Miles acudieron a la Gruta en la Fiesta de la Virgen de Lourdes y Jornada Mundial de los Enfermos
El domingo 11 de febrero se celebró, en Montevideo al igual que todo el mundo, la Fiesta de Nuestra Señora de Lourdes. En la capital hay tres parroquias con esta advocación y por ellas pasaron miles de peregrinos para agradecer o pedir la intercesión de la Madre.
Entre los lugares de peregrinación se destaca el Santuario Nacional de Gruta de Lourdes, ubicado en la Avenida de las Instrucciones, al que se acerca una multitud de personas a rezar y pedir por sus enfermos. Es tradicional que en el correr del día se celebren varias Misas, pero guarda un lugar especial la de las 17 horas. En esa Eucaristía se recuerda especialmente a las personas que padecen una dolencia o enfermedad. Es que además, desde hace 26 años el día 11 de febrero se celebra la Jornada Mundial del Enfermo. La Misa fue presidida, en el Santuario Nacional, por el Cardenal Daniel Sturla acompañado por el Director arquidiocesano de la Pastoral de la Salud, el Pbro. William Bernasconi, y varios sacerdotes de la comunidad de los Padres Dehonianos que atienden la Parroquia El Salvador.
Pedir por aquellos que tienen a la enfermedad como «compañera de vida»
En la homilía el Cardenal Daniel Sturla resaltó el trabajo que realiza la comunidad de Padres Dehonianos, que atienden el Santuario y están al servicio de los peregrinos, que llegan por miles. Agradeció también el trabajo del P. William Bernasconi, quien está a cargo de la Pastoral de la Salud.
Además, el Arzobispo dijo que para todos, “cuando tenemos una enfermedad se nos complica el panorama”. Esto nos lleva “por un lado a hacer el pedido al Señor por nuestra salud y por la de los que queremos, pero además pedir especialmente por aquellas personas que toda su vida cargan con una enfermedad especial”. Llamó a tener en el corazón “especialmente a aquellos que sufren esas enfermedades que son compañeras de toda la vida”.
‘Me duele tu dolor’
Más adelante, el Arzobispo recordó la lectura del Evangelio, en la que se habla de la curación que Jesús hace de un leproso. “Sabemos que la lepra es una enfermedad muy dolorosa que afecta la piel, pero también la carne. Uno se va como deshaciendo de su propio cuerpo”, agregó. Relató que en la época de Jesús, quien padecía esta enfermedad quedaba marginado de la sociedad y era considerado impuro.
Ante esta realidad Jesús tiene una actitud bien diferente, “precisamente este leproso se acerca a Jesús, ¿y qué recibe? Un Jesús que se conmueve, es decir, que siente el dolor de ese leproso como propio. ‘Me duele tu dolor’, ese es el Dios en quien creemos. Un Dios que siente nuestros dolores como propios, por eso es en la enfermedad, en el dolor, cuando nosotros nos sentimos especialmente acompañados por Jesús”.
Pastoral de la Salud: la mano tendida de Cristo que se acerca al enfermo
Para el Card. Daniel Sturla, “Jesús no solamente se conmueve, sino que extiende la mano. Todo el mundo le tiraba piedras y se alejaba, Jesús se acerca”. Dijo sentirse feliz porque hay “personas buenas que extienden su mano para ayudar al enfermo. Qué bueno que ante el dolor del otro salga lo mejor de nosotros mismos”.

El 11 de febrero es la Fiesta de la Virgen de Lourdes y la Jornada Mundial del Enfermo /Fb:Santuario Nacional de Nuestra Señora de Lourdes
En Montevideo, contó el Arzobispo, “tenemos los dos Cottolengos, femenino y masculino, hay casas donde se atiende a los ancianos, como las Hermanas de la Madre Teresa. Hay Hermanas como las del Huerto, que se han dedicado toda su vida a atender el Hospital Maciel, y sabemos que antes había más hermanas que atendían más hospitales”. Pero además reconoció a los laicos y laicas, como el grupo que va al Pereira Rossell y que visita a los enfermos. «Y en cada parroquia -y de eso se encarga especialmente el Padre William- hay pastoral de la salud. Gente que visita a los enfermos, lleva la comunión y está atenta por si hay alguna necesidad. Pastoral de la Salud: la mano tendida de Cristo que se acerca al enfermo”.
Solo Jesús nos purifica
Siguiendo con su alocución, el Pastor de la Iglesia de Montevideo aseguró que “en el caso de Jesús hay otra acción que nosotros no podemos realizar, pero confiamos en Él”, esta acción es la purificación. Recordó nuevamente el Evangelio, “Si quieres puedes purificarme”, le dice el leproso. “¡Lo quiero! Queda purificado”, es la respuesta de Jesús.
El Cardenal dijo que “muchas veces hemos sido escuchados por Dios y por la Virgen, yo diría que siempre somos escuchados. A veces el Señor nos concede eso que pedimos, otras veces no. Pero, al menos en mi experiencia, siempre que he rezado con mucho fervor por algún enfermo, si no se ha curado, sí ha tenido un tránsito en paz, ha aceptado su enfermedad, se ha confesado, se ha reconciliado y ha vivido en paz su enfermedad, incluso su muerte”.
Como Arzobispo pidió a los fieles tener confianza en Dios y en la Virgen porque “ellos actúan”. Mencionó que el Señor nos concede “la salud corporal muchas veces y la salud espiritual siempre”. Agregó que todos “sabemos que la lepra más grande no es la de la enfermedad de la piel, la lepra más grande es el pecado que nos daña por dentro. Ahí sí, basta con acercarnos a un sacerdote arrepentidos de corazón, decirle nuestros pecados, nuestras culpas, y pedir el perdón. Y este sacerdote, en nombre de Cristo, nos reconcilia y nos perdona”.
Culminó la homilía recordando a la Virgen: “Ella siempre nos indica, nos señala, a su Hijo Jesús. Por eso en una oración muy bonita, que se llama Salve, nosotros le decimos a la Virgen ‘muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre’. Y eso es lo que ella hace permanentemente, nos muestra a Jesús”.