, produce satisfacción. Cada pequeño gesto de generosidad se multiplica rápidamente en vidas cambiadas y en familias transformadas.

Solemos afirmar que hacemos “lo que podemos con nuestras insignificantes fuerzas, el resto se los dejamos al Espíritu Santo…”. Por eso tenemos una oración a la que acudimos con frecuencia: “El Señor nos dé el coraje y valor para defender la vida y la familia de sus detractores y podamos combatir la ideología de muerte que quieren imponernos, a través de las obras de bien y del resultado de muchas vidas felices que den testimonio eficaz de que el amor siempre tendrá la última palabra”.

Commentario(1)

  1. TECYRSA says

    Gracias.He conectado y me ha gustado mucho.

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