Entrevista con la doctora en Psicología María José Soler
En este último año, y especialmente en las últimas semanas, se ha puesto en el tapete el tema de la salud mental, sobre todo en un contexto de pandemia. En esta entrevista la Dra. en Psicología María José Soler nos habla sobre este tema.
¿Así como cuidamos nuestro físico para estar saludables, para eso comemos sano, hacemos ejercicio, dormimos bien, ¿somos conscientes los uruguayos que también es importante cuidar nuestra salud mental?
Definitivamente no. Hablamos mucho de vida saludable, y no hablamos tanto de hábitos de vida emocional saludable. Tenemos que recordar que somos personas integrales, donde cada una de nuestras partes correlaciona con las demás y que la salud no es solo del cuerpo, sino también es el del alma, de los afectos, de la psiquis en general, de nuestros vínculos sociales, y deberíamos preguntarnos qué tal soy en cuidar, sostener y promover hábitos de vida emocional saludable.
Es saber que te recupera. Yo lo llamo también el QTS: ¿Qué Te Salva?. Cuando estás angustiado, pinchado, cuando sentís que las fuerzas decaen, la única manera de recuperar energía o vitalidad no es dormir, comer, hacer ejercicio (que son maneras importantes), pero hay otras maneras, como por ejemplo la dimensión espiritual, rezar, serenarnos en la presencia de Dios, meditar, carga las pilas….
Que importante que una Doctora en Psicología recalque la importancia de la oración, la meditación, la conexión con lo Trascendente como eje para la salud mental…
¡Sí! Y hoy en día, yo que estoy doctorada en Psicología Positiva, en los congresos mundiales de Psicología Positiva, la mitad de las investigaciones van por el lado de la espiritualidad y la trascendencia. El hombre está necesitando y buscando la dimensión trascendente. Muchos la buscamos desde una Religión, un religarnos con un Dios que nos quiere, nos ama, y nos hace tan felices, y otras personas lo buscan a través de una dimensión trascendente más de corte oriental, donde pasa más por el serenar mente y espíritu, generar buenos sentimientos para consigo mismo y el prójimo, y no con un ser trascendente como es Dios para nosotros.
¿Qué herramientas tenemos para prevenir el tema de la depresión aquí en Uruguay?
Primero te quiero contar que yo estuve muy cerca en la línea del 08001920 de socorro y apoyo emocional, que aún sigue funcionando con un equipo de voluntariado fabuloso …
Vimos en los tiempos de Covid más agudos, cuanto mayor encierro o sea mayor soledad, se disparaba la cantidad de llamados. Las personas necesitamos vincularnos, somos seres sociales. La necesidad de estar y compartir con otro, de sentirme perteneciente, es de las necesidades más importantes del hombre, y es llamativo que estos llamados a la línea del 0800, se daban a toda edad.
Estas personas realmente pasaban mal, y estadísticamente, cuando evaluábamos los motivos por los que llamaban, los síntomas depresivos llegaban a casi 400 llamadas por semana y la ansiedad a 300 y pico, o sea, había 700 personas buscando el consuelo de una voz que los sostuviera, de un profesional que los escuchara.
Y tú lo decís bien claro: por un lado, los síntomas de depresión y por otro los de ansiedad, pero sin embargo a veces se pueden llegar a confundir…
Cuando hablamos de ansiedad, hablamos de sensación vaga de amenaza con gran repercusión física. Los síntomas de ansiedad son básicamente físicos y cognitivos. Hay personas que parecen que están tranquilas, pero su mente no para, y están en la eterna preocupación. El síndrome de ansiedad generalizada, así se llama la vivencia de que algo malo puede suceder en cualquier momento, la necesidad de estar controlando mediante el pensamiento, todo el tiempo a ver que va a pasar, ver si estoy suficientemente bien preparada, eso es una ansiedad cognitiva. Hay personas que tienen más una ansiedad corporal, que nunca pueden estar quietos, que siempre están como ese hormigueo que los lleva a moverse. Otros tienen síntomas más silenciosos son la gastritis, el colon irritable, la opresión en el pecho, la sudoración…hay múltiples síntomas, pero como vemos la ansiedad tiene un factor cognitivo, que es esa vivencia de miedo o amenaza. Muchas veces una amenaza difusa, no sé bien qué es lo que me tiene mal.
La ansiedad sostenida mucho tiempo, como genera mucho cortisol al nivel del cerebro, el estrés, puede ser que desencadene una depresión. Pero la depresión tiene múltiples orígenes y es importante para que se diagnostique una depresión, saber que no es un día triste aislado.
De un día triste, hay que discriminar un estado de ánimo triste, que de repente no es depresión, que es cuando una emoción se sostiene en el tiempo, se transforma en un estado de ánimo, y es más permanente, está ahí, subyaciendo.
Cuando ese estado de ánimo permanece sin cambio más de 15 días, ahí uno dice: upp, acá ya comenzó la depresión. No es cuando uno dice: “si, ando triste, pero igual me divierto y disfruto”. Está el ánimo tristón, pero se sale rápido. Ahí estamos en la etapa del estado de ánimo. En cambio, cuando hay un cuadro depresivo, ya han pasado varios días donde la persona va cayendo en este estado de ánimo, donde van a ver ciertos síntomas clásicos que hay que atender: primero, la anhedonia, que es la incapacidad para disfrutar, es “nada me hace disfrutar”, “yo que siempre disfruto esto y no tengo ganas”; la desvitalización, que es la falta de entusiasmo, nada me motiva, todo se me hace pesado, no tengo fuerza y poco a poco este estado de ánimo que se va volviendo depresivo, va cayendo y convirtiéndose en la traída cognitiva de la depresión, que es un triángulo de ideas depresivas, donde está la visión negativa de sí mismo: “soy un desastre” “de esta no salgo”, “no sirvo para nada”, sentimientos de culpa, de desvalorización.
Esa es la mirada negativa sobre nosotros mismos. La mirada negativa del entorno: “el mundo está horrible”, “nada vale la pena”, “esto no puede ser”. Es la negatividad, la queja, donde la persona no puede dejar de quejarse. Se ven las cosas negras, como se dice “se puso el balde”. Está en “modo negro” pesimista.
Y el tercer punto es la visión negativa del futuro, donde ya es: “no tengo esperanza”. Y acá es donde caemos en a la depresión ya seria, es “de esta no salgo”.
Acá es muy importante estar muy alerta, ya que muchas veces le decimos: “no, tenes que tener voluntad”. Y cuando la persona cae en una depresión que se llama mayor, ya no es una depresión leve, sino es una depresión mayor, aguda, que es la que puede provocar el intento de autoeliminación, realmente no tiene voluntad.
Y qué importante es conocer los síntomas que puede producir la depresión, porque a veces en lo que se cae es decirle a la persona: “vamos, vos podes, esto ya va a pasar” y la persona se encuentra impotente
Es tal cual. Es la desesperación de los familiares por ayudar a la persona que está deprimida.
Primer punto: cuando alguien está deprimido, y veo que está mal, tiene que ir al psiquiatra. No es: “le doy unas gotitas de Bach, una homeopatía…” Todo bien con eso, pero cuando hay una depresión mayor, necesita medicación, y en casos muy graves hasta una internación. Concurrir al médico es fundamental para empezar con los antidepresivos lo antes posible porque en toda depresión hay un componente biológico muy importante. Esto de: “dale, se te va a pasar”, no es bueno.
Lo primero entonces es la empatía. “Fulano, te entiendo”. No hay peor enfermedad que la depresión, peor que el cáncer, porque en el cáncer muchas veces el estado de ánimo se mantiene, la persona conecta y agarra fuerzas de un montón de lados. La depresión es tan severa, la angustia, la opresión permanente del pecho, el dolor, el miedo, la paralización, que ese nivel de sufrimiento subjetivo no lo tiene ninguna enfermedad tanto como la depresión. Por eso, hace falta muchísima empatía: “te entiendo, que difícil lo que te toca vivir”. Ese es el primer punto.
Pero esto pasa, y hay que transmitirle la esperanza que ellos no tienen. Entonces, “sabemos que estás mal, estoy contigo, te acompaño en tu dolor, pero va a pasar. Tu ahora no lo podés sentir, no lo podés vivenciar porque estás deprimido, pero este no sos tú, sos tú deprimido. Tú tenés que recordarte quien fuiste, siempre, o quien sos cuando no tenés depresión” (para aquellos que tienen depresiones cíclicas).
Entonces saber que la depresión pasa. Que biológicamente, aún sin medicación, la depresión pasa. ¿Qué pasa con la medicación? La medicación achica la profundidad de los síntomas, y acorta la duración en el tiempo, pero si a una persona uno la deja sola en su depresión, va terminar saliendo, pero puede durar 6 o 8 meses esa depresión aguda o terminar en suicidio.
A la persona que tiene “el balde puesto”, ayudarla a visualizar el futuro, engancharlo con una emoción positiva en el futuro. Me sostengo porque tengo una esperanza, y más a los que tenemos fe, saber que Dios está sufriendo con nuestro sufrimiento y si te abrazas a Él y a su dolor y lo ofreces, y lo unís a la cruz, sufren los dos juntos, y la cruz esa que pesa tanto, pesa un poquito menos, porque tiene sentido. Recordemos la frase de Nietzsche: “el que tiene un por qué para vivir, puede tolerar casi cualquier cómo”. Y nosotros que somos personas de fe tenemos el gran por qué, que es unirnos a la cruz de Cristo, y saber que hay una resurrección. Cristo Resucitó, tú vas a resucitar.
María José Soler – Doctora en Psicología
- Está casada y es madre de 5 hijos.
- Psicóloga clínica, Terapeuta de jóvenes, familia y parejas con postgrado en Terapia Cognitivo-Comportamental y postgrado en Terapia Familiar Sistémica.
- Docente de la Universidad de Montevideo.
2 Comments
Muy interesante visión. En Uruguay la salud mental está muy sesgada por el prejuicio al tratamiento. No he observado depresiones mayores que reviertan solas en 6 u 8 meses. Sin medicación lo habitual es la progresión a la cronicidad.
Dra Adriana Chiesa
Me encantó el artículo de esta Dra. Pienso que el mejor medicamento para la depresión está en nosotros mismos. Siempre hay motivos para vivir. Si buscamos un poco hay formas de ser necesarios aunque sea con flia o amigos a través del teléfono o esta maravilla que es el wasap. Tengo 80 años y soy viuda con la bendición de 3 hijos y su familia y muchos amigos virtuales, pero más que nada, tengo la compañía de Dios diariamente y en todo momento de mi vida.
Gracias Dra. Y gracias a vds. Por hacernos llegar su sabiduris
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