Un archivo de casi 200 años que guarda la historia de nuestra Iglesia.
ICM quiso conocer el rico patrimonio histórico de la Iglesia, el Archivo de la Curia, y para esto entrevistó a su encargada, Andrea Fraga, quien hace poco se graduó como licenciada en Archivología.
Le preguntamos a Andrea sobre los orígenes del Archivo de la Curia Eclesiástica de Montevideo (ACEM): “nació en 1832, precisamente cuando la Iglesia oriental se independizaba de la de Buenos Aires, de la que dependió desde la época colonial. El 14 de agosto de 1832 la Iglesia en el Uruguay fue constituida por la Santa Sede como Vicariato Apostólico, es decir, como un territorio gobernado por vicarios apostólicos en nombre del papa sin ser erigido todavía en diócesis. Recién en 1878 el Vicariato Apostólico fue constituido en diócesis, y Mons. Jacinto Vera, su primer obispo”.
La riqueza histórica del Archivo
Muchas personas se preguntan qué tipo de documentos están guardados en este archivo. Andrea nos comentó que es a partir del gobierno eclesiástico de monseñor Jacinto Vera, que “el Archivo empieza a recoger toda la documentación que en su momento los Vicarios Apostólicos y sucesivamente los obispos fueron generando en el ejercicio de su triple función en el gobierno de la diócesis: la función pastoral, la función administrativa y la función judicial. El ejercicio de esta triple función produce todo tipo de documentos: cartas que el obispo envía y recibe en su relación con instituciones de la sociedad civil —del gobierno o de la propia Iglesia—, decretos, nombramientos, cartas pastorales, actas de diverso tipo, circulares, mensajes y homilías, permisos, títulos, resoluciones, entre otros”.
Ante la interrogante de cuál es el material inédito que podemos encontrar en este Archivo Eclesiástico, que constituye la riqueza de un archivo de estas características, Fraga señala: “como todo archivo histórico, también el Archivo de la Curia de Montevideo conserva y custodia los documentos que van escribiendo la historia de la Iglesia como institución. Dado que la historia de nuestro país nace enraizada en la historia de la Iglesia, en nuestro archivo se pueden encontrar no solo documentos vinculados a la Iglesia, sino también documentos que tienen que ver con la vida y el nacimiento del Uruguay como nación, y que constituyen verdaderas joyitas de la historia. Pienso, por ejemplo, en el documento en el que figura el trazado de las calles de la naciente Montevideo por parte de Pedro Millán en el año 1726, o el listado de vecinos habitantes de diversas zonas del territorio nacional cuyo número justificaba la creación de un “curato” (hoy diríamos parroquia) del año 1805. Imposible no mencionar las cartas manuscritas de personajes de la Iglesia de gran relevancia en la historia de nuestro país, como Mons. Dámaso Antonio Larrañaga, o los documentos de la Tercera Orden Franciscana que el Archivo recibiera recientemente en custodia y que registran su actividad desde el año 1742, entre cuyos miembros se cuenta el padre de José Gervasio Artigas.”
Seguramente muchas personas que habitan en Montevideo, y saben de la existencia de este archivo, se han preguntado si pueden acceder a la información que allí se guarda, considerando la fragilidad y relevancia de esos materiales tan antiguos: “a pesar de ser un archivo privado, el Archivo de la Curia es de acceso libre y gratuito para todo público. Sin embargo, como en todo archivo, existen también en el nuestro algunas restricciones al acceso vinculadas al tipo de documentación y al período en el que fue generada. En concreto, es de carácter reservado toda la documentación vinculada con la administración de justicia por parte del obispo, como las causas matrimoniales por ejemplo, así como no están disponibles al público los documentos posteriores al año 1966. Las personas pueden realizar sus consultas comunicándose con el Archivo telefónicamente o a través del correo electrónico. Quizás, en un futuro no muy lejano, podamos ofrecer al público en general, y a los investigadores en particular, un acceso más directo a la documentación a través de una página web”.

La Lic. Andrea Fraga es la profesional encargada del Archivo de la Curia. /Fuente: Federico Gutiérrez
La vocación de archivóloga
El pasar muchas horas del día cuidando y ordenando este tipo de material tan antiguo, y clasificando el más nuevo, no es tarea fácil, y se requiere de una personalidad en la que destaque el orden y la prolijidad, entre otras cualidades: “como sucede en general con los procesos vocacionales, mi opción por la Archivología surge de una serie de circunstancias de la vida que se combinaron con cualidades e inclinaciones personales. Vengo de una familia en la que el libro y la lectura tuvieron siempre un lugar de destaque, por lo que desde joven me apasionó el tema libros y bibliotecas, tanto que inicialmente pensé en estudiar Bibliotecología. Las vueltas de la vida me llevaron lejos de ese proyecto inicial y me hicieron desembarcar finalmente en el mundo de la Archivología, profesión que centra la atención en los documentos y no en los libros, pero que mantiene con la Bibliotecología muchos puntos de cercanía y coincidencia”.
Esta formación como licenciada en Archivología, contiene, a lo largo de sus cuatro años, una cantidad importante de materias y de miradas diferentes sobre los documentos históricos. Le preguntamos a Andrea qué aspecto destacaría, dentro de su formación, como lo más relevante. “Estudiar figuraba en esa lista de cosas pendientes que a lo largo de la vida uno va afrontando. El momento de realizar ese sueño llegó a mis cuarenta y ocho años, y no dudé en embarcarme en ese desafío, aunque por momentos pareció superarme. Creo que me enamoré de la Archivología y del mundo de los documentos casi sin darme cuenta. La vocación fue tomando forma con el correr de los años, a medida que las materias me iban sumergiendo siempre con mayor profundidad en la disciplina. Me atrajo desde el principio esa dimensión de servicio que caracteriza la tarea del Archivólogo. Pero creo que el quiebre se dio cuando llegó el turno de adentrarnos en el mundo de los archivos histórico. Fue entonces que descubrí mi verdadera pasión: esa mezcla inseparable y maravillosa entre documentos e historia, entre historia y memoria viva, custodiados y conservados al servicio de la gente y las instituciones”.
Para muchos archivólogos, el trabajar en un lugar de tanta relevancia histórica como el Archivo Eclesiástico, es muy importante. Y a esta importancia histórica, se le suma el tener una mirada de fe, por el contenido de los documentos. Por eso preguntamos a nuestra entrevistada cómo se conjugan la mirada profesional y cristiana en su trabajo diario. “De nuevo circunstancias de la vida, de las que sin lugar a dudas se sirvió el Señor ―recuerda Andrea― me llevaron a vincularme con el Archivo de la Curia desde los primeros años de la licenciatura, cuando realicé varios trabajos académicos gracias a la generosidad de Mónica Sarachu, la archivóloga que estuvo a cargo del Archivo hasta mi ingreso en él. Cuando miro hacia atrás veo con una claridad meridiana la mano de Dios que ha conducido los pasos de mi vida hasta el lugar donde me encuentro hoy. Estar a cargo del Archivo de la Curia es una gran responsabilidad y un desafío cotidiano y, al mismo tiempo, fuente de un disfrute enorme en cuanto tengo el privilegio de cuidar, conservar y poner, al alcance de todos, los tesoros documentales que constituyen la memoria viva de la Iglesia, o lo que es lo mismo, muestran el paso de Jesús por la historia”.
A lo largo de estos casi dos siglos de existencia del Archivo Eclesiástico, los documentos guardados entre sus paredes han sido sin duda alguna de gran ayuda para muchos. Documentos que registran momentos de la vida de muchas personas, que se han transformado en datos invalorables para completar las piezas faltantes en la vida de otras.
Le pedimos a Andrea al finalizar la nota, que nos contara alguna anécdota que recordara sobre la utilidad de este archivo en la vida de las personas: “A lo largo de estos cinco años que llevo al frente del Archivo he compartido con muchos usuarios la alegría de encontrar finalmente ese dato o ese documento largamente buscado así como también descubrir un documento que cambia la perspectiva o el enfoque en una investigación. Uno de los servicios que presta el Archivo es la consulta de la versión microfilmada de los libros parroquiales de las parroquias existentes en Montevideo desde 1726 hasta 1930. Hacen uso de ese servicio muchas personas que desean gestionar la ciudadanía italiana o armar su árbol genealógico. A veces esa búsqueda insume años; en esos casos es estupendo compartir la emoción de las personas cuando finalmente encuentran esa partida de nacimiento, de matrimonio o de defunción que les faltaba para completar el trámite o dar una forma más acabada al árbol familiar. Pensando en los investigadores, me parece muy significativa la experiencia de una religiosa que buscaba documentación que vinculara a Mons. Aragone (arzobispo de Montevideo entre los años 1919-1940) con don Orione. Cuál no sería su sorpresa al constatar que sostuvieron una fluida correspondencia, la cual muestra a las claras que mantenían una relación de cercanía y confianza. Este descubrimiento implicó, para la investigadora, un cambio sustantivo de perspectiva para la historia que deseaba relatar”.
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De Horacio Bojorge a Andrea Fraga: gusto en saludarte lindos recuerdos de El Prado Chico. Te consulto: Mons. Sanguinetti está preparando un prólogo para un próximo libro de escritos inéditos de Dimas Antuña Gadea. Deseamos integrar en ese libro un escrito de este autor que era sobrino del Canónigo Luis de Santiago y que prologó un volumen de homenaje que se le hizo al Canónigo de Santiago [que como sabrás fue párroco de la CAtedral entre otros cargos de Curia] cuando se emeritó. Necestaría si es posible una fotocopia de ese escrito de Dimas en ese volumen de homenaje. No puedo darte datos de fecha pero creo que tu experiencia de archivera no los hace necesarios. Tengo ganas de darme una vuelta personalmente y eventualmente retirar esas fotocopio que me auguro ubicarás. Te ruego que me respondas lo antes posible para liquidar este asunto antes de la parálisis veraniega Es urgente. Bendiciones y Santos misterios navideños