El Proyecto ayudó a unas 600 familias a rehabilitarse de sus adicciones
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«Renacer por aquello del Evangelio ‘hay que volver a nacer’ o ‘hay que nacer de lo alto’. Es un nuevo comienzo que no borra el pasado, sino que lo capitaliza, lo reconvierte en fuerza, en aprendizaje, en experiencia dolorosa pero real, en un continuar evolucionando, en tomar conciencia de que aún no estamos terminados de hacer y de que siempre es posible renacer», explica el P. Gustao Larrique, quien está al frente de Proyecto Renacer.
En Proyecto Renacer se busca trabajar en la prevención y rehabilitación de personas en situación de adicción. La institución tiene como centro de atención a la persona y su familia, entendiendo que esta es fundamental en la evolución de la persona drogodependiente y que la adicción es una enfermedad que daña a la persona, a la familia y a la sociedad en general. Es por eso que la filosofía de trabajo se define como amor exigente y comprometido, forjando pautas firmes y claras en el vínculo con las familias y promoviendo una actitud de responsabilidad en la propia vida.
«Es asumir un amor comprometido con el bien del otro, que no hace alianzas con la enfermedad, que apuntala y cuida la vida, que sabe decir no cuando hay que hacerlo, que establece límites claros, que asume roles definidos, que no da dobles mensajes sino un único mensaje», señala el P. Larrique.
Nacimiento
En el año 1989, en Asunción del Paraguay, el P. Larrique residía como estudiante de teología en el convento de padres carmelitas e impartía clases de Biblia para un grupo de laicos. Un día, un matrimonio uruguayo que asistía a clases le pidió ayuda para su hija, pues habían descubierto su consumo de marihuana «conjuntamente con actitudes disfuncionales», asegura el P. Larrique. «Yo no tenía ni experiencia ni formación en el tema, pero comenzamos a reunirnos con la joven semanalmente, luego con su pareja y con algunos compañeros de consumo», agrega.
En diciembre de 1991 regresó a Uruguay para ser ordenado sacerdote y en la parroquia del Prado comenzó a recibir pedidos de ayuda de familias con hijos que sufrían adicciones. «La gente mencionaba Barra de Valizas (Departamento de Rocha) como el lugar de concentración veraniego en donde sus hijos iban a consumir, yo desconocía el lugar. Al fin le dije a Jesús frente al Sagrario: ‘Si es tu voluntad que yo vuelva a trabajar con adictos en mi país y que vaya a ese lugar (Barra de Valizas), preséntame a alguno de esos pobladores estables de ese pueblito para que entienda que debo ir allí'», confiesa el sacerdote. Se trasladó a Barra de Valizas y comenzó el Proyecto Renacer, que ha funcionado en Montevideo, Barra de Valizas, Florida y Lavalleja. Desde hace varios años se han concentrado en Montevideo, en el Prado, en una casa donada por San Juan Pablo II, Laetitia D’Arenberg y Fundación Retoño.
¿Cómo funciona el proyecto?
En estos años se han rehabilitado más de 600 familias y en la actualidad otras 22 realizan su proceso. El trabajo de rehabilitación dura dos años y consta de tres etapas. La primera lleva entre 6 y 10 meses, y la segunda entre 12 y 15 meses. En la tercera etapa, entre 6 y 10 meses, la persona comienza con la reinserción social y se trabaja en el proyecto de vida. Se hace hincapié en la prevención, formación, orientación y rehabilitación; por lo que se brindan talleres relacionados a estas temáticas para diversos públicos.
Los talleres de prevención están basados en la resolución de conflictos, puesta de límites, comunicación interpersonal, roles, consumo, vínculo y conducta adictiva. Se pone el «tema sobre la mesa», se presentan inquietudes e interrogantes y se dan respuestas y orientación a las mismas. En el espacio de formación se hace un abordaje de las adicciones dirigido a profesionales de la salud y de la educación, agentes comunitarios, catequistas, líderes juveniles y personas interesadas. En la orientación, los técnicos hablan sobre la contención, evaluación primaria y orientación. En la rehabilitación se brinda un espacio de atención personal y familiar en instancias individuales y grupales. Se hace un acompañamiento educativo, supervisión psiquiátrica y encuentros con los trabajadores sociales.
«Es importante un centro así pues nadie entra solo a la droga, pero tampoco nadie sale solo de ella. La rehabilitación implica un proceso personal y familiar, con la ayuda de un equipo multidisciplinario», explica el P. Larrique. Es por esto que el centro cuenta con un equipo multidisciplinario integrado por profesionales de distintas disciplinas: educadores, psicólogos, psiquiatras, asistentes sociales, profesores de educación física, de arte. Además, una Dirección Técnica y una Comisión coordinadora. «No es una clínica sino un algo más parecido a un hogar en donde familias vienen a sanar sus heridas con el apoyo de un equipo interdisciplinario y especializado en el tema», añade.
Quienes deseen contactarse con el Proyecto pueden hacerlo por teléfono 2336 89 70, de lunes a viernes de 9:00 a 13:00 hs.
Capilla de las familias
La capilla del Proyecto Renacer en el Prado es la primera dedicada a los santos Celia y Luis Martin (padres de Santa Teresita de Lisieux), luego del santuario madre de Alenzón (Francia). En el templo hay reliquias de primer grado de este matrimonio santo.
En julio de 2017 se celebró por primera vez la fiesta de los patronos en ese templo.