La obra de los Pobres Siervos de la Divina Providencia comenzaron en 1986 en el noroeste de Montevideo
La Congregación Pobres Siervos de la Divina Providencia está presente en la zona desde 1984 e inicia sus primeras actividades en 1986, teniendo influencia con sus proyectos socioeducativos en el territorio del Complejo Millán y Lecocq y sus alrededores, barrios Carlos Pilo, 10 de Mayo, 6 de Diciembre y Nuevo París, y las cooperativas 26 de Octubre y Juan Pablo II.
¿Cómo fue creciendo la Obra?
En el año 1989 la Obra Don Calabria realizó un convenio con INAU para la atención de niños en tiempo completo y en 1991 abrió la casa de pre-egreso de los jóvenes, con una propuesta de orientación al ámbito laboral.
En 1995 se inauguró la Capilla Espíritu Santo, la que afianzó la actividad evangelizadora pastoral, en el ámbito de la Parroquia San Vicente Pallotti. En 1999 inició la actividad en el barrio Verdisol con catequesis, apoyo espiritual, merendero y apoyo escolar, lo que fue creciendo y hoy en día es el Centro Educativo Verdisol. En 2003 inicia la actividad en el barrio 6 de Diciembre, en un contenedor acondicionado, con actividades similares a la de Verdisol, y hoy en día lleva el nombre de Club de Niños La Cabaña.
En el año 2005 finalizó el convenio de tiempo completo en Millán y se comenzó con el convenio tiempo parcial, lo que es hoy el Club de Niños Don Calabria. En 2008 se le sumó el Caif Niño Jesús y este año, 2020, se inició la actividad con adolescentes que egresan de los clubs de niños y se abrió un consultorio gratuito jurídico (en convenio con el Municipio) y de atención psicológica.
¿Cuál es la realidad de estos barrios?
El P. Juan Finozzi, superior de la comunidad, explica que la población que habita en esta zona es de clase media y baja. Agrega que “se trata de una zona urbana, con poca frecuencia del transporte hacia el Centro de Montevideo, llegan las líneas 522, 151 y 409. Hay escasos espacios verdes y de recreación para sus habitantes. Los centros de tiempo parcial que hay en la zona son insuficientes para la demanda y no se cuenta con espacios culturales, como bibliotecas, oferta de cursos y más”.

Al Caif asisten 80 niños a Estimulación Oportuna y 75 a Educación Inicial
Más de 300 niños y jóvenes
En la actualidad, la Obra Don Calabria lleva adelante el Caif Niño Jesús, con 155 niños: 80 en Estimulación Oportuna y 75 en Educación Inicial de 2 y 3 años. El Club de niños Don Calabria, en convenio con INAU, recibe 70 niños de entre 6 a 13 años; el Centro Educativo Verdisol al que asisten 30 niños de entre 6 a 13 años; y el Club de niños La Cabaña con 30 niños de entre 6 a 13 años en el Barrio 6 de Diciembre.
Cabe destacar que el Club de niños La Cabaña y el Centro Juvenil Francisco Pérez no poseen convenios con organismos del Estado y “se sustentan con aportes de benefactores en los que descubrimos y agradecemos la acción de la Divina Providencia”, señala el P. Finozzi.
El Centro Juvenil Francisco Pérez, que inició sus servicios para adolescentes este año, recibe más de 15 jóvenes. A su vez, en este 2020 comenzó un consultorio jurídico y psicológico para atender las necesidades de varias familias del barrio, gracias a la colaboración de profesionales voluntarios que reciben entre cuatro y cinco personas todos los sábados, donde brindan compañía y asesoramiento. En lo que va del año se ha atendido a 50 personas de forma gratuita.
“A través de estos proyectos se logra estar con los niños y adolescentes, acompañándolos en sus diferentes edades, en un espacio donde pueden crecer saludables, descubriendo valores, potenciando sus cualidades y valorándose a sí mismos”, señala el P. Finozzi. A su vez, desde la Capilla Espíritu Santo, se presta atención religiosa a la comunidad católica de acuerdo a las orientaciones pastorales de la Iglesia local.

Un lugar de referencia para las familias
La Obra Don Calabria pasó a ser referente para las familias de la zona, tanto en lo espiritual como en lo social. La comunidad, integrada por niños, jóvenes y sus familias que asisten a esta Obra, valora especialmente el espíritu de familia, que favorece la proximidad con todos y el acceso a recursos que tienen a su alcance.
Para los que desean participar es una comunidad abierta y acogedora donde pueden iniciar y alimentar su vida de fe, con la escucha de la Palabra y la celebración de los Sacramentos. “Causa satisfacción saber que la Obra Don Calabria es conocida como un espacio de contención y crecimiento donde todos los que se aproximan pueden encontrar algo positivo y esperanzador”, afirma el P. Finozzi.
“De acuerdo al carisma del Fundador, San Juan Calabria, seguimos la máxima evangélica de buscar en primer lugar el Reino de Dios, reavivando en el mundo la fe y la confianza en Dios Padre Providente que se ocupa de todos y en especial de sus hijos más necesitados”, reflexiona el P. Finozzi. Y agrega que “la misión de la Obra se lleva a cabo en el respeto por sus derechos, sin discriminación de religión, condición social y más, a través de la intervención de personal calificado en lo espiritual, humano y técnico. Se pone énfasis en la promoción de una comunidad educativa inclusiva, con espíritu de familia, asumiendo la responsabilidad social de la institución”.



2 Comments
Damos gracias a Dios con mi cdad. Por la vida que entregan dia a dia los padres y hnos. De Don Calabria, por su vida entregada, de humildad, sacrificio, sencillez, transparencia de Jesús.
Que el Señor los guarde y los bendiga.
lindos recuerdos , yo estuve en la casa hermano francisco pérez , recuerdo a los puppo a máximo
hoy por hoy soy médico , y parte de eso. fue al apoyo de la obra