Miles de personas visitaron el Santuario de Avenida de la Instrucciones
El pasado sábado 11 de febrero, Fiesta de la Virgen de Lourdes, miles de personas peregrinaron al Santuario Nacional de la Gruta de Lourdes en la Avenida de las Instrucciones. Gente llegada de todo el país, en ómnibus, en auto o a pie, rindieron homenaje a María en un nuevo aniversario de las apariciones a santa Bernardita en un pobre poblado del sur de Francia.
Muchos signos de fe
Era también la fecha en la que la Iglesia celebra la Jornada Mundial del Enfermo, tal vez porque la imagen de Bernardita, una niña de salud precaria pero con una fe y humildad inmensas, era el mejor signo de la presencia de Dios allí donde más se necesita. Muchos iban a agradecer a la Virgen por su intercesión ante el Señor por su salud, la de un hijo o una nieta, como Alba que va todos los 11 de febrero y esta vez llevó a su hija Joselin, y a su pequeña nietita : “La beba tenía una cosita en su cabeza y vine a pedir. Y por ahora está bien” suspira.
También había muchas personas con sus niños pequeños, o con la foto de alguno de sus hijos o nietos. Hay familias que vienen a rezar juntas hace mucho tiempo. Por ejemplo Beatriz y su madre. Beatriz recuerda que vienen desde que ella era una niña “venimos a agradecer. No sólo es una tradición, la realidad es que lo sentimos, somos católicos, somos creyentes. Sentimos ese fuego que dicen que se siente cuando Jesús es tu amigo. Y aquí está la Madre de Jesús. También se debe rezar para poder estar en comunión con ellos”.
Se formaban colas interminables para visitar la imagen de la Santísima Virgen y poder tocar la piedra de la gruta. De igual forma había filas de peregrinos para sacar agua de las fuentes del Santuario. Además muchos de los fieles visitaban la Cruz del Calvario, obra del uruguayo Benjamín Deminco, o la imagen de santa Bernardita.
Entre tantas historias, de pedidos, de acción de gracias, de dolores y alegrías, estaba la de la Hermana Carmen, una religiosa que fue a dar gracias a la Virgen por la salud, y para pedir por su comunidad y su congregación. Y al preguntarle sobre la fe nos decía “es un regalo de Dios. Nosotros lo que tenemos que hacer es insistentemente pedirle al Señor que nos aumente la fe. Y para el que no la tiene, nosotros rezar para que el Señor lo toque en el corazón. Después dejarlo entrar o no depende de cada uno. La llave está por dentro”.
Por otra parte muchos aprovecharon la peregrinación y la celebración de las misas (la de las 10 que presidió el Cardenal Daniel Sturla y a las 17 horas, presidida por el obispo auxiliar Milton Tróccoli) para acercarse al sacramento de la reconciliación, ya que hubo sacerdotes toda la jornada para recibir a los fieles.
A los pies de María
El cardenal comenzó la homilía recordando que en su último viaje por el Viejo Continente tuvo la posibilidad de visitar el Santuario de la Virgen de Fátima en Portugal “Allí hace 100 años la Virgen María se apareció a tres pastorcitos: Lucía, Jacinta y Francisco. Y allí también se vivía la emoción, la alegría, el gozo, pero también la súplica al Señor y a la Virgen por tantas necesidades que tenemos. Y sobre todo por nuestros enfermos”.
El Arzobispo de Montevideo recordó que “fuimos con el corazón lleno de alegría y vivimos una experiencia de Dios, de oración, pero también de mucha súplica, de intercesión. Llevamos los nombres de algunos enfermos que habían pedido que rezáramos por ellos, o porque lo sabíamos y los llevamos. También el Señor a permitido que el año pasado visitara Guadalupe, en México, el Santuario de la Virgen de Czestochowa, en Polonia, la Virgen de Luján, en Argentina. Tuve la alegría, hace unos años, de ir a Lourdes en Francia. Todos esos lugares nos hablan de la presencia materna, querida, de la Virgen, como aquí en esta gruta de la Virgen de Lourdes”.
En su homilía el Cardenal Daniel Sturla dijo que “Todos tenemos enfermedades, todos tenemos lastimaduras, de las físicas y las espirituales, pero también traemos nombres. Nombres de gente querida que tenemos en el corazón y los labios, y que queremos decírselos a María”. Y que la insistencia en la fe y en la oración es algo querido por el Señor, ya que “a veces Dios quiere que demostremos nuestra fe mediante la perseverancia, en la fuerza con la que suplicamos una y otra vez”.
“El Señor obra donde hay humildad de corazón”
En sus palabras, el Arzobispo de Montevideo llamó a que “Festejemos con María Madre de Dios, alegrémonos con su alegría. Hoy celebramos la 25° Jornada Mundial del Enfermo y el Papa Francisco ha querido que en esta ocasión el lema sea “«El Poderoso ha hecho obras grandes por mí…» (Lc 1,49)” y recalcó que “Esta es la experiencia de la Virgen Santísima, es la experiencia de santa Bernardita…”
El Cardenal Daniel Sturla enfatizó que “El Señor obra allí donde hay humildad de corazón, como en el corazón de María, como en el corazón de Bernardita, como obra en nosotros cuando nos confiamos a Él y humildemente nos presentamos con nuestras súplicas y con insistencia”. Más allá de esto reflexionó: “sabemos que al final le decimos <<hágase tu voluntad>>”.
El Arzobispo de Montevideo insistió que “aún en una situación trágica o desgraciada, el Señor nos puede transformar ese dolor, esa herida, en una perla preciosa, en un tesoro”, porque tenemos “La certeza que todo lo que el Señor disponga será para nuestro bien y podrá ser para gloria de Dios y alegría nuestra.”
Más adelante, el Cardenal Daniel Sturla se refirió a que el “Evangelio nos hablaba de las bodas en Caná de Galilea, y justamente el vino que faltaba en la fiesta, es el símbolo de la alegría… El Señor transforma el agua de esas tinajas, agua de nuestros llantos y dolores, en un vino de alegría, un vino mejor.” Sobre el final agradeció a los padres dehonianos que atienden la parroquia y la Gruta desde hace décadas.