Si uno pasa por la esquina de Luis Alberto de Herrera y Carlos Vaz Ferreira, seguramente se quede impresionado ante el templo de estilo gótico. Rodeada de un amplio jardín verde, la parroquia de la Sagrada Familia se eleva entre los árboles, y se destaca en el medio de la ciudad.
Corría el año 1870. Clara Errazquin Larrañaga de Jackson, sobrina del sacerdote Dámaso Antonio Larrañaga, le solicita al arquitecto francés Víctor Rabú la construcción de una capilla dentro del predio de la quinta familiar.
Un lugar repleto de historia
En sus orígenes, la capilla fue utilizada por la familia y los vecinos de las quintas de la zona, hasta que en 1890, Clara Jackson de Heber y su hermana Sofía Jackson de Buxareo la donaron a la Compañía de Jesús. Según relatan las crónicas de la época, los Jackson querían un sacerdote permanente en el lugar.
Detrás del altar mayor fueron ubicados los restos de John Jackson (fallecido en 1854), Clara Errazquin Larrañaga de Jackson (1875), su hermana Josefina Errazquin (1903) y los hijos del matrimonio Jackson-Errazquin: Juan D. Jackson (1892), Clara Jackson de Heber (1894), Elena Jackson (1899), Sofía Jackson de Buxareo (1900) y Alberto Jackson (1910).
Antiguamente en los fondos de la capilla funcionó la radiodifusora Jackson para “servicio de Dios y de su Iglesia”, según palabras de Mons. Juan Francisco Aragone, Arzobispo de Montevideo entre 1919 y 1940. También se editó una revista mensual con la programación de la radio. Fueron los inicios de la actual Radio Sarandí.
El templo fue declarado monumento histórico nacional en 1975, y diez años después fue declarado patrimonio histórico de Montevideo. Tiene un estilo gótico clásico, cuenta con doce vitrales —que fueron traídos desde Francia— con escenas de la Sagrada Familia, los Reyes Magos y varios pasajes de la Historia Sagrada. La fachada es custodiada por las imágenes de San Juan Juan y Santa Clara, que hacen alusión a Juan Jackson y Clara Errazquín.

Exterior del imponente templo, con su característico estilo gótico. Fuente: R. Fernández
La nave tiene vitrales ingleses que representan a los doce apóstoles. La imagen de Judas Iscariote fue sustituida por la de San Pablo. También están los cuatro Padres de la Iglesia de Occidente. De un lado del altar se encuentra la imagen del Sagrado Corazón y, del otro, la Virgen Inmaculada.
En el jardín delantero, a la izquierda, se encuentra la imagen de Nuestra Señora de la Encarnación. Fue mandada a construir por el jesuita Carlos Meharu, a semejanza de una imagen pequeña que le habían regalado en Argentina. Su intención al ubicarla en la calle fue que las futuras mamás se acercaran a rezar a María, pidiendo su protección para su bebé.
El presente
El padre Rafael Pelufo asumió como párroco el 29 de febrero de 2020. Se encontró con una parroquia bastante «pobre» en cuanto a actividades y la cantidad de fieles, que en su mayoría son adultos mayores. A esto se le sumó la pandemia, que hizo que la gente desapareciera. Tras dos años, la vida parroquial se está recuperando de a poco.
La hermana Mónica Mallarini es religiosa de la santa Francisca Rubatto y vive enfrente a la parroquia, en la casa de retiros Alvernia, junto a tres religiosas más. Hace cuatro años sirve como sacristana y colabora en todas las celebraciones. “Me gusta atender a la gente que se acerca y pregunta. Hay que ser serviciales con ellos porque si no los perdemos. Esa es la misión de la Iglesia”, dice.
El templo sufre actualmente algunos problemas de mantenimiento. Se elaboró un presupuesto pero es imposible llevar a cabo una obra de refacción por el alto costo y la falta de fondos.
Trabajo con niños
En el fondo del predio parroquial funciona, desde 1998, el club de niños Taity —que significa nido en guaraní—, y que cuenta con un convenio con el Instituto Nacional del Niño y el Adolescente Uruguayo (INAU). El espacio fue construido gracias a donaciones de los fieles. Si bien el pago de los sueldos a los educadores está a cargo del organismo, el club depende enteramente de la solidaridad de la comunidad, que afronta los gastos de alimentos y materiales necesarios.
El club de niños es la principal obra social de la parroquia. Atiende diariamente en dos turnos setenta menores de edad, que pertenecen a los hogares de INAU y otros que viven con su familia. Se les entregan dos comidas y apoyo escolar a través de talleres. En la propuesta participan psicólogos, asistente social y recreadores, quienes proporcionan un cuidado integral al niño y apoyo a sus padres o tutores.
Dado que la propuesta es en convenio con INAU, no se permite tratar temas religiosos. No obstante, se invita a los niños a que participen de la propuesta religiosa que se realiza los sábados. La catequesis comenzó el año pasado, y actualmente participan una quincena de niños, cuyas edades oscilan entre los siete y los doce años. La propuesta de catequesis incluye un espacio lúdico, otro de formación, un momento de oración, la merienda y concluye con la celebración de la misa.

Dentro del predio se realizan actividades con los niños de la zona, gracias al apoyo de los fieles. Fuente: R. Fernández
Son cuatro los catequistas que preparan cada encuentro. También dan una mano tres novicios de la Compañía de Jesús, que concurren cada sábado. Uno de ellos es Agustín Pérez, que está en el segundo año de formación. Para él —y para el resto de los novicios— participar todos los sábados de las actividades de la parroquia apostolado, que está enmarcado en su proceso para ser sacerdote.
“Venir a jugar, a transmitir y a compartir la fe es un espacio de enriquecimiento, de mantener viva la llama. Le da mucho sentido a mi formación. Acá tengo la posibilidad de poder hacer fecunda mi misión”, cuenta Pérez.
El novicio comenta que los niños han respondido muy bien “afectivamente” a la invitación de la catequesis y que se “ha conformado una comunidad muy linda y muy unida”. Por su parte, María Constanza Hernández, catequista desde hace dos años, expresa que “aprende mucho” a través de los chicos en cada encuentro. Para el 2023 se tiene pensado lanzar el Movimiento Eucarístico Juvenil (MEJ), una actividad que también se realiza en la parroquia San Ignacio, en Villa Dolores.
“El objetivo de la catequesis es que los niños se acerquen cada vez más al sacramento y vivan el deseo del encuentro con Jesús”, dice el P. Pelufo. También se ofrece catequesis de preparación para los sacramentos. Por el momento no hay de preparación matrimonial. Por eso se los invita a participar de un grupo de otra parroquia para que pueda acompañarlos.
Compartir la fe
La misa es el momento en el que se encuentra toda la comunidad. De lunes a viernes participan entre unas quince y unas veinte personas, mientras que los domingos se acercan unas doscientas. Los primeros domingos de cada mes se celebran bautismos para que la comunidad reciba al nuevo integrante de la Iglesia. “Apostamos fundamentalmente a las familias, y la catequesis es un factor integrador. Cuando los niños se integran a la comunidad, también se integran los padres”, manifiesta el P. Pelufo.
La parroquia también tiene una pastoral de la salud activa. Los sábados de mañana, el párroco y los novicios de la Compañía de Jesús visitan los residenciales de ancianos del barrio y las casas de los fieles que están enfermos. En cada encuentro se canta, se lee algún pasaje del evangelio y se entrega la comunión.
Desde hace varios años existen cinco comunidades bíblicas en las parroquias, que se reúnen tanto en la parroquia como en la casa de los fieles. Cada una tiene su propio itinerario, pero básicamente el encuentro consiste en la lectura de un evangelio y en un momento para compartir la vida y la fe.

El P. Rafael Pelufo vive con alegría el desarrollo de la comunidad. Fuente: R. Fernández
Otras formas de evangelizar
La academia artesanal existe hace más de veinticinco años y ofrece más de veinte cursos en diversos campos como crochet, pintura, informática, gimnasia, idiomas, entre otros. Incluso el actual párroco dicta un curso de jardinería, al ser agrónomo.
La parroquia ofrece desde hace varios años un espacio para organizaciones de Narcóticos y Alcohólicos Anónimos y la Asociación de Lucha Contra la Obesidad —ALCO— para aquellas personas que buscan ganarle a la batalla de sus adicciones. No es una pastoral “directa”, pero los usuarios hacen referencia a Dios, o por lo menos a un ser superior, durante su proceso de recuperación.
El P. Pelufo piensa en el futuro de la parroquia. Se alegra de que varios niños se acercaron a la catequesis, y espera que puedan seguir creciendo en su proceso de fe. El pasado 31 de julio, con motivo de la fiesta de San Ignacio de Loyola, se hizo un almuerzo compartido que volvió a juntar a la comunidad tras la emergencia sanitaria. Los fieles se reúnen para compartir y celebrar la fe en medio de Jesús, María y José, los referentes de la Iglesia.
2 Comments
Que excelente noticia! Gracias por compartir algo tan lindo! Un sacerdote joven que en poco tiempo ha hecho un trabajo espectacular. Bendiciones para usted! Rezaremos por usted y su comunidad.
Quería saber el correo electrónico de esta parroquia por que quería obtener mi certificado de bautizo y estoy lejos