Publicado en Entre Todos N° 457
La profesora María del Mar Griera visitó la Universidad Católica del Uruguay (UCU) para brindar una conferencia titulada “La gestión de la diversidad religiosa en Europa: lo religioso y lo público”, organizada por el Instituto de Sociedad y Religión del Departamento de Humanidades de la UCU. En entrevista con ENTRE TODOS, habló de los conflictos religiosos en Europa, la secularización, y cómo se está trabajando en la gestión de diferentes intereses religiosos en un contexto multicultural.
¿Por qué vino a Uruguay y a qué se dedica actualmente?
Soy profesora de Sociología en Barcelona, España, y además dirijo un centro de investigación sobre sociología de la religión, donde en junio organizamos la 35° conferencia internacional de sociología de la religión. Históricamente tenemos un vínculo académico con docentes de la Universidad Católica del Uruguay (UCU) a través de diferentes investigaciones que han llevado a cabo sobre sociedad y religión. En esta oportunidad fui invitada por la Universidad Católica del Uruguay para hablar de cómo es ser religioso en Europa, a partir de varias investigaciones que he realizado.
La conferencia se titula “La gestión de la diversidad religiosa en Europa: lo religioso y lo público”, ¿a qué se refiere la gestión?
En Europa, históricamente, se pensó ella misma como un continente que caminaba hacia la secularización. Durante el siglo XIX y principios del XX, casi todos los intelectuales y pensadores decían que Europa se iba a secularizar y que iba a quedar una presencia religiosa casi marginal, pegada a la esfera privada, y que la modernidad iba a llevar a una secularización cada vez más grande.
Uruguay es un caso excepcional, es pionero en este sentido de políticas públicas y religión, y comparte mucho esta narrativa de modernización y secularización, que otros países de América Latina no comparten.
A partir de los años 90 en Europa se comienza a ver que la religión no desaparece, incluso hay un crecimiento grande de las migraciones que pone de relieve la importancia de la religión. Por un lado, se ha demostrado que muchas comunidades que migran siguen manteniendo su religión, en Europa creció mucho el islam, el budismo, el hinduismo, el sijismo y más. Por otro lado, han estallado ciertas crisis que son consecuencia de las políticas globales que tienen impacto en Europa y que han demostrado a las élites europeas que la religión no ha desaparecido, como fue el caso de atentado contra Charlie Hebdo en París en 2015. Además, se ha visto que la legislación internacional europea protege a las minorías religiosas.
Todo esto se tiene que gestionar porque es una realidad. Por ejemplo, cuando fallece un musulmán en Barcelona su familia pide un cementerio musulmán, o en un hospital católico se debe respetar la alimentación de los viernes de Cuaresma que propone la Iglesia católica. También hay muchas escuelas en donde las clases son completamente multiculturales y se deben respetar las creencias de todos. Por ejemplo, ¿cómo se gestiona el tiempo de Navidad? Quizá la elección de determinadas canciones o lecturas pueden parecer banales, pero al fin y al cabo no lo son. Hay un conjunto de necesidades concretas que se tienen que gestionar.
Estamos hablando de políticas en Europa, pero parece algo demasiado amplio, ya que en cada país, incluso en cada región de un país, hay diferencias.
Totalmente. Para esto hay que ver quién es que gestiona. A nivel europeo es la Corte Jurídica de Derechos Humanos, que es la que realiza sentencias de casos de conflictos religiosos. Luego están los Estados a través de los órganos de regulación de Iglesia-Estado. Los gobiernos locales tienen sus propias políticas y muchas veces son los más activos, ya que son los que se encuentran con el problema de primera mano y que promueven eventos interreligiosos y puntos de encuentro… es la forma de favorecer cierta cohesión.
Esta última ola migratoria, luego de la “Primavera árabe”, ha incidido en la variedad de culto… ¿Qué desafíos se han generado en torno a esta gestión?
Muchos desafíos, en especial en países como Alemania y Austria, que son los que han recibido más refugiados. Claro que con esto se generan nuevos retos para todos, vinculados al crecimiento del terrorismo global, a las percepciones respecto de diferentes temáticas… pero crece también el antisemitismo y el nacionalismo, se ha demostrado en estudios. Es una crítica y miedo hacia el que es diferente.
Antes la religión católica era predominante en Europa, ¿cómo es la situación actual?
Según los últimos datos del Centro de Investigaciones Pew Research Center, de Estados Unidos, el catolicismo en Europa tiende a mantenerse y a posicionarse en la esfera pública. Pero en Europa hay una diferencia crucial entre el catolicismo de occidente y el del oriente. El catolicismo español, italiano (occidente) tiende a ser más liberal y el del este —el del oriente— tiende a ser conservador.
En el catolicismo se ven tres fenómenos paralelos y distintos. Primero, el catolicismo de base que lucha contra la discriminación de las minorías, la mayoría de los grupos interreligiosos en Europa están liderados por personas de la Iglesia Católica. Segundo, una Iglesia que crece a través de los encuentros, por ejemplo, con el Papa Francisco y que tiene más visibilidad pública que antes. Tercero, existe un cristianismo que se vincula más a las élites europeas que reclaman el origen cristiano de Europa, un catolicismo intelectual que intenta influir en los debates y que ha ganado peso.
Entonces tenemos un catolicismo implicado, un catolicismo confrontativo y de movimientos, y un catolicismo más de corte cultural que busca convertir al cristianismo en la matriz cultural de Europa.
¿Cuáles son las religiones que más están creciendo en Europa?
Si miramos las cifras europeas, se ve que crecen los “sin religión”, los indiferentes, que es distinto a los ateos militantes. Luego vienen el islam, el cristianismo pentecostal, el evangélico. En menos medida, el hinduismo, el sijismo y el budismo. El catolicismo no desciende abruptamente en Europa, pero sí desciende demográficamente, ya que las familias católicas no tienen tantos hijos como las protestantes o pentecostales.
Si se miran las cifras globales, la religión crece en todo el mundo. Europa es la excepción y Uruguay también. La idea de que la modernidad lleva a la secularización no se cumple a nivel global.
¿Qué reflexiones surgen con respecto al estado de la religión católica en Uruguay?
Lo he seguido un poco ya que es un caso muy interesante, es como el caso de Europa, pero fuera de Europa. Si observamos las cifras, por ejemplo, la transición española es más Latinoamericana que lo que sucedió en Uruguay.
En Europa las minorías ocupan estratos muy bajos de la sociedad, a diferencia de Uruguay. Esto tiene un impacto muy diferente.
¿Qué importancia tiene la religión en el ámbito político, social y en el desarrollo de una sociedad?
La religión es un factor cultural de primer orden, claro que tiene importancia. Una cosa es que los poderes públicos separen y regulen los espacios de religión y política, pero es innegable que existe una influencia. Las formas de cómo se define uno mismo y los políticos impacta de forma inevitable, al igual que el nivel educativo de la persona… todo impacta en la política, negarlo es absurdo.
Muchas veces se cree que la política de separar Iglesia-Estado es para preservar la política, pero también es para preservar la religión… regularlo no quiere decir que
no influya.
¿Cuál considera que es la definición de un Estado laico?
Las definiciones van vinculadas a los desarrollos históricos de cada país. Además, la palabra «laicidad» verdaderamente solo existe en los idiomas español y francés. Existe una laicidad que se basa en una lucha contra la religión, y por lo tanto es “uno gana y uno pierde”, y hay otra laicidad que busca la cooperación, es la laicidad positiva. Esta última es una laicidad que, en cierto modo, lucha por el respeto de los derechos… si alguien dice que quiere vivir conforme a su fe tiene su derecho a eso. El nivel de debate está en hasta qué punto el Estado tiene o no que favorecer la vida religiosa.
Europa gestiona la religión de forma compleja, contradictoria y sin mucha reflexión de futuro. Hay respuestas contradictorias: por un lado, el empuje del diálogo interreligioso y, por otro lado, la prohibición del uso del hijab (código de vestimenta femenina islámica).
¿Y hacia dónde habría que ir?
Considero que hay una cuestión, necesaria y crucial, que es comprender que Europa es diversa. Esto es un ejercicio que deben hacer los intelectuales de izquierda, de derecha, del centro… hay que asumir que el futuro es plural. No es una cuestión de gustos, más vale asumirlo y ver hacia dónde vamos.
Perfil
María del Mar Griera es doctora en Sociología. Dirige el instituto de Investigaciones en Sociologia de la Religión con sede en el Departamento de Sociología de la Universitat Autónoma de Barcelona. Sus principales líneas de investigación son: sociología de la religión y la cultura; diversidad religiosa en Cataluña; políticas públicas y minorías religiosas en Europa; Iglesias Pentecostales, inmigración y minorías étnicas; y nuevas formas de espiritualidad en las sociedades contemporáneas.