El viejo barrio Carrasco era un balneario y no un barrio residencial tal como es en la actualidad. Antiguamente, en las calles Havre y Avda. Italia, existían parte de los viñedos que producían el famoso tinto “Fray Andrés”. En 1956, la familia Mendizábal contribuyó con el terreno para levantar el nuevo templo, ya que la capilla de la calle Cooper resultaba pequeña debido al número creciente de fieles. Los Mendizábal provenían de Barcelona, España, y eran devotos de la advocación “San José de la Montaña”. Es así que cuando la familia donó el terreno, pidió a los sacerdotes carmelitas que la parroquia llevara ese nombre.
El encargado de diseñar los planos del templo fue el arquitecto Domingo Azpiroz Barrea. El primer proyecto tenía un carácter neogótico que, finalmente, se fue simplificando debido a la crisis económica que azotó a Uruguay a finales de la década del 50. El 19 de marzo de 1957, fiesta de san José, se colocó y bendijo la piedra fundamental.
En marzo de 1962, la curia autorizó la celebración de la misa vespertina diaria en el templo, el cual todavía estaba en construcción. Un año después, nuevamente en la fiesta de su patrono, se inauguró el templo de San José de la Montaña con la bendición de Mons. Carlos Partelli.
El aporte artístico de los parroquianos
Uno de los fieles que hizo un aporte a la comunidad a través del arte fue Boris Gurewitsch, quien utilizó su talento y creó imágenes que le aportaron piedad y belleza a la parroquia. Para elaborar la cruz que preside el templo, el artista de origen ruso conjugó su maestría con materiales nobles pero económicos: varillas y chapas de madera pintadas. Esta obra tiene debajo una de las frases de Jesús: “Un mandamiento nuevo os doy, amaos los unos a los otros”. La Virgen María con el Niño y San José, que están ubicadas a cada lado del Cristo, también son obra de Gurewitsch. El artista asimismo pintó para la parroquia dos grandes cuadros: “Anunciación” y “Rechazo por el posadero de Belén”.
El viacrucis ubicado en el templo fue realizado por el artista plástico Paul Juris en base a los esbozos que le entregó Gurewitsch antes de ir a residir a Hamburgo, Alemania. En el libro Orden de los Carmelitas Descalzos: 100 años en el Uruguay (2011), el escribano Alberto Vázquez manifestó que la obra plasmada por Juris es “una auténtica catequesis de la Pasión del Señor” y que las imágenes del viacruis “todas son elocuentes y vigorosas en su sobriedad”.
También hay otro viacrucis situado en el muro del patio contiguo de la parroquia. Cada imagen fue pintada por un artista. Elba Bartaloutsis, Rodrigo Zorrilla de San Martín, Fito Sayago, Agó Paez, Victoria Rodríguez, entre otros fueron convocados para ilustrar las etapas del camino de Jesús, desde su entrega en el Huerto de los Olivos hasta su resurrección. En total son quince murales más una obra de Ignacio Iturria que evoca a san José con Jesús en la carpintería.

El templo se destaca por su estructura en ladrillo. Fuente: Federico Gutiérrez
Una comunidad que sale al barrio
La fiesta de San José, el 19 de marzo, festeja al santo patrono de la parroquia con una procesión por las calles del barrio. La celebración finaliza con la santa misa, en la que concurren muchos jóvenes.
Otro de los eventos que reúne a los fieles y a los vecinos es la procesión en honor a la Virgen del Carmen, patrona de la Orden. La imagen fue donada en el año 2000 por las madres carmelitas de Punta de Rieles. Para ese día la imagen de la Virgen es rodeada de rosas y luces.
El terreno en donde se encuentra la parroquia es urbano y comprende dos zonas separadas física y sociológicamente por Avenida Italia, que son Carrasco Norte y Carrasco Sur. Una zona humilde con barrios de extrema pobreza, así como de personas trabajadoras que han logrado un cierto bienestar económico, en la zona norte; y una zona con poder económico medio y medio alto al sur. La zona norte de la parroquia es más amplia que la zona sur.
En los últimos años, la jurisdicción parroquial de San José de la Montaña experimentó un significativo crecimiento debido a la numerosa y variada publicación que tiene.
«La pastoral social, juvenil y la espiritualidad: pilares de la comunidad» – Fray Jorge Presentado
Una parroquia viva
Fray Jorge Presentado es el párroco de San José de la Montaña desde 2017, y también estuvo en la parroquia entre 1999 y 2013. Lo acompañan fray Óscar Ordóñez y el diácono permanente Dartinelli Moreira.
En diálogo con Entre Todos, fray Presentado dijo que la comunidad tiene tres pilares fundamentales. Por un lado tiene la pastoral social, que es muy fuerte ya que la parroquia está dentro de un barrio pudiente pero que está rodeado por todo un margen carenciado.
Otro pilar es la pastoral juvenil, ya que la parroquia siempre tuvo una opción preferencial hacia los jóvenes. El párroco contó que hay muchas comunidades de jóvenes que se reúnen tras haber recibido el sacramento de la confirmación y que también muchos chicos sirven en otros ámbitos de la parroquia. “Dentro de la pastoral juvenil, tienen muchísima fuerza las misiones. En febrero se realizó una misión en la Gruta de Lourdes, en la cual participaron más de cien jóvenes. Vinieron muy contentos, con el propósito de seguir unidos a la comunidad», agregó.
El último pilar es la espiritualidad a través del carisma carmelitano. La comunidad tiene una cantidad de grupos dedicados a tener una experiencia con Dios a través de la oración y el encuentro personal con él. Estos son los grupos de oración teresiana y grupos de lectura de santa Teresa.
Para los adultos hay grupos de reflexión y catequesis sacramental. Este año se anotaron setenta y dos niños para la catequesis. “Es un desafío enorme poder estar cerca de ellos. La catequesis es muy dinámica, porque si no se cansan”, contó fray Presentado.
El párroco recordó que en la edición 2019 de la misión Casa de Todos participaron más de trescientos laicos. La actividad se desarrolló casa por casa, tocaron las puertas de todos los vecinos: clase baja, clase media y clase alta. “Fue una experiencia muy fuerte; fuimos muy bien recibidos”, dijo.
La parroquia es el lugar físico donde los fieles viven, comparten, fortalecen y celebran la fe. “Nuestro gran desafío como carmelitas es intentar que la gente viva un fuerte sentido de comunidad. Es maravilloso cuando lográs que en una parroquia los jóvenes te hablen de la comunidad. El carisma de santa Teresa es precisamente ser comunidades chicas, que se quieran, que se conozcan, que profundicen juntos en la fe. Cuando se logra esto en una parroquia es algo muy estimulante”, comentó fray Presentado.
Todos los años la parroquia tiene un lema. Para el 2022, la comunidad peregrina bajo la consigna “Maestro, enséñanos a orar”. Además en este tiempo, debido al contexto de la pandemia y de la guerra en Ucrania, el equipo sacerdotal decidió proponerle a la comunidad rezar mucho más. Fray Presentado dijo que hay un programa de trabajo para este año sobre el tema de la oración.
Los viernes son los días de descanso para los frailes. Por eso solamente se hace la celebración de palabra, que está a cargo del diácono permanente. Todas las misas se celebran en el templo parroquial: lunes a jueves a las 18 horas, sábados a las 19:30 horas y domingos a las 10, 11:30, 18 y 19:30 horas.