El 19 de marzo, durante la Solemnidad de San José, se celebró la ordenación diaconal de Sebastián “Cheba” Alcorta. La eucaristía, presidida por el cardenal Daniel Sturla, tuvo lugar en la parroquia San Juan Bautista destino del actual diácono y futuro sacerdote. Además estuvo presente el obispo auxiliar de Montevideo, Mons. Milton Trócolli, el obispo emérito de Florida, Mons. Raúl Scarrone, así como una cantidad importante de sacerdotes y diáconos permanentes. Entre estos últimos figuraba el padre de Sebástián, Tabaré Alcorta, ordenado en octubre de 2015.
Además una gran cantidad de familiares, amigos y fieles de diferentes parroquias, donde “Cheba” ha preparado su camino hacia el sacerdocio, colmaron el templo parroquial. La música y el ambiente festivo, pero al mismo tiempo de oración agradecida, dieron el marco para la ordenación de un nuevo diácono transitorio hacia el presbiterado para la Iglesia de Montevideo.
Familia como lugar donde vivir la fe
En la homilía, el cardenal Daniel Sturla recordó que en una charla unos días antes de la ordenación del nuevo diácono, le vino a la memoria el título de un libro famoso en su tiempo La familia que alcanzó a Cristo. Ese libro, dijo, “narra la historia de la familia de san Bernardo de Claraval, san Bernardo abad”.
El arzobispo contó que el santo “vivió una experiencia fuerte de encuentro con Cristo, y esa experiencia fuerte la compartió y la vivió toda su familia”. Esto lo llevó a reflexionar la experiencia de fe de los Alcorta, “una familia cristiana, a la uruguaya, hasta que la hermana mayor del Cheba quiso hacer catequesis y allí fueron a la parroquia de Nuestra Señora del Huerto y san José, donde había catequesis familiar. La familia tenía que participar de la catequesis”.
Para el prelado, esta experiencia de fe familiar “hizo que fueran alcanzados por Cristo como esa familia de San Bernardo”. Tal fue esta experiencia que ambos padres recibieron el sacramento de la confirmación, así como 3 de sus 4 hijos. También esta experiencia de fe no solo llegó a esta ordenación diaconal en vista al sacerdocio, sino también a la ordenación como diácono permanente de Tabaré, el padre de Sebastián.
Descubrir a Dios en la contemplación
Después el cardenal Daniel Sturla repasó el camino de fe de “Cheba” Alcorta. Primero repaso su vivencia en la parroquia del Huerto y en la parroquia de los Capuchinos. Hizo mención al espíritu misionero del nuevo diácono, su trabajo con el grupo de Castores jesuitas. Dio un énfasis especial en la experiencia de la Fraternidad María de Nazaret, “un camino de santidad en la familia espiritual de Don Bosco, donde la contemplación en la vida ordinaria, lo que uno va viviendo” conlleva el descubrimiento “en la fidelidad a Dios presente”.
El arzobispo resumió el camino de fe de Sebastián como “una familia que alcanza a Cristo, fraternidad contemplativa y descubrir a Dios presente en la acción”. Y agregó “todo eso nos habla también de lo que hoy celebramos”.
San José, cercanía y respeto al misterio de Dios
Más adelante, el cardenal Daniel Sturla quiso referirse a la figura de san José, cuya solemnidad se celebraba ese día. Recordó el himno de entrada de la Misa, en el que a José se lo caracteriza como aquel en quien Dios declinó su oficio: el oficio de Padre.
El prelado describió a José a través de los relatos bíblicos “fíjense que el Evangelio no recoge ni una sola palabra de San José; en él es todo silencio, trabajo, respeto ante el misterio de Dios”. Enfatizó en las palabras del Evangelio que lo describe como “varón justo”. “Es decir un joven santo, un hombre santo, y este hombre santo que se encontró a aquella mujer, la concebida sin pecado original, toda pura, toda santa, ese noviazgo” reflexionó.
Siguiendo su alocución, el arzobispo de Montevideo destacó que ante el misterio de Dios, que se cruza en su vida, la respuesta de José es el respeto. Argumentó que “si bien los evangelios son tan austeros en palabras, tan recatados en detalles y por ahí pueden haber interpretaciones diversas que se han formulado, lo que José hace con su decisión de irse es respetar el misterio de Dios y, eventualmente, ser él el responsable de lo que sucedía en el seno purísimo de su novia, la santísima Virgen”.
Sobre el respeto a Dios que obra, el cardenal Daniel Sturla lo asoció a la cercanía. Mencionó que “nos gusta la cercanía, es una cosa muy buena. A nosotros nos gusta sabernos y sentirnos amigos de Jesús, es que él nos ha llamado así”. Añadió que “ese Jesús cercano, desea ser uno de nosotros, ha transitado nuestros caminos, ha recorrido nuestras calles, ha querido nacer de una madre; ese Jesús es el Señor”.
Pero, remarcó el arzobispo, si bien “le podemos decir Abba a Dios, también debemos saber que uno de los dones de Dios es precisamente el santo temor, que nos hace reverentes ante el misterio”.
Camino al sacerdocio
Más adelante, el cardenal Daniel Sturla llamó al nuevo diácono a seguir preparando su corazón para el momento clave de su vida que será la ordenación sacerdotal, “cuando podrás en tus manos tener al mismo Cristo Jesús que se hará allí presente, y que el Espíritu Santo transformará ese pan y ese vino, por tus palabras, en el Cuerpo y la Sangre de Jesús”.
El arzobispo de Montevideo deseó a Sebastián que se siga acercando al misterio de Dios “con el mismo respeto que san José, con el mismo corazón contemplativo y con su silencio tan elocuente”. Le aseguró que contará con la Santísima Virgen “como contó José con ella”. Le recordó, además, que una de las escenas de la piedad cristiana más bonitas es “la muerte de san José, de hecho es el patrono de la buena muerte, porque se lo ha representado muriendo en los brazos de Jesús y de María”. Y le remarcó que una de las tareas más importante es “el hecho de acompañar a los enfermos, ponerlos en los brazos de Jesús y de María”.
Otro de los regalos que recibió “Cheba” en esta ordenación es tener un corazón “como el de Jesús, José y María, con una predilección especial por aquellos que más sufren, los más pobres, para tratar de mirar la vida desde ese lugar”, le dijo el prelado.
Para finalizar, el cardenal Daniel Sturla pidió “que este san José, cuya fiesta celebramos hoy, también te acompañe en el camino hacia la ordenación y que vaya preparando tus manos no solo para administrar el cuerpo de Cristo, sino también cuando tus manos sean consagradas con el óleo sagrado”.
Hora de agradecer
Tal vez dos de los momentos más emotivos de la noche fueron la entrega de los ornamentos y el abrazo del cuerpo diaconal. La primera la realizaron los hermanos de Sebastián Alcorta que acercaron los ornamentos al altar y se los entregaron al diácono transitorio Luis Ferrés. Ferrés, que también está próximo a ordenarse sacerdote, ayudo a “Cheba” y después se estrechó con él en un fuerte abrazo.
Por su parte, uno de los gestos de unidad en las ordenaciones, tanto diaconales como sacerdotales, es el abrazo que el cuerpo diaconal, en este caso, le da al nuevo diácono. El de la ordenación de Sebastián tuvo un matiz especial, porque el último y más sentido abrazo fue el de su propio padre, Tabaré.
En el final, el nuevo diácono agradeció a su familia, a las comunidades por donde transcurrió su formación, al Seminario Interdiocesano Cristo Rey, a sus compañeros de formación. Tuvo una especial mención para la Fraternidad Contemplativa María de Nazareth y a sus acompañantes espirituales. No se olvidó de quienes organizaron la celebración y la fiesta posterior.
También agradeció al cardenal Daniel Sturla “su cercanía y afecto paternal”. Destacó, además, su cercanía con los más jóvenes y su impulso para cumplir con el trabajo de manera “seria, minuciosa y profesional”.
Para terminar, dijo el diácono Sebastián “quiero agradecer a Dios, porque a través de su Hijo Jesús le dio sentido pleno a mi vida”. Llamó a los jóvenes a estar atentos al llamado de Dios y preguntarse por su vocación.
2 Comments
SIN PALABRAS….DAMOS GRACIAS A DIOS SIN CESAR, POR LA ORDENACIÒN DE SEBA EL NUEVO DIÀCONO, CAMINO AL SACERDOCIO . SIEMPRE REZAMOS POR EL AUMENTO DE VOCACIONES SACERDOTALES PARA URUGUAY, EL SEÑOR, NOS ESTÀ ESCUCHANDO ¡¡¡ BENDITO SEA NUESTRO DIOS Y SEÑOR¡¡¡ BENDICIONES SIN FIN PARA SEBA , Y TODAS LAS PALABRAS DEL CARDENAL STURLA, QUE NOS QUEDAN GRABADAS EN EL CORAZÒN. QUE DIOS COLME DE BENDICIONES A NUESTRA IGLESIA CATÒLICA DEL URUGUAY … PARA DIOS, NADA ES IMPOSIBLE ¡¡¡
tuve oportunidad de ser compañero de Sebastián en un curso de FTU y debo decir que lo conocí como un ser humano integral que puso su vida al servicio de Dios.