Reportaje publicado en el quincenario Entre Todos el 24 de agosto de 2024.
«Antes de llegar a Cardoner, mi vida era otra. Estuve privado de libertad varias veces, también consumí muchas drogas, y estaba en un contexto de depresión. Vivía en la calle, no encontraba sentido a mi vida”.
Marcos piensa antes de poder continuar. Revive algunas experiencias en su mente, y prosigue con voz más segura: “Era agosto del año pasado, había caído por hurto y estuve recluido unos ocho meses. Cuando salí me fui a un refugio por dos días y una señora me dijo que podía tener otro futuro, otra posibilidad. Yo quería eso, buscaba mejorar. Me coordinó una entrevista en Cardoner, y todo cambió”.
La historia de Marcos se asemeja a muchas de las que hay dentro del Hogar Cardoner. El pasado 15 de agosto, este nuevo centro celebró su primer año de vida, y desde su apertura han recibido unos cuarenta liberados. Varios de ellos tuvieron que ser derivados hacia otros centros dedicados específicamente al consumo problemático de sustancias. Muchos otros, en cambio, lograron volver a tener una segunda oportunidad, como fue el caso de Marcos.
Un cambio de vida
“Tenía mucha esperanza de mejorar. Mucha esperanza”, remarca, para luego proseguir: “Recuerdo todo sobre el primer día, cómo fui hasta 8 de Octubre y Comercio, y luego caminé hasta Mateo Cabral. En ese momento, cuando vi todo lo que había, las habitaciones, una sala con televisión y sillones, comprendí que era otra cosa en todo sentido. Desde que entrás te das cuenta de que es un ambiente distinto, muy bueno y cómodo”.

En el marco de su primer aniversario, los integrantes del hogar mostraron una parte de su trabajo. Fuente: R. Fernández
Marcos pasó por todo el programa de Cardoner. En unos meses, aprendió panadería, pasó por talleres de gimnasia, hizo boxeo, comenzó a hacerse responsable de la limpieza del hogar y a tener otro tipo de hábitos. Pero, entre todos los cambios, destaca haber encontrado un nuevo sentido en su vida.
“Es bueno compartir con un grupo de compañeros que, aunque alguno esté con un tropezón, todos tiran para el mismo lado y quieren progresar, porque ves que no estás solo. También están los educadores que nos ayudan, y que nos brindan ayuda psicológica. Desde lo mental es muy importante, porque uno viene encerrado y de vivir situaciones complicadas. En ese momento pude despejar mi mente y encontrar un nuevo propósito”.
Comenzar de nuevo
“Cardoner me ayudó a salir adelante. En el tiempo que estuve hice algunos trámites, me saqué la cédula, el carnet de salud, y también me ocupé en hacer las gestiones para recuperar a mis hijas. Esa fue una etapa, es muy difícil…”.
“Desde que entrás te das cuenta de que es un ambiente distinto”
Marcos aguarda unos momentos en silencio, y luego prosigue: “Se cierran muchas puertas en ese momento, por eso agradezco que me apoyaran en Cardoner y les agradezco hasta ahora. Gracias a ellos encontré otro camino, otra manera de hacer las cosas. Ahora estoy trabajando, pude volver a ver a mis hijas y tengo otras herramientas para defenderme. Le doy muchas gracias a la vida”.
Incrementar esfuerzos
Durante la celebración por su primer año de vida, se realizó una misa en la parroquia Nuestra Señora del Carmen y San Cayetano, que fue presidida por el cardenal Daniel Sturla y en compañía de monseñor Luis del Castillo, el padre Eduardo Ojeda y los diáconos Mauricio Calleo y Luis Emilio Rodríguez.
Precisamente, antes de finalizar la celebración, Silvia Carro —directora del Hogar Cardoner— destacó el rol del centro para generar un nuevo futuro en los liberados: “Hemos venido trabajando con la esperanza de cumplir con los motivos que identificaron la selección de este proyecto: promover la capacitación y la inserción social y laboral de personas vulnerables. Algunos de ellos lograron concretar sus expectativas de corto plazo y seguirán trabajando fuera del hogar, y otros continúan en él buscando su mejor opción para hacer frente a una vida digna”.

Silvia Carro, directora del Hogar Cardoner, durante la misa en la parroquia Nuestra Señora del Carmen y San Cayetano. Fuente: R. Fernández
Antes de finalizar, Carro insistió en continuar trabajando junto con los liberados: “Lamentablemente los problemas vinculados a la salud mental y a las adicciones nos han impedido lograr todas nuestras expectativas, pero en un mundo donde la nueva pandemia es la enfermedad mental, producto de las drogas, estamos llamados a no renunciar, a hacer lo que esté a nuestro alcance para acompañarlos y ayudarlos a sanar”.
Luego de la misa —que también coincidió con la solemnidad de la Asunción de la Virgen María y con un nuevo aniversario sacerdotal del P. Ojeda— se compartieron algunas elaboraciones realizadas por quienes integran el Hogar Cardoner, demostrando que el centro es, verdaderamente, una herramienta para obtener el hábito del pan y del trabajo.
Por: Leandro Lia
Redacción Entre Todos.