La Orden celebró sus 800 años de historia con una Misa en la Catedral
Ochocientos años es mucho y eso se reflejó en la asistencia a la Misa del pasado domingo en la Catedral Metropolitana, donde el Cardenal Daniel Sturla presidió una celebración por el histórico aniversario de la Orden Dominicana.
Lo acompañaron en el presbiterio el Obispo Auxiliar de la ciudad, Mons. Milton Tróccoli, el Obispo de Minas, Mons. Jaime Fuentes, y el Obispo emérito Mons. Luis del Castillo, junto a otros sacerdotes de la congregación y del clero uruguayo. La Matriz estaba repleta de personas y destacaba la cantidad de familias y niños.

Un sirio recuerda el aniversario /C. Planelles
En su homilía, el Cardenal leyó parete de un mensaje redactado por los dominicos con ocasión del aniversario. «Hemos contribuido a la expansión de la palabra de Dios, a la formación en la fe, a la creaciónd e universidades, a la gestación de los Derechos Humanos. Hemos aportado 130 santos a la Iglesia, cuatro papas y grandes figuras en la teología», decía el texto.
Entonces el Cardenal Daniel Sturla se centró en algunos de esos santos, que «muestran cuánto esta familia ha hecho por la Iglesia». Comenzó con Santo Domingo, a quien «el amor a la verdad» lo llevó a ser fraile y vivir la pobreza. «Se dio cuenta de que la predicación de la verdad tenía que ser testimonio de vida y recibió el Rosario de la Virgen», sintetizó el Cardenal.
Santo Tomás de Aquino, filósofo, era un «enamorado de Cristo» que «supo aportar soluciones nuevas y abrir para Occidente el camino de la fe y la razón». Lo mismo Santa Catalina de Siena, fiel a la verdad en momentos de tensiones. Santa Rosa de Lima y San Martín de Porres, de América latina, también fueron dominicos.
Y luego el Cardenal se detuvo en la figura del Beato Pier Giorgio Frassati, un terciario dominico que falleció muy joven. Era de una familia acomodada, estudiante universitario, comprometido con la vida. Iba a los suburbios a trabajar con los más pobres. «Me encanta», comentó el Card. Sturla. Según dijo a continuación, «toda la familia espiritual tiene un desafío: ir tirando o jugarse, con esa fe que indisolublemente lleva al compromiso con el prójimo, con la sociedad».
«Sean fieles a la predicación de la verdad aunque a veces esto suponga afrontar a los que viven en las tinieblas», pidió el pastor.
En otro momento de la homilía, el Card. invitó a «seguir iluminando al mundo entero». Los presentes le siguieron el apunte, pues antes del final de la Misa un miembro de cada comunidad dominica en el país se acercó al frente y encendió una vela, símbolo de esta misión y de la unidad entre ellos.
La ceremonia fue animada por el coro del Colegio Santo Domingo, que interpretó temas típicos con un ritmo que incluyó tamboriles y pandereta. Los niños, que también cantaron un himno en francés, se transformaron en un espectáculo aparte y captaron cientos de fotografías y filmaciones.
Encendemos una luz en el nombre de Jesús // coro del Colegio Santo Domingo pic.twitter.com/tpfHtPyVHU
— IglesiaCatólicaMdeo (@ICM_uy) 14 de agosto de 2016
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