Inmigrantes y uruguayos comparten su fe en Montevideo
A pocos metros del estadio María Mincheff de Lazaroff, perteneciente al Danubio Fútbol Club, en Jardines del Hipódromo, se encuentra la Parroquia Mater Admirabilis. El barrio siempre se caracterizó por ser el hogar de inmigrantes procedentes de distintos países de Europa. Desde sus comienzos la parroquia alberga historias de fe de generaciones, tanto de extranjeros y como de orientales.
Presencia y compromiso
La tarde caía y los vecinos de la comunidad llegaban poco a poco para participar de la celebración de la eucaristía. En la puerta del templo nos esperaba la hermana Leda.
Leda Delgado es asistente social, es miembro de la Congregación de las Misioneras Cruzadas de la Iglesia, fundada por la religiosa española Nazaria Ignacia March, en Oruro, Bolivia, en 1925. Desde sus orígenes se dedican a evangelizar en las zonas rurales y en las periferias; también cumplen tareas en pastoral penitenciaria, educativa y sanitaria.
Leda y la hermana Florencia residen en la parroquia, a pedido del arzobispo Daniel Sturla, desde el 1 de febrero de 2020. “Llegamos poco tiempo antes de la pandemia, por lo que no pudimos avanzar con las tareas, como por ejemplo con los grupos de oración, catequesis, la Legión de María, entre otras”, cuenta la religiosa uruguaya nacida en Montevideo.
Las hermanas llegaron con la iniciativa de recorrer el barrio y conocer a los vecinos pero la situación sanitaria enlenteció las visitas. “La parroquia no abarca una extensión muy grande. Tiene casas bonitas que fueron construidas hace muchos años, pero en el fondo de algunos terrenos se van construyendo edificaciones más pequeñas y precarias; hay muchos corredores y asentamientos en la zona”, cuenta Leda.
El barrio presenta carencias de todo tipo. La hermana Leda afirma que es un lugar muy bonito pero que hay familias que viven situaciones de violencia familiar y drogadicción: “si no se acompaña es difícil que salgan adelante. Voy al juzgado, a la comisaría, a la audiencia; es parte de mi tarea”.
Puertas adentro
El padre Mauro Fernández es el administrador parroquial, acompaña la comunidad desde el mes de febrero de este año; reside en el Seminario Cristo Rey. La eucaristía se celebra los jueves a la hora 17.30 y los domingos a las 10.
“Con las hermanas nos apoyamos. Es una comunidad chica, aminoró debido a la pandemia. Este es un barrio que conocía. Estuve en el oratorio de los sábados y misioné con la Sociedad de San Juan”, cuenta el sacerdote.
El administrador parroquial coincide con Leda en que es un barrio muy lindo, trabajador, donde se viven situaciones complejas y con muchas necesidades: “como en todos lados hay dificultades. Las personas buscan esperanza, calor de hogar, la fuerza de los sacramentos. La gran misión de hoy es mantenernos en pie los que estamos y no olvidarnos de los que están en sus casas y no vienen”.
También hay un grupo de laicos que ayuda en diferentes actividades de la parroquia. Una de ellas es Mariana, que estudió arquitectura y es una de las encargadas del oratorio que funciona los días sábados; hace seis años que colabora, a junto a otras dos personas. Reciben donaciones ―de las empresas Bimbo y Frigorífico Centenario― que utilizan para cocinar para las familias que asisten. “Niños y madres vienen a buscar su plato de comida, algunos traen viandas y llevan para la cena”, cuenta Mariana.
Haciendo camino
La historia de la parroquia acompañó la historia del barrio. Testigo de esto es una de las familias de inmigrantes que llegó desde España: los Rodríguez-González, en el año 1952. Se instalaron en el barrio justo frente a la parroquia. Blanca, conductora de Subrayado -el informativo de horario central del Canal 10- y Estrella Rodríguez iniciaron su vida de fe en Mater Admirabilis.
“Me bautizaron allí y desde pequeña asistía a misa; teníamos que ponernos mantilla para entrar. En la década de 1960 mi papá, Mariano, quien era muy católico, colaboró en el refacción del techo; era muy cercano y trabajó mucho en la parroquia. En Semana Santa se hacían guardias de oración porque el templo permanecía abierto; mi padre junto con otros hombres se quedaban y los niños íbamos de tarde”, cuenta Blanca.
El primer párroco de Mater Admirabilis fue el padre Ernesto Testa y luego tomó posesión de la parroquia el padre Ramón Andión, quien estuvo treinta años. “Conocí a Andión, estuvo muchos años. Teníamos grupos de niños que eran articulados y dirigidos por los grupos de jóvenes de los que participaba mi hermana”, recuerda, la menor de las hermanas.
En el altar mayor se encuentra una pintura de la Virgen María ―Mater Admirabilis― que es réplica de la del monasterio de Roma. Estrella, once años mayor que su hermana, cuenta la historia: “Fue pintada en 1884 en un monasterio. Una de las postulantes de las Hermanas del Sagrado Corazón, de origen francés, pidió autorización para hacerla porque faltaba la imagen de la Virgen; está pintada en la pared. Se la conoce como Virgen del Lirio, es preciosa”.
Tal como sucede hoy, el amplio terreno detrás del templo fue y sigue siendo escenario de encuentros, y actividades recreativas. “Los domingos, después de la celebración de la eucaristía, nos quedábamos en el campo. Se coordinaban distintos juegos, por ejemplo ‘El prisionero’. También representábamos obras de teatro, grandes y chicos”, relata la conductora.
La fe se transmite
Generaciones de españoles, polacos y alemanes vivieron su fe en una comunidad montevideana que se caracterizaba por ser cercana, comprometida y que salía en busca de los hermanos.
Familias enteras pasaron por el templo que fue ampliado por el padre Andión. “A base de rifas, beneficios y kermeses se construyó también el colegio. Hoy ya no pertenece a la parroquia, es privado y lleva el nombre de su fundador”, narra la Hna. Leda.
Las hermanas Rodríguez tienen hermosos recuerdos de esa vida de familia en torno a la parroquia. Blanca recuerda que era un disfrute. “Era un barrio muy solidario y comprometido. La época en la que estuvo el padre Pablo Peralta fue maravillosa. Siempre muy entusiasta; hizo una siembra importante”.
Cada uno de los sacerdotes, religiosas y muchos de sus feligreses dejaron su huella en Mater Admirabilis. La parroquia de la Avenida Dr. Carlos Nery sigue siendo luz y hogar para todos.
6 Comments
Recuerdo con mucho cariño al Padre Ricardo Echeverría. Q.D.E.P.
Recuerdo con mucho cariño al Padre Richardo Echeverria alegre solidario de gran corazón humilde pero a la vez valiente y
Y también recuerdo al Padre Gabriel Palumbo gran persona presente en las alegrías y en los tragos amargos de la vida , humilde y solidario y sus graciosos olvidos que nos robaba una sonrisa , nos sembró buena semilla de fe.Isabel Garrido
Un saludo especial hoy a la Parroquia Mater Admirabilis con un recuerdo agradecido al que fue Párroco comprometido con amor al barrio, el Padre Richard. Orando por toda la comunidad y por su guía hoy nuestro querido Padre Mauro.
Cuantos recuerdos! El p. Andion, mi papà que iba la noche del jueves santo haciendo turnos de oración, el equipo de futbol de Mater, el grupo de monaguillos…
Yo tengo muchos recuerdos asta del colegio monseñor aragonés mi hermana tomo la comunión con el padre Pablo no me acuerdo del apellido de padre