Tacurú es una organización salesiana que desarrolla su actividad pastoral y educativa desde el año 1981. Trabaja con niños y jóvenes de los barrios más carenciados de Montevideo, brindándoles oportunidades, fomentando valores y generando esperanzas para el futuro.
Desde adentro
El cronograma de festejos comenzó en la mañana, en la Plaza 1.° de Mayo, con actividades musicales, artísticas y recreativas para niños y adolescentes de Tacurú. Allí se hizo entrega de un reconocimiento a las autoridades del Instituto del Niño y el Adolescente (INAU).
A partir del mediodía la convocatoria se trasladó a la escalinata del Palacio Legislativo como signo de integración, ciudadanía y democracia. De la actividad participó la vicepresidente de la República, Beatriz Argimón, y presidente de la Cámara de Senadores, Alfredo Fratti, quien dio la bienvenida y agradeció la presencia de los jóvenes.
“La presencia de ustedes es muy importante. Todos nosotros conocemos a Tacurú desde hace mucho tiempo. Los hemos visto crecer. Cada uno ocupa un lugar en el corazón de los uruguayos”, dijo Fratti.
Y agregó: “Esta es la casa de todos los uruguayos. Gracias por hacer su festejo aquí con nosotros, les deseamos lo mejor, sigan creciendo. Hay muchos tacurúes que necesitan seguir formando parte de esta gran familia. Sepan que pueden contar, de corazón, con nosotros”.
Con respecto al festejo en la escalinata del Palacio Legislativo, dijo: “Nosotros tenemos que agradecer que hayan venido a festejar acá, a la casa del pueblo”. “La gente tiene que conocer que hay muchas organizaciones haciendo cosas por un mundo mejor en todos lados. Hay una cantidad de jóvenes que quieren salir adelante y encuentran, en esta y en otras organizaciones, un lugar para estar, formarse y avanzar en la vida”, añadió.
Por amor a los demás
Luis Emilio es integrante del Movimiento Tacurú, junto a su esposa Carola, desde el año 2018. Llegó a través del P. Néstor Castells. “Es un regalo de Dios. Él se va prodigando a través de las personas que ponen su vida a disposición de los otros, para ir al encuentro de sus necesidades, para compartir tristezas y alegrías, como dice el Concilio Vaticano II”, relató Emilio.
Su esposa Carola es voluntaria, hace la coordinación del centro CAIF, honorariamente, desde que se creó. “Era muy necesario llevar adelante esa obra. Muchas madres solteras integran el proyecto, allí dejan a sus hijos mientras trabajan”, contó.
En cuanto a los diferentes proyectos que desarrolla el Movimiento, Emilio expresó: “Yo integro la comunidad juvenil, se formó con jóvenes del proyecto educativo laboral. También hay otras propuestas pastorales de animación. Ninguno de los dos trabaja en forma rentada”.
Emilio destacó la iniciativa “Huella”, que sale al encuentro de personas en situación de calle. “Debido a la pandemia generamos la propuesta llamada El Camino de María. Fuimos a encontrarnos con los jóvenes a sus lugares de trabajo. Fue una movida muy linda, la presencia de la Virgen acompaña la vida de los muchachos”, contó.
Por otra parte, el inspector salesiano, el P. Alfonso Bauer, se mostró feliz por un nuevo aniversario. “Es una alegría impresionante saber que el sueño de Don Bosco se hace presente en Uruguay desde hace cuarenta años, brindando oportunidades a tantos niños y jóvenes, quienes menos oportunidades tienen. Una alegría contar con ellos y con un montón de educadores que, a través de los distintos proyectos encuentran una oportunidad de superación y de saber que pueden lograrlo permitiéndoles encontrar la mejor versión de sí mismos y confiar en ellos mismos”, afirmó.
Para Bauer estos proyectos significan dar una oportunidad a los jóvenes y ponerse a su lado.
Los proyectos nuclean personas desde 0 a 59 años. Son 1500 en las diferentes propuestas: educativo-laboral, club del niño, centro juvenil, aulas comunitarias.
Tarea de todos
También acompañó el evento el titular del INAU, Pablo Abdala, quien destacó la importancia del trabajo interinstitucional. “Es un socio muy importante, un aliado absolutamente indispensable. Es una organización que merece el reconocimiento, el aprecio y el respeto de todos los uruguayos por lo mucho que hacen por la sociedad, por los niños y adolescentes”, dijo.
Y agregó: “es una historia de servicio social y vocación de compromiso, buena parte de la cual se construyó y se va a seguir construyendo en alianza con INAU”.
Por su parte, la senadora del Partido Colorado Carmen Sanguinetti expresó su agradecimiento a la tarea de Tacurú. “Es una obra de y para todos los uruguayos. Reciclan y generan oportunidades. El Estado se beneficia con cada obra que realizan porque, de lo contrario, tendría que salir del Estado. Lo que corresponde es estimularlos, promoverlos, favorecerlos y agradecerles”, contó.
El evento finalizó con una foto en la escalinata, con más de 500 jóvenes y las autoridades presentes. Al ritmo de la música, palmas y cantos, Tacurú celebró un nuevo año de presencia en Uruguay.