Informe de Entre todos sobre el centro educativo de la Arquidiócesis de Montevideo
El Jubilar es un liceo católico, gratuito y de gestión privada y católica ubicado en la Cuenca Casavalle. Asisten más de 400 alumnos que cursan Ciclo Básico, Espacio de Exalumnos (EPA y CReO) y el Liceo para Adultos. Los logros obtenidos a lo largo de estos 16 años fueron gracias a la colaboración de personas y empresas comprometidas con el futuro de los estudiantes, que confían en que el Liceo Jubilar pueda ayudar a cambiar la realidad de muchos jóvenes y sus familias.
El Liceo Jubilar Juan Pablo II es el primer centro de enseñanza secundaria de la zona. Comenzó a través de un pedido de los vecinos para tener un liceo en el barrio y el Arzobispo de Montevideo, Mons. Nicolás Cotugno, contó con la colaboración de la comunidad parroquial de la zona “Gruta de Lourdes” para llevarlo a cabo.
El entonces Arzobispo estaba realizando visitas a distintas comunidades en zonas periféricas de la ciudad de Montevideo. Al escuchar el reclamo de los vecinos de tener un espacio de formación formal para los jóvenes, Mons. Cotugno inició la gestión ante organismos internacionales que permitieron la construcción e implementación del liceo. El terreno se adquirió en 2001, año en que comenzaron las obras apoyadas por la fundación católica holandesa Kirche in Not (Ayuda a la Iglesia Necesitada), la cual aportó el capital necesario para poder comenzar a funcionar.
Durante el primer año todos los docentes fueron voluntarios, lo que hizo de la labor y del espíritu de la obra algo emblemático. Como el Jubilar no tenía la habilitación, al comienzo funcionó formalmente como un anexo del colegio Divina Pastora, y a partir del segundo año ya tuvo la habilitación de Secundaria. Ese primer ciclo básico comenzó a funcionar en 2002 en instalaciones de los Padres Dehonianos, quienes pusieron a disposición de las Hermanas de las Hijas de la Divina Pastora su local para utilizar sus salones. Una vez terminada la obra edilicia, el Liceo empezó a funcionar en su sede actual de la calle Román Arana Iñiguez. Al día de hoy cuenta con propuestas académicas de ciclo básico, liceo para adultos, pastoral, espacio para exalumnos, talleres, deporte y acompañamiento psicosocial.
El P. Valentín Goldie, director de la institución, afirma: “Es un proyecto exitoso porque en la riqueza de las relaciones de los que somos diferentes experimentamos que acá se vive algo que queremos para todo el país. Interactúan activamente personas de diferentes estratos sociales de Montevideo, y todos descubrimos que el otro, que a veces estigmatizamos, tiene algo para aportarnos. Eso lleva a que todo el mundo deje la vida en este liceo”.
De primera mano
Fernanda vive en el barrio Borro, a seis cuadras del Liceo Jubilar. Allí asistió para realizar el ciclo básico entre 2008 y 2010 inclusive. “El Jubilar es literalmente como una gran familia. El apoyo que recibí fue impresionante, una contención en todos los sentidos donde sentimos que importamos y que podemos llegar a tener un futuro lindo y en el que podamos tener opciones para elegir”, cuenta.
“Me ayudó a aumentar la confianza en mí misma, saber que puedo llegar a tener logros y cumplir metas. Aprendí a ser una persona que piensa en los demás y a dar lo mejor de sí misma para obtener objetivos a través del esfuerzo personal y a valorar lo que tenemos (…). Lo que más me gustó fue el sentido de pertenencia, formar parte de una comunidad en la que cada uno era importante”, agrega la exalumna.
Juan José trabaja desde el año 2017 como coordinador del Centro de Referencia y Oportunidades (CReO), acompañando a exalumnos que se siguen acercando a la institución y cuenta: “Es maravilloso poder acompañar a los jóvenes en sus primeras frustraciones educativas, en el comienzo de la vida universitaria y todo lo bueno que esto trae. Hay que procurar estar cerca, que sepan que estás ahí y que eres su aliado”.
Ignacio comenzó a trabajar como voluntario en el Jubilar en el 2005, cuando conoció al P. Gonzalo Aemilius, exdirector del Liceo. Luego, de 2012 a 2014 se sumó formalmente al equipo de trabajo: se encargaba de conseguir donaciones para la institución y colaboraba en la gestión de la dirección. Para él “la exigencia, la búsqueda de una calidad académica de excelencia y los valores que se le inculca a los jóvenes son herramientas para sus vidas”.
Apuesta a la calidad
En el Jubilar se brinda a los adolescentes herramientas y oportunidades para autodescubrirse como agentes de cambio de su entorno y de sí mismos. El concepto de calidad institucional se fundamenta en la transmisión de valores cristianos que promueven el desarrollo de individuos libres, responsables, solidarios, con capacidad crítica y autonomía.
“El Liceo Jubilar ya es más que un liceo, consta de cuatro propuestas integradas entre sí”, dice el P. Goldie. Por la mañana funciona el liceo de ciclo básico de secundaria, con 200 alumnos. En la tarde hay un conjunto de talleres, en su mayoría opcionales, así como tutorías y grupos de apoyo para los chicos que presentan dificultades en el liceo. Además, está el proyecto EPA (Espacio de Permanencia y Acompañamiento) para los exalumnos (participan 105) y el liceo para adultos (con 120 asistentes), destinado preferencialmente a los padres de los alumnos.
Desde una ética en la cual la dignidad humana es lo más importante, se valoran las particularidades sociales y culturales del contexto y se busca que los alumnos puedan desarrollar sus potencialidades y sus capacidades al máximo. “El objetivo es que los muchachos de Casavalle puedan hacer un camino de integración social, por lo tanto el gran valor transversal es educar para tener buenas relaciones con todos, lo cual implica mucho hincapié en la dimensión afectiva de la persona (…). Es todo parte de un único proyecto, y el gran valor que nos motiva es una sociedad integrada, para ello nos concebimos como una cabeza de puente con el resto de la sociedad”, explica el director de la institución.
“Lo increíble de este trabajo es saber que todo el esfuerzo que hagas repercute de manera directa en la vida de un joven, eso hace que el esfuerzo se multiplique. Si duda que es un regalo enorme poder compartir y vivir esta experiencia”, confiesa Juan José, coordinador del espacio CReO con exalumnos.
Trabajo en equipo
“Lo que hace que el Jubilar sea exitoso durante estos 16 años es la calidad de las relaciones de todos los que de alguna manera u otra participan de este proyecto. Para todos los que trabajamos acá, cerca de 70 personas, este es un espacio de libertad donde nos proyectamos, soñamos y actuamos”, señala el P. Goldie.
El Liceo Jubilar se financia gracias a las generosas colaboraciones de personas, familias, empresas y fundaciones que año a año se comprometen y ayudan a brindar más oportunidades a los jóvenes que más lo necesitan. Además, existe la posibilidad de un depósito bancario, tarjeta de crédito, débito mensual de la factura de ANTEL, colectivo Abitab, donaciones de empresas, donaciones desde el exterior y un grupo de voluntariado.
Para Ignacio, exfuncionario del Jubilar, el factor clave para el éxito en estos 16 años es “su red de apoyo: voluntarios, la comunidad del barrio, la Iglesia Católica, universidades que han hecho estudios, entre otros, que se han compenetrado con este proyecto. Otro aspecto clave es que se ha generado una forma de trabajo que permite que la personas pasen, pero la forma de trabajar sigue igual”. “Parte del secreto es que algunos interactúan aportando dinero, otros dan su tiempo o cocinan para alivianar nuestro presupuesto. Esa es la base, luego está el hecho de que se hizo algo que es verdaderamente profético, los resultados manifiestan que es posible dar una educación de calidad en la periferia y eso es algo que el país necesita desesperadamente y por lo tanto hay mucha gente que quiere colaborar en este emprendimiento”, añade el director.
El Liceo Jubilar en cifras
5.500
Metros cuadrados mide el predio
de la institución.
200
Son los jóvenes que almuerzan
a diario en el Liceo Jubilar.
200
Son los alumnos del Ciclo Básico. Además hay 105 adolescentes en el espacio de exalumnos y 120 estudiantes en el liceo para adultos.
9
Salones además de una sala de informática, laboratorio, sala de música
y biblioteca.
Estudio comparativo
Un estudio del Centro de Investigaciones Aplicadas de la Universidad de Montevideo (UM), dirigido por los economistas Ana Balsa y Alejandro Cid evaluó el impacto socioeducativo en los alumnos del Jubilar. Encuestaron a 101 jóvenes, 43 ingresaron al Jubilar y los otros 58 se inscribieron en otros liceos para comenzar ciclo básico. Se garantizó que ambos grupos fueran muy parecidos y los encuestaron un año más tarde, en 2010, para comparar resultados. Algunos de los principales hallazgos: 0% de deserción al terminar primer año en el Jubilar, frente al 11% de los que fueron a otros liceos; 100% de los alumnos del Jubilar dijo contar con todo el material educativo suficiente, frente al 72%.
Los alumnos que fueron a otros liceos faltaron 3,4 días más durante el año. Entre los alumnos del Jubilar, los interesados en completar la universidad fueron 59%, el doble que los otros, y 100% se declararon felices y seguros, frente a un 70%. Finalmente, en el Jubilar el 79% creía que los problemas se resuelven sin peleas, insultos o amenazas (frente al 24% en otros liceos). Cerca del 100% de los chicos percibían que podían hablar de sus problemas con los educadores del Jubilar y que los profesores están comprometidos con el aprendizaje. Estas cifras son 20 puntos menos en los otros centros educativos.
2 Comments
es un ejemplo y muy buena idea y esfuerzo de <mr <Nicolas-tiene la bendición de DIOS y de La Virgen MARIA AUXILIADORA—-DEBEMOS APOYARLA CON TODO–ORACIONES Y $$$$-QUE SIGA—–
Excrlente! Que haya muchos liceos asi en todo el pais, con educacion de calidad, dedicacion sincera de los profesores, donde cada alumno es importante y querido x el liceo. Felicitaciones a la Iglesia Catolica!