El domingo 26 de marzo, con la celebración de la Santa Misa, culminó la primera tanda de ejercicios espirituales, organizados por Iglesia Joven Montevideo con el apoyo de la Red Juvenil Ignaciana. La propuesta, que tuvo un año de duración, constó de cuatro instancias de ejercicios espirituales de un fin de semana. Además, los chicos contaron con acompañamiento espiritual a lo largo del año. ICM tuvo la oportunidad de compartir alguno de los testimonios de quienes participaron en los ejercicios.
Silencio para dialogar con Dios
“Los ejercicios espirituales de San Ignacio de Loyola son, antes que nada, un encuentro con Jesús” explicó la Hna. Daniela Concetti, de la Congregación de las Esclavas del Sagrado Corazón. Y continuó: “Es ejercitarse espiritualmente en la búsqueda de la voluntad de Dios en nuestra vida. Esto se concreta en Jesús que nos sale al encuentro en nuestra vida cotidiana, en nuestra vida de trabajo, de estudio, de familia”.
La religiosa enfatizó en que Dios “tiene esa delicadeza de hablarnos al corazón para que descubramos el para qué de nuestra vida. Sin la experiencia del amor de Dios no es posible hacer experiencia de misericordia. Tampoco es posible sentirse llamado y enviado por el mismo Jesús a construir con Él el Reino”. “Este el proceso al que invitamos a los jóvenes en cuatro tandas de ejercicios” agregó.
Por su parte, el Padre Mauro Fernández afirmó que estos días se vivieron también como instancia vocacional en la que los chicos fueron «rezando su historia y el querer de Dios» para así encontrar lo que el Señor quiere para sus vidas. Destacó que en algún momento se cuestionó si los participantes vivirían el silencio, ya que la propuesta era en este sentido. «Esto tuvo un fruto muy bueno, el silencio es un instrumento fenomenal para el encuentro con Jesús y con ellos mismos”.
Dios en lo cotidiano
Diego Álvarez, uno de los ejercitantes, destacó su crecimiento en cuanto a la oración. «Hay un cambio en lo cotidiano a partir de la oración diaria”, comentó. Argumentó que la experiencia es “algo totalmente aplicable a la vida cotidiana del católico. Ampliamente recomendable”.
Algo similar comprendió Carolina Musitelli, que mencionó que “Jesús también prepara en todas estas instancias». Es catequista y cree que Cristo la está ayudando a madurar en la fe, dándole fuerza. Para ella lo más importante fue descubrir que «durante la vida habrá pruebas pero siempre habrá resurrección”. “Es Jesús el que te acompaña en todo lo que emprendés; sin Él no hay soluciones” añadió.
En el caso de Juan Ignacio Techera, “el mayor temor es cuando se terminan los ejercicios, porque es ahí donde las papas queman”. Reflexionó: “Me voy con muchas ganas de seguir viviendo la fe profundamente, de seguir construyendo lo que nos pide la Iglesia, en definitiva lo que nos pide Jesús”. “Es en la comunidad donde puedo reflejar lo trabajado en estos ejercicios”, concluyó.
¿Cómo participar?
El próximo 28 de abril comienza una nueva tanda de ejercicios, que será hasta el 1° de mayo. La segunda parte será el fin de semana del 24 al 27 de agosto, y luego en octubre, del 27 al 29, la tercera instancia de este año. Durante la Cuaresma de 2018 se cerrará la experiencia con una cuarta instancia de ejercicios espirituales. El Padre Sebastián Pizazzo, Vicario para los Jóvenes, comentó que “es abierto a todos los jóvenes a partir de los 18 años. Pueden participar todos aquellos que tengan una inquietud o deseo de crecer en la experiencia de Jesús”. Para asistir hay que coordinar una entrevista previa con el equipo. Esto se puede hacer enviando un correo a info@iglesiajoven.org.uy