Reliquias de San Juan Pablo II en Montevideo
Un 31 de marzo de 1987 el Papa Juan Pablo II llegó a Montevideo. Treinta años después este Santo, que en su momento fue llamado “el amigo”, volvió a nuestro país. Lo hizo de una manera diferente, como sacramental: una ampolla con sangre que le extrajeron antes de morir.
La reliquia se pudo venerar el miércoles 29 y jueves 30 en la Catedral y el Santuario de Tres Cruces, ubicado cerca de donde presidió la celebración de una Misa multitudinaria. Llegó al país de la mano de las Siervas de los Corazones Traspasados de Jesús y María, una congregación que se instaló hace unas semanas en Minas. Las hermanas recibieron el mandato de custodiar la reliquia peregrina y Uruguay fue el país elegido para recomenzar la gira por América Latina.
“Hicimos coincidir la fecha con el aniversario de la llegada el Papa Juan Pablo II a Uruguay”, declaró la Hna. Ana Laura Lois. La sangre del santo estuvo en Minas (donde ellas residen) y en otras ciudades recorridas por el pontífice: Florida, Melo y Montevideo.
“Las reliquias son sacramentales, son un signo concreto de la presencia de un santo. Hay tres grados y esta es de primer grado, lo que significa una parte del cuerpo del santo”, explicó la hermana. Una reliquia de segundo grado es algo que pertenece al santo (un libro, ropa, etc) y una de tercer grado es cualquier cosa que haya estado en contacto con una parte de su cuerpo. Las estampas que tocan la ampolla de sangre se convierten en reliquias de tercer grado, agregó sor Lois.
Tanto en la Catedral como en el Santuario del Señor Resucitado había fila para venerar la sangre. “Me enteré por una amiga”, contó Eliseo. “Cuando trajeron la reliquia en 2015 pasamos una estampita y la tenemos en la entrada de mi casa. Ahora vine a renovar los votos”, contó.
Por los templos pasó gente de todas las edades y condiciones. Señoras mayores, un hombre con casco de moto y una caja de reparto, un grupo de gente que comparte oficina. En la Catedral, una mujer le contó a otra que alguien le había dado la noticia en la peatonal Sarandí y por eso había ido. Muchos turistas que estaban conociendo la Ciudad Vieja aprovecharon también la ocasión.

El relicario es una ampolla en un libro
La reliquia son 12 gotas de sangre que le extrajeron al Papa en su última semana de vida. Están en una ampolla insertada en una escultura de un libro que simboliza los Evangelios, tiene inscrita la frase «no temas», el escudo de San Juan Pablo II y su báculo. Es una representación de lo que se vio en abril de 2005 durante el funeral del papa polaco, cuando se colocó el Evangelio sobre el féretro y una brisa comenzó a mover las páginas del libro.
“Para todos fue un padre y por eso la gente viene a visitarlo”, consideró la Hna. Ana Laura. Se emociona al recordar milagros que presenció, como el de algunas parejas que no podían concebir y las mujeres quedaron embarazadas luego de acercar el vientre a la reliquia.