Unos 200 jóvenes, principalmente de Montevideo pero también de otros puntos del país, se reunieron para tener su Misa de Adviento. La ceremonia, presidida por el Cardenal Daniel Sturla, fue también una celebración de envío para los que viajan a la Jornada Mundial de la Juventud, que tendrá lugar en enero de 2019 en Panamá.
Los chicos colmaron casi todos los bancos de la Parroquia Ntra. Sra. de los Dolores (conocida como Tierra Santa, frente a la Universidad Católica). Aunque todos tenían más o menos la misma edad, entre ellos había gran variedad. Por su vestimenta se notaba que algunos venían directo de un trabajo en la oficina, mientras que otros evidenciaban estar en temporada de estudio o de vacaciones.
Además del cardenal, concelebró el vicario de Iglesia Joven, P. Mathías Soiza, así como el P. Ricardo Ramos -dueño de casa- y los padres Marcelo Marciano, Francisco Nolla, Carlos Varela y Xavier Masdeu. El coro fue coordinado por chicos de Shalom y sirvió para ayudar a rezar, especialmente en el momento de adoración previo a la Misa.
El Cielo como meta
En la homilía, el cardenal se centró en el Cielo, meta definitiva de todos los seres humanos. Lo hizo en base a la antífona del Salmo, “habitaré por siempre en la casa del Señor”. Dijo que, si bien era un tema que a primera vista podría parecer poco apropiado para los jóvenes, no dejaba de ser importante, pues todos tienen que tener metas en la vida, y la definitiva es el Cielo.
“Tenemos un lugar preparado en la eternidad. Si no llegamos a él es de puro tontos, porque rompemos en la vida la invitación que tiene nuestro nombre, y dejamos vacío ese lugar”, indicó. Y agregó: “Si no tenemos el Cielo como meta, no solo estamos desnorteados como cristianos, sino que nos estamos perdiendo el centro de la esperanza cristiana”. Tener la mira en el Cielo ayuda a comprometerse con lo de todos los días.
Antes de concluir, dedicó unas palabras a María, en plena Novena que prepara su fiesta del 8 de diciembre. La describió como una “hermana que vive en plenitud en el gozo de Dios”. “Qué bueno que tengamos deseo de Cielo y por eso compromiso hoy. Que lo podamos hacer con el modelo de María, la que dijo siempre que sí, la que nada le negó al Señor”, concluyó.
Siguió la fiesta
Terminada la Misa, los chicos fueron a la casa de la Fraternidad Contemplativa María de Nazareth, muy cerca de la parroquia. Allí tuvieron un encuentro de peregrinos, donde intercambiaron experiencias sobre anteriores jornadas de la juventud y escucharon algunos testimonios.
Fue ocasión de conocerse y de ver que no todos eran de Montevideo. Algunos habían venido desde Maldonado, Florida o Durazno para compartir este momento con los demás viajeros. Además, la reunión fue la ocasión para que se entregaran las remeras que se hicieron para todos, unas prendas que los identificarán como uruguayos durante su viaje a Panamá. El vicario fue el primero en recibir la suya y no dudó en ponérsela.
Antes de terminar, un momento especial: todos juntos rezaron, en la capilla, la oración oficial de la Jornada. Luego se tomaron una fotoy se despidieron con un saludo simbólico y emotivo a la vez: “¡Nos vemos en Panamá!”
View this post on Instagram¡Ellos son los jóvenes uruguayos que participarán en @panama2019!
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