La Iglesia también está presente en residenciales de ancianos
Publicado en Entre Todos N° 472
Un brote de coronavirus en un residencial de ancianos hizo sonar las alarmas sobre el estado en que se encuentran algunos de estos hogares. La Iglesia también está presente en esta realidad, tanto a través de instituciones religiosas que sostienen centros sin fines de lucro como por medio de sacerdotes que visitan regularmente las casas de su zona parroquial.
El Hogar padre Benito Menni es probablemente uno de los más grandes de la ciudad. Con cerca de 100 residentes y similar cantidad de funcionarios, es atendido por la Congregación de Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón de Jesús desde el año 1965. Actualmente son apenas dos hermanas, más una de Colombia que quedó varada, las que trabajan para dar lo mejor a quienes cursan su último período en esta tierra.
La situación de pandemia, como es evidente, hizo que aplicaran protocolos estrictos y de manera rápida. “Al principio exhortamos a los familiares a no venir si tenían conciencia de haber estado con un sospechoso de coronavirus o si habían viajado recientemente. Luego prohibimos todas las visitas”, explicó en entrevista telefónica Fernando Trianon, médico geriatra. Al principio costó que los familiares asimilaran la imposibilidad de estar con sus seres queridos. “Pero con los hechos que han pasado, han llamado a gradecer las medidas”, acotó.
En este y en otros centros relevados por ENTRE TODOS se adoptaron medidas efectivas: alfombras sanitarias en los accesos, equipamiento obligatorio para circular en las instalaciones, prácticas de higiene y desinfección, limpieza de todo lo que ingresa, protección extra para los trabajadores, etc.
En el Hogar Amelia Ruano De Schiaffino, de la Asociación Damas de la Caridad —que tiene vinculación con la Iglesia— dieron un paso más y acondicionaron un pabellón que no estaba en uso, por si en algún momento resultara necesario aislar allí a pacientes con coronavirus.
Cerca de Dios
En la Casa Mamá Margarita viven los salesianos que necesitan un especial cuidado de salud, por enfermedad o edad avanzada. Actualmente residen allí diez personas, atendidas por una licenciada y auxiliares de enfermería, además de personal de servicio.
Si bien todos los salesianos de la casa tienen buenas condiciones cognitivas, igual requieren de medidas extraordinarias de seguridad sanitaria. Dejaron de salir y de recibir visitas, algo que para algunos se hace más cuesta arriba.
“Por suerte lo están viviendo mucho mejor que otros ancianos de nuestra sociedad”, contó Josefina Igorra, directora técnica. “Si bien han dejado de ver muchos vínculos, son 10 y en buenas condiciones cognitivas. Rezan, celebran, juegan, comparten”.
En el Hogar Schiaffino no han podido mantener la celebración de la Misa dos veces por semana. Pero en el Benito Menni encontraron la manera de sustituirla —aunque no es lo mismo— con la participación a través de internet. También, se reúnen a rezar el Rosario todos los días por la mañana. Y en Semana Santa tuvieron sus olivos, Via Crucis y hasta conejitos de Pascua.
Sor Carmen Gloria Moraga destacó la labor del equipo de pastoral, un grupo de voluntarios que se ha encargado de mantener las actividades a pesar de las circunstancias. También es de resaltar el trabajo de las cuidadoras y encargados que, tanto en este como en otros hogares, facilitan las videollamadas con los familiares de los residentes.
En el caso de los salesianos es un poco diferente, pues son ellos mismos los que han aprendido a manejarse con las aplicaciones. “Han favorecido y potenciado sus habilidades en la tecnología. Participan en actividades, se reúnen con sus comunidades por zoom”, señaló Igorra.
Las medidas aplicadas en estos centros hacen que no se haya manifestado ningún enfermo ni sospechoso de tener coronavirus. Además, el aislamiento tiene sus consecuencias positivas, según resumió la profesional de Mamá Margarita: “Se favorecieron muchísimo los lazos entre ellos, están juntos (…). Y hacen lo que mejor pueden hacer por la sociedad: rezar mucho. Rezan juntos. Es lo que mejor pueden hacer y lo hacen”.
1 Comment
Doy fe de que todo lo que se dice ahí es muy cierto. Mi mamá vivió en el Benito Menni seis años hasta los 99 años de vida, siempre estuvo acompañada , querida y yo diría que hasta consentida, nunca le faltó nada ni cariño ni cosas materiales, siempre se mantuvieron en contacto conmigo y con mi hermano que éramos sus seres queridos más cercanos. Nunca va a alcanzar la palabra gracias para compensarles todo lo que ella recibió de las Hnas Hospitalarias
Gracias una vez mas, Margarita R Irurtia de Bonifacino