El sacerdote uruguayo realiza un doctorado en Münster, Alemania, y observa la realidad desde allí
Publicado en Entre Todos N° 456
El Padre Sebastián Pinazzo, sacerdote uruguayo, se encuentra viviendo en la ciudad de Münster, al norte de Alemania desde 2018. Está realizando un doctorado en Dogmática, un área de la teología. La ciudad en la que vive es relativamente pequeña, con 250.000 habitantes aproximadamente, 50.000 de los cuales son estudiantes de la universidad a la que asiste. Es que la vida de la ciudad gira principalmente en torno a la casa de estudios, por lo que es una localidad muy “juvenil y pintoresca”, afirma.
El lugar se caracteriza por las bicicletas. Hay una red de bicisendas que cubre toda la ciudad y la región, por la cual circulan más de 500.000 bicicletas. Además, explica que es una ciudad tradicionalmente católica, por lo que la presencia de los símbolos religiosos en los edificios, tradiciones y cultura locales es notoria.
En la siguiente entrevista, el P. Sebastián Pinazzo cuenta su experiencia de estudio en el exterior, la relación de la Iglesia y los jóvenes allí y cómo ve la actualidad de la Iglesia Católica en Alemania.
¿Cuál es la especialización del doctorado que está cursando?
El doctorado que estoy cursando es en un área de la teología que es la Dogmática. Esta disciplina teológica busca realizar una exposición de la revelación que permita, asumiendo las distintas formas del pensamiento humano, un diálogo con la cultura, con las demás disciplinas y saberes científicos, con las demás religiones, en definitiva, con el hombre de hoy en las circunstancias concretas de su existencia.
El doctorado es un trabajo de investigación que se realiza acompañado por un profesor tutor que te orienta y guía en el proceso de aprendizaje y también en la tarea de plasmar esa investigación en un escrito, en la tesis o disertación.
Estoy trabajando sobre el concepto de amistad a partir del pensamiento de un teólogo llamado Peter Hünermann. Si bien la amistad es un tema clásico de la espiritualidad, en la teología dogmática moderna y contemporánea ha tenido, a lo máximo, un rol secundario.
Sin embargo, en las últimas décadas se constata un resurgir del tema de la amistad en la filosofía y en las ciencias humanas, especialmente en la sociología y la política. Esto tiene que ver con la manera de comprender la subjetividad y la libertad humana en la cultura actual. Hünermann no solamente le confiere a la amistad un rol central en su teología, sino que también asume en su comprensión de la amistad la reflexión contemporánea sobre el hombre y la libertad.
¿Cómo le va con el idioma?
Podría decir que bien, aunque siento que estoy lejos de dominarlo aún. Antes de venir me habían dicho que los primeros seis meses son una tortura… a partir del año deja de ser un problema permanente y recién a partir de los dos años se adquiere cierta fluidez. Creo que voy a tiempo con este proceso.
¿Le han asignado alguna tarea pastoral en la ciudad o la Universidad?
Mi principal responsabilidad ahora es el estudio y la investigación, es lo que la Iglesia me pide en estos momentos. Estudio gracias a una beca de un Instituto de Intercambio Cultural, y en el contrato está estipulado que tengo que dedicarme full time al proyecto de investigación, por lo que no puedo asumir otros compromisos laborales o pastorales.
Independientemente de ello, sí tengo alguna tarea pastoral, pero que realizo de modo voluntario. Algunas veces a la semana celebro la Misa en la casa provincial de una congregación de misioneras donde viven unas 60 hermanas, otras veces en un monasterio a 12 kilómetros de aquí y colaboro con la parroquia de la Misión de habla hispana, acompañando en la Misa dominical, confesando y en algunas actividades especiales como retiros y peregrinaciones.
¿Cuál es la realidad de la Iglesia Católica en Alemania?
Como casi todos los países occidentales de tradición cristiana, Alemania está sufriendo un rápido proceso de secularización. Actualmente los católicos alcanzan casi el 28% de la población de Alemania, pero la previsión es que para 2060 el número se reduzca a la mitad.
A la ruptura del proceso de transmisión de la fe a las nuevas generaciones se suma otro fenómeno: las personas que abandonan la Iglesia. En otros países esto es un fenómeno invisible, pero aquí, donde todo estará registrado y todo se hace formalmente, las cifras no engañan: en 2018 fueron más de 210.000 personas, el año anterior, casi 170.000. En general, para un alemán esta no es una decisión que se tome a la ligera. Diría más bien que es una decisión difícil: en Alemania ser católico o evangélico es algo que tiene que ver con la propia identidad, con la identidad de la familia, de la ciudad y de la región.
¿Cómo se explica este fenómeno?
Distinguiría dos motivaciones principales: una causa es la crisis de confianza en la institución eclesial, en gran medida por la crisis de los abusos sexuales y el encubrimiento; y la otra es el conflicto de conciencia que se le genera a un católico cuando no está de acuerdo con la enseñanza de la Iglesia, principalmente en temas morales, pero también doctrinales, como puede ser el acceso de las mujeres al orden sagrado. Me parece que un católico alemán no tiene problema en pagar el impuesto eclesial o incluso en asistir a la Misa dominical; pero sí le resulta difícil mantenerse en una institución cuyos valores o normas contradicen su conciencia, que siempre está muy influenciada por la cultura dominante de la época.
Respecto de la primera causa, la crisis de confianza, se busca reconstruir la confianza, lo cual en la idiosincrasia alemana lleva más tiempo que en la nuestra. En cuanto a la segunda causa —el conflicto de conciencia— la solución es más compleja. Hay quienes piensan que la salida va por reafirmar más claramente la enseñanza y mejorar la catequesis; y hay quienes piensan que la Iglesia tiene que hacer una recepción de los valores y la sensibilidad de la sociedad contemporánea. Yo creo que, aunque hay una tensión entre ambas cosas, pueden conjugarse. Claro, siempre y cuando lo primero no se interprete como un “retorno al Concilio de Trento” y lo segundo no implique la “mundanización» de la Iglesia.
Hay necesidad de misión que requiere una conversión pastoral, como se habla en el documento de Aparecida. El papa Francisco en Evangelii Gaudium la describe como pasar de una pastoral de “mantenimiento” a una pastoral “misionera”.
Esta última idea que nombra, ¿se está llevando adelante?
La preocupación está presente y es real en todos los niveles de la Iglesia, desde los fieles hasta los obispos, desde los agentes pastorales hasta los teólogos. A nivel institucional la situación es un poco más difícil de afrontar de lo que nosotros podemos imaginar. Menciono solamente un factor que, siendo una fortaleza de la Iglesia alemana, en este contexto puede resultar una debilidad: la fuerte presencia social y cultural de la Iglesia, que tiene como contracara una fuerte institucionalización y burocratización de la vida eclesial.
Cuando hablamos de dejar una pastoral de “mantenimiento” hablamos de cosas muy concretas y que en sí mismas son buenas. Pongo un ejemplo, Caritas tiene cerca de 600.000 empleados a tiempo completo, con 25.000 centros en toda Alemania. Así podríamos seguir con otras áreas como salud, educación, etc. La Iglesia no puede simplemente decir: vamos a abandonar estas estructuras porque necesitamos priorizar la misión evangelizadora.
Alguien puede objetar: no se trata de abandonar las estructuras, lo que hay que hacer es que esas estructuras sean evangelizadoras. Si, claro. Pero para eso en las instituciones se necesitan testigos, —cristianos, siquiera digo católicos— convencidos y con espíritu apostólico. ¿Cómo se hace para llenar las vacantes que se generan en una estructura de 600.000 empleados con personas que cumplan ese requisito?
Entonces, a nivel institucional diría que veo difícil un cambio en el corto plazo, creo que ya es un desafío importante tener que gestionar adecuadamente esta gran estructura, tomar las decisiones correctas para que la transformación institucional se haga de la mejor manera posible. Todo esto no es en un sentido directo “misionero”, es de gestión y, en ese sentido, de “mantenimiento”; pero hay que hacerlo y requiere de recursos humanos que, aún más que los económicos, son limitados.
Antes de ir a Alemania, en Uruguay estuvo trabajando con los jóvenes como Vicario de Iglesia Joven Montevideo… en Alemania ¿cómo es la relación de la Iglesia y los jóvenes?
Respecto de lo que podríamos llamar las culturas juveniles dominantes, hay cierta indiferencia hacia la Iglesia. Sienten que la vida pasa por otro lado. Pienso que en Uruguay es similar. De parte de la Iglesia hay un esfuerzo de tratar de presentar a estos jóvenes un rostro más juvenil y amable. Pero, a pesar del esfuerzo, no creo que se esté dando una conexión. Luego hay un número significativo de jóvenes que están institucionalmente vinculados a la Iglesia, a través de los colegios, de una asociación nacional con una estructura por especializaciones, como la Acción Católica, o de algunos grandes movimientos como Kolping.
Con estos jóvenes te diría que la relación de la institución es muy buena, incluso no pocos de ellos estudian teología, porque aquí tiene buena salida laboral como profesor de religión o referente pastoral en las parroquias. Otro grupo minoritario de jóvenes forma parte de movimientos o asociaciones más pequeñas, muchas de las cuales provienen de otros países y que, en general, tienen un perfil más tradicional. La relación entre la institución y estos jóvenes percibo que tiene sus dificultades, cuesta sintonizar.
¿Cómo ve que viven los alemanes católicos esta realidad?
Ellos mismos se ven como una Iglesia en crisis. Aunque es cierto, yo no soy totalmente pesimista, veo signos de esperanza. Hay que saber hacia dónde mirar y qué esperar. Si se espera una Iglesia que siga siendo cuantitativa y cualitativamente hegemónica en la sociedad y la cultura, tendría que ser pesimista, al menos en el mediano plazo. Pero, si se espera una Iglesia que, aún con nuestros pecados, se esfuerce por vivir con fidelidad la fe en Cristo y de testimonio alegre del Evangelio, entonces veo signos de esperanza.
Para ser un poco alemán, voy a hablar con cifras: en el último año ingresaron o reingresaron a la Iglesia católica alemana casi 9.000 personas. Si se compara con los que salieron, da un déficit de 200.000 fieles. Pero, si se tiene en cuenta el contexto adverso y se mira el proceso de fe que llevó a que cada una de esas 9.000 personas hiciera una opción tan “contracultural”, entonces se ve lo que hay detrás: católicos que han dado un buen testimonio, propuestas pastorales innovadoras y efectivas y, sobre todo, se percibe que el Espíritu Santo sigue actuando y que el Evangelio sigue teniendo vigencia y atractivo.
Podemos mirar, aprender y no solo replicar las propuestas sino motivarnos y dejarnos inspirar para seguir teniendo creatividad misionera. Y creatividad no quiere decir inventar nada nuevo sino, por el contrario, quiere decir volver a lo más esencial, a lo más auténtico de lo que significa ser católico para poder presentarlo de un modo nuevo. Creo que es en ese nivel donde se juega la “conversión pastoral”.
Perfil
El P. Sebastián Pinazzo es licenciado en Teología. Fue Vicario de Iglesia Joven Montevideo desde febrero de 2015 hasta marzo de 2018. También fue párroco en María Reina de la Paz. En 2018 viajó a Alemania, donde está cursando un doctorado en Dogmática en las universidades de Münster y Osnabrück.
3 Comments
Felicitaciones Sebastián ,te esperamos por aquí,un beso grande.
Que impecable. Muy bueno este estudio que esta haciendo el Padre, es importante resaltar estos temas que día a día van afectando a nuestra Iglesia catolica, pero que aùn asì se siguen viendo signos de esperanza, de amor y de conversiòn. Muchas desafios se tiene que plantaer nuestra Iglesia a nivel de nosotros los jovenes, que se sientan amados por nuestra Iglesia, que vivan y tengan un encuentro con Cristo, un verdadero encuentro de amor y asì poder seguir siendo Vida para los demas, a traves de testimonio de vida, de la evangelizaciòn y de la misericordia del Padre.. Sin duda es necesario seguir con la misiòn y seguir convirtiendo corazones para Cristo. Me siento enamorado de este texto o entrevista, es impecable. Dios te siga llenando de bendiciones Padre!
Sebastián que orgullo!!!!! Como has crecido. Que diagnóstico brillante de la realidad alemana no tan lejana a la nuestra. Ya queda poquito para volver a tenerte entre nosotros con ese caudal de conocimientos. Felicitaciones!!!! Sos brillante!!!! El paisito te espera.