Dialogamos con Austen Ivereigh, autor de dos biografías sobre el Papa Francisco, quien habla —entre otros temas— del último libro del Santo Padre.
¿Quién de nosotros, en este tiempo de pandemia, no ha buscado internamente un guía, un faro, que ilumine las encrucijadas que este tiempo nos presenta, para poder ver con más claridad los caminos que pueden conducirnos a un futuro mejor?
Austen Ivereigh no solo lo pensó, sino que tomó las acciones necesarias para que llegaran a todos los hombres y mujeres de nuestro tiempo, las reflexiones que ya hace varios meses el papa Francisco viene meditando sobre este tiempo de profundos cambios, para poder “guiar a la humanidad al umbral de la época post-Covid” en, tal vez, la “última gran misión del piloto de tormentas”, como cariñosamente Austen define a Francisco.
Este escritor inglés, autor de las dos biografías del papa argentino, nos recibió para compartir su experiencia con los uruguayos —de quienes guarda según nos dice “gratos recuerdos”, en la visita que realizó hace unos años para publicitar el método Catholic Voices—, sobre este nuevo libro publicado en noviembre del 2020.
¿Cómo surgió en ti, Austen, la inspiración de hacer esta serie de entrevistas al papa Francisco y cómo fue ese diálogo que se dio con el papa en el tiempo que el libro se fue gestando?
¿Te acordás del famoso ‘urbi et orbi’ del 27 de marzo del año pasado desde la plaza abandonada de San Pedro? El papa fue un nuevo Moisés, guiando a su pueblo en la noche oscura de la pandemia, señalándonos el horizonte de nuevas posibilidades, advirtiéndonos de las tentaciones y los callejones sin salida, y sobre todo invitándonos a abrirnos a la gracia que siempre nos ofrece Dios, que nos ama y desea acercarse. Soñemos juntos es la exploración de esa idea. Se lo propuse en mayo del 2020. Le dije que me parecía que era el momento de ofrecer una guía espiritual para toda la humanidad, en forma de un libro corto y accesible, que nos ayudara a convertirnos. Él había dicho que de una crisis como esta nunca se sale igual: o peor, o mejor, pero nunca igual. Le pedí que nos explicara cómo era eso, cómo podemos salir mejores, cuál es el proceso.
Para mi gran sorpresa, aceptó, pero dijo que necesitaba mi ayuda: “lo dejo en tus manos.” Así que armé una propuesta de un libro en base a la estructura ver-juzgar-actuar, lo aceptó, y empezamos a trabajarlo en julio, yo en mi granja en Inglaterra, él en Roma, los dos en confinamiento. Le enviaba preguntas, me las contestaba en grabaciones en audio, y desde ellas le hice un primer borrador sobre el cual él luego trabajaba. O sea, yo proporcioné el andamiaje para el edificio, pero el edificio entero es de él. Por eso no era necesario que yo apareciera en la versión final.
No fue fácil porque estábamos trabajando en dos idiomas simultáneamente, el inglés y el castellano. Desde esas dos “ediciones madre”, unos equipos de traductores creaban ediciones en francés, italiano, portugués, alemán y polaco para que saliéramos en siete ediciones antes de Navidad. Fue muy, muy apresurado, pero es una maravilla trabajar con Francisco: respeta el laburo de otros. Me dio su confianza total y plena libertad, pero hizo todo lo posible para asegurar que saliera bien. Lo que más satisfacción me da es escuchar a la gente decir que, sin importar el lenguaje, es como tener a Francisco a tu lado, invitándote a sentarte a conversar lo que está pasando. De ahí el título. El papa te está diciendo: vení, sentate, hablemos de esto, descubramos juntos qué quiere Dios.
Tú fuiste el autor de dos biografías del papa Francisco (El gran reformador —2015— y Wounded Shepherd, —2019—). ¿Qué transformaciones has visto en el liderazgo de Francisco en este tiempo de pandemia?
Entre el primer y segundo libro, caí en la cuenta de cómo lidera Francisco. En El Gran Reformador lo veo como una figura providencial, ungida, con dotes extraordinarios, pero pongo demasiado énfasis en sus cualidades. En Wounded Shepherd (que no ha salido hasta la fecha en castellano) lo describo más como el director espiritual de un retiro ignaciano, es decir, ayudándonos a abrirnos a la acción del Espíritu, acompañándonos y creando nuevos espacios donde podemos experimentar la conversión. O sea, el papa es un director sabio, pero el verdadero protagonista es el Espíritu.
Caí en esa cuenta durante la crisis del abuso sexual de 2018, y fue como una luz que se encendió, como explico en Wounded Shepherd. Por eso, volviendo al urbi et orbi del 27 de marzo, creo que entendí de inmediato qué estaba haciendo. En la Argentina de los 1970, los jesuitas describían a su provincial como un piloto de tormentas. En las crisis, él pone pilas. Está energizado por las posibilidades y las amenazas; entiende lo que tiene que hacer, su rol como mediador entre Dios y la humanidad, no como intermediario que se interpone sino como un auténtico líder espiritual, facilitando el encuentro del pueblo de Dios con su Creador.
En este sentido, creo que su liderazgo en la pandemia no es nuevo. Pero hay una urgencia, una intensidad en su gestión, la convicción de que —como explica en Soñemos Juntos— estamos ante un umbral, y que los cambios —a los que su pontificado es en parte, una respuesta— se están acelerando de una forma dramática. El tiempo que le queda —por su edad— es corto, solo unos años, y la tarea es grande. Guiar a la humanidad al umbral de la época post-Covid es la última gran misión del piloto de tormentas.
¿Cómo resumirías la mirada de Francisco sobre la situación actual que está atravesando el mundo y que relata en el libro?
Soñemos Juntos empieza justamente con esa mirada. En la primera parte, ‘Tiempo para Ver’, no solo mira con los ojos del Buen Pastor, sino que nos enseña a hacer lo mismo: ir a la periferia, como hacía Jesús, a los lugares de dolor y de privación, porque solo desde el anhelo y el sufrimiento podemos oír lo que nos quiere decir el Espíritu, cómo hay que cambiar.
Para Francisco —esta es su lectura de la dinámica del Evangelio— las verdaderas transformaciones de la historia ocurren cuando el centro (el lugar de poder y de privilegio) se abre a la periferia (lugar de anhelo, de agitación). El centro busca el status quo, la periferia busca el cambio; en la crisis, el centro busca el status quo; la periferia se abre al nuevo futuro. El cristiano sale a la periferia, ve y escucha, y ayuda al centro a abrirse a la invitación a cambiar. Por eso Francisco nos lleva a los asilos de ancianos, a las villas miseria, a los campos de refugiados, a los pueblos perseguidos y los jóvenes desempleados, y nos hace ver lo que la pandemia ha revelado, que al organizarnos en torno al mito de la soberanía individual hemos creado una cultura del descarte, de sacrificio, y nos invita a ver que no tiene que ser así, que se puede crear una cultura de cuidado y de misericordia, una economía que permite el acceso de todos a los bienes y proteja la naturaleza, una sociedad basada en la fraternidad y la solidaridad.
Todo esto comienza —es decir, el mundo se regenera— a base del encuentro con Dios, que nos da un nuevo horizonte. No caímos en la cuenta de nuestra dignidad y la de otros, y al recuperar el sentido de nuestra dignidad compartida tenemos la conciencia y el deseo de crear una sociedad que refleja esa verdad. Todo empieza con mirar y salir, con dejar que la realidad nos interpele, con resistir la tentación de refugiarnos en nuestros palacios de invierno esperando que la tormenta pase.
¿Qué cambios propone Francisco a la Iglesia para que pueda renovarse en su misión en estos tiempos nuevos, y asumir un nuevo liderazgo? Y ¿en qué consiste el mayor protagonismo de las mujeres en esta renovación eclesial?
Durante la pandemia Francisco ha hablado mucho de la importancia de la creatividad, de encontrar nuevas formas de estar cerca de los necesitados y los vulnerables. Y ha sido así: cuando uno piensa en cómo la Iglesia ha aprendido a utilizar el Zoom, y cómo hemos vivido este tiempo como pueblo de Dios, creo que la pandemia nos ha cambiado. El futu
ro de la Iglesia es sinodal: el pueblo de Dios en camino, juntos, discípulos misioneros que entienden que la distinción entre sacerdote y laico es una distinción de función, no de santidad, ni de liderazgo. La pandemia ha acelerado esta transición. El nuevo protagonismo de las mujeres en el liderazgo de la Iglesia, no solo como gerentes sino como ministros, es algo que Francisco señala a menudo. En el libro hay páginas muy interesantes sobre cómo Francisco quiere integrar a las mujeres a la curia romana, de tal forma que puedan ayudar a cambiar la cultura sin estar corrompidas por el clericalismo.
“Soñemos Juntos, el Camino hacia un mundo mejor, nos habla tanto a cristianos como no cristianos, de transformación, de cambiar para mejorar. ¿Cuál es la clave a nivel individual que propone Francisco para lograr ese cambio?
En toda crisis la gracia que se nos ofrece es la revaluación. Es decir, nos damos cuenta del desajuste entre el precio y el valor: hemos invertido nuestros recursos y nuestro tiempo en cosas que nos cuestan caro pero que no tienen valor verdadero, mientras hemos descuidado cosas valiosas. Lo que tiene verdadero valor es todo lo que tiene que ver con nuestra relación con nuestro Creador y las otras criaturas, humanas y no humanas, es decir, todo lo que es regalo, lo que no hemos ganado y adquirido. Al volver a evaluar lo que es regalo, aceptamos los límites que exige el amor, dice Francisco en Soñemos Juntos. Esta re-evaluación es un tema central del libro: a nivel personal y social.
Es un proceso de conversión, a veces dolorosa, porque nos sentimos idiotas al mirar atrás. Pero esa nueva perspectiva es una gracia, es otro regalo; y lo único necesario es confesar nuestra culpa e ir adelante. Es el camino de la conversión cristiana: aprender a vivir de las riquezas de los dones de Dios. Las crisis son, en este sentido, necesarias, porque ayudan a reorientarnos, ponen al descubierto lo que es verdaderamente valioso. ¿Cuál es la clave? Apertura, humildad, paciencia, la disposición a vivir en la incertidumbre y la tensión, confiados en la futura acción del Espíritu. Es decir, la actitud de las bienaventuranzas, que Francisco describe como el centro del Evangelio.
¿Con qué actitud recomendarías leer este libro a los lectores uruguayos?
¡Con esa actitud! Abiertos, expectantes, confiados … Se puede leer Soñando Juntos de una sentada, pero es mejor tomarlo trozo por trozo y dejar que Francisco te hable directamente. Si algo te conmueve o te interpela, siéntate con ello ante una vela encendida, a ver si Dios te quiere decir algo. Es posible que desee soñar contigo, juntos.
Tengo gratos recuerdos de la Banda Oriental y extraño a queridos amigos uruguayos. Gracias por las preguntas. Disfruten del libro. Fue el privilegio de mi vida ayudar al Papa a armarlo, y sigue siendo un privilegio ver el bien que hace. Que les sea a ustedes una ayuda en tiempos inciertos pero prometedores.
Doctor Austen Ivereigh
Escritor y periodista británico.
Autor de dos biografías del papa Francisco: The Great Reformer (El gran reformador, 2015) y Wounded Shepherd (2019).
Miembro de Campion Hall, Universidad de Oxford