Padre de los pobres
Luigi Orione descubrió a Jesús en los más pobres y desamparados. Sus padres, Victorio y Carolina, tuvieron cuatro hijos, de los cuales Luis era el menor. La familia era muy humilde, trabajadora y creyente.
El papa Pío XII lo llamó “padre de los pobres y benefactor de la humanidad dolorida y abandonada”.
Desde joven sintió que Dios lo llamó a la vida sacerdotal. Buscó su lugar y siguió el llamado. Pasó por los franciscanos y luego encontró a los salesianos en la ciudad de Turín, Italia.
Conoció personalmente a Don Bosco, quien marcó su vocación. Ingresó al seminario de Tortona donde fue ordenado sacerdote el 13 de abril del año 1895.
Su amor y devoción por la Virgen María fue clave en su desarrollo espiritual y en toda su vida. El siguiente pasaje, extraído del escrito dirigido a los alumnos de los Institutos de la Obra, en el mes de mayo del año 1923, refleja su admiración.
“Vamos a Jesús por María. Los pastores buscaron a Jesús y lo encontraron en los brazos de María, los Magos vinieron desde tierras lejanas para buscar al Mesías y lo encontraron en los brazos de María. Y nosotros, hijos míos, pobres pecadores, ¿dónde encontraremos ahora y siempre a Jesús?: lo encontraremos y lo adoraremos entre los brazos y el corazón de María”.
Su obra está presente en treinta naciones; en cuatro de los cinco continentes. En Uruguay, los religiosos de la familia “orionita” se encuentran en los departamentos de Montevideo y Canelones. Llevan adelante el carisma de su fundador a través de Cottolengos, parroquias y diversas actividades.
Un latino más
Con motivo de la conmemoración de los cien años de la llegada del santo a América Latina, se publicó el año pasado el libro Don Orione, Latinoamérica y Argentina. ¿Qué Argentina encontró Don Orione?, ¿Qué Don Orione conoció la Argentina?
Su autor, el padre Enzo Giustozzi FDP, no llegó a terminarlo ya que falleció en el año 2004. El Grupo de Estudios Orionitas (GEO) retomó el trabajo y lo publicó.
La intención del sacerdote es mostrar la histórica presencia de Don Orione en las tierras del sur, aspectos de su personalidad poco conocidas y de su misión. Vivió en Uruguay, Brasil, Argentina y Chile.
Su primer viaje tuvo como destino la República Federativa de Brasil, en el mes de agosto, y en el mes de noviembre llegó a la República Oriental del Uruguay y a la República Argentina; allí fundó las primeras casas orionitas. En nuestro país en Montevideo y en el balneario La Floresta.
En su segunda visita, en el año 1934, se preocupó principalmente, por la formación; fundó la primera casa de formación para religiosos locales.
El padre Giustozzi destacó: “Vemos a un Don Orione que camina nuestros lugares, que afronta situaciones que nos resultan familiares, que se deja interpelar por nuestra cultura”.
¡O es un loco o es un santo!
El sacerdote accedió a los 118 tomos digitalizados de los escritos del Santo de la Caridad. Se encontró con palabras y expresiones humorísticas. Don Orione destacó siempre la importancia de vivir con alegría.
A través de este pasaje del libro, titulado Quiero estar alegre y bailar “in Domino” hasta en cuaresma, se observa el énfasis que hizo el religioso en transmitir el amor de Dios y la felicidad.
“Nosotros no somos [monjes] trapenses: somos los que gozamos de la caridad: somos los santos de la alegría. ¡Ay de nosotros si andamos por ahí con gestos y cara de cuaresma! ¡No, no, yo quiero estar alegre y bailar in Domino hasta en cuaresma! Si estamos tristes ¿cómo daremos felicidad a los que están con nosotros?
Tenemos que irradiar el gozo, la alegría de Dios, la felicidad de Dios: hacer sentir que servir y amar a Dios es vida, calor, ardor, es vivir siempre alegremente, y que sólo los que sirven a Dios sienten la paz gozosa y el bien, y gozo santo de la vida. ¡Nada de capa de plomo, ni sobre nosotros, ni sobre los que están con nosotros! Canten, toquen, alégrense en el Señor: llenen la casa de un suave clima de fiesta.
¡Sirvan al Señor con alegría! ‘Escrúpulos y melancolía, fuera de la casa mía’, decía San Felipe Neri. Yo quiero bailar, cantar y tocar, hasta después de muerto”.
Hermano Orione
La vida de Don Orione y sus escritos son símbolo de entrega total y desinteresada. Siempre deseó llevar a Cristo a todos los pueblos del mundo. Recorriendo su obra se encuentran frases que lo confirman:
«Desde que estaba con Don Bosco, en Turín, siempre soñé con ser misionero, surcar los mares, evangelizar pueblos».
En cada lugar donde estuvo se destacó por ser hermano de sus hermanos, y hermano de todos. En tierras de América del Sur, su último destino fue Argentina, con gran afecto por esa tierra dejó un mensaje que es recordado hasta estos días.
“Ha llegado para mí la hora de la partida; me voy de Argentina después de una estadía que debió haber sido breve, y que Dios Nuestro Señor con señales tangibles de su Providencia ha querido prolongar por tres años. Quiero decirles que en Argentina he encontrado para siempre mi segunda patria”.
La reliquia de su corazón incorrupto se encuentra desde el año 2000 en el Santuario de San Luis Orione, en el Cottolengo Argentino de Claypole.
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Canción dedicada a Don Orione: https://youtu.be/6fxmQXF79Oo