Entrevista con el Dr. Mario Cayota, quien representó a Uruguay durante dos períodos, junto al Papa Benedicto XVI y ante el Papa Francisco
Publicado en el Quincenario Entre Todos, n° 474
El Dr. Mario Cayota fue embajador de Uruguay en el Vaticano desde 2006 hasta 2011 con el Papa Benedicto XVI, y entre 2018 y junio de este 2020, durante el pontificado de Francisco. Durante su trabajo en la embajada ha contribuido en la difusión de la cultura uruguaya y de figuras emblemáticas del país que han tenido raíces católicas. A su vez, estuvo a cargo de gestionar y realizar, con la ayuda de la Secretaría de Estado, la investigación que se le había encomendado sobre información en los Archivos Vaticanos en torno a los desaparecidos. En la siguiente entrevista, el Dr. Cayota habla de su trabajo frente a la Santa Sede como embajador del Uruguay.
¿Cuándo fue convocado para ser embajador de Uruguay en el Vaticano, por segunda vez?
Fui convocado para desempeñarme como embajador en el Vaticano en noviembre del año 2017. En dicha ocasión fui solo acompañado por mi esposa, Cristina Dufour. Pero en mi anterior oportunidad, —ya que soy reincidente, estuve con S.S. Benedicto XVI desde 2006 hasta 2011—, fui acompañado por parte de mi familia, ya que felizmente tengo cinco hijos, pero no todos pudieron ir.
Cuando fue como embajador la primera vez, ¿cómo fue la integración, como laico, a un ambiente de trabajo clerical?
No me ofreció dificultades, a ello me ayudó seguramente que, por cerca de 40 años, fui profesor en la Facultad de Teología del Uruguay y asimismo milité en los ámbitos eclesiales desde muy joven.
¿Cuáles fueron las primeras tareas que desempeñó junto al Papa Francisco?
Mis primeras actividades fueron de orden protocolar, presentando mis Cartas Credenciales al Papa Francisco, en circunstancias de gran solemnidad y emoción. Posteriormente; visitando a los Cardenales Prefectos de las distintas Congregaciones y Dicasterios. Concomitantemente, y por expresa autorización del Papa Francisco, debí gestionar y realizar, con la ayuda de la Secretaría de Estado, la investigación que se me había encomendado sobre información en los Archivos Vaticanos en torno a los Desaparecidos.
¿Qué otras tareas desempeña el embajador de Uruguay en ese lugar?
Obviamente que con el Vaticano no se mantienen relaciones de índole comercial, pero se desarrollan numerosas e importantes actividades de orden cultural y religioso, que demandan del embajador una intensa labor. También es significativa la asistencia que el embajador y el personal de la Misión Diplomática brindan a los uruguayos que visitan el Vaticano.
¿Cuál ha sido la participación de Uruguay en el Vaticano a lo largo de sus años de trabajo?
El Uruguay a través del embajador ha participado en numerosos congresos, seminarios, conferencias, eventos artísticos, celebraciones religiosas y patrias. Como embajador he sido expositor en varios de los actos mencionados, y en otros he tenido intervenciones. También, en mi carácter de historiador, realicé varias exposiciones, donde he hecho conocer a nuestro prócer Artigas, su ideario social y los valores cristianos que inspiraron su doctrina y propuestas, así como la participación del clero en su proyecto y movimiento.
Asimismo, se ha difundido la obra de significativas figuras de la literatura uruguaya, como así también, de otras personalidades de la cultura del país, a través de las conferencias que en el sentido precedente se realizaron; asimismo con las tertulias literarias que se organizaron en la residencia del embajador, aprovechando el perfil de ésta, no lujoso, pero si atractivo propio de las viejas villas romanas, y también su cercanía al Vaticano y al centro histórico de Roma.
Entre las actividades de la Embajada, se destaca el haber celebrado los 80 años de la reanudación de las relaciones diplomáticas entre la Santa Sede y el Uruguay. En dicha ocasión se efectuó un acto recordatorio en la residencia del Jefe de Misión, haciendo uso de la palabra Monseñor Richard Gallagher, Secretario para las Relaciones con los Estados, y el embajador. Entre otros temas, se recordó que fueron ilustres embajadores ante la Santa Sede don Juan Zorrilla de San Martín, —del cual existe una estatua en el vestíbulo de Santa Marta—, y también el Dr. Joaquín Secco Illa. A dicha celebración asistió un número excepcional de diplomáticos, así como integrantes de la comunidad uruguaya residente en Roma.
¿En la actualidad, cómo sigue involucrado con la Santa Sede?
La actividad desarrollada como embajador me ha permitido contactarme con figuras relevantes de los organismos vaticanos y el ámbito eclesiástico y laical, con quienes mantengo una fluida y enriquecedora relación. Es de señalar que la labor desarrollada en la Embajada ha contado con la valiosa colaboración del personal administrativo que la integra con dedicación y solvencia.
¿Cómo ha visto el transcurso de la Iglesia Católica en el correr de estos años de trabajo en la Santa Sede?
Durante estos años de permanencia he podido aquilatar el vigor de la Iglesia a través de su diario vivir y los importantes eventos realizados, tales como el Sínodo de la Juventud y el reciente sobre la Amazonia. También, la incidencia del Papa Francisco con su magisterio, particularmente en relación al medio ambiente y un nuevo estilo de desarrollo que debe ser humano e integral. A su vez, a través de sus opciones evangélicas a favor de los pobres y los inmigrantes.
Últimamente, en relación a la pandemia, el Papa Francisco, con su solidario y eficaz acompañamiento, pasó a ocupar un importante liderazgo, reconocido por los propios medios de comunicación, incluso no católicos. También, creo que ante la pandemia muchos jóvenes laicos han dado un valioso testimonio de solidaridad a través de las instituciones católicas que integran.