«La vida es siempre un bien» (Evangelium Vitae 31), algo que hace tiempo quizás se daba por sobre entendido. Hoy, en el siglo XXI, es necesario volver a anunciar que la vida, siendo un regalo de Dios, es la realidad más elemental de nuestra existencia y la de cada hermano en el mundo. Es lo que nos hace hombres y mujeres realmente dignos y humanizados. La pastoral de la vida humana está en proceso de búsqueda de nuevas formas de transmitir este mensaje, de enseñarlo a los niños, de que sea vivido por los jóvenes y respetado por las comunidades de todo el mundo.


