Por María Lourdes González y Lucía Mesones.
Días pasados autoridades del Ministerio de Salud Pública (MSP) comunicaron a la opinión pública nuevamente la propuesta de «aggionar» la ley 18.987 de IVE, dicho en criollo, ley del aborto, sin tanto eufemismo.
Desde el MSP se defiende la ley porque había traído ‘’felicidad pública’’ y se planteaba como prioritario extender las semanas en las que se permite el aborto, dentro de otras modificaciones en cuanto al acceso al procedimiento.
La ley del aborto, aprobada en 2012, despenaliza la práctica del aborto voluntario si esta se realiza antes de las 12 semanas de gestación, bajo una serie de condiciones, consultas, estudios y plazos bien detallados. Una nefasta ley que ha permitido en estos años que a más de 100.000 criaturas se les niegue el más básico de los derechos: el de la vida.
En situaciones excepcionales, como que el embarazo sea fruto de una violación, si la salud y vida de la madre corren grave riesgo o que el feto padezca severas malformaciones, las 12 semanas se pueden ampliar bajo el amparo de la ley.
Entonces, cabe preguntar ¿con qué argumentos pretenden “revisar” una ley que tiene 13 años de implementación, con un número de abortos por año cada vez mayor y que sus promotores califican como “avanzada”?
Como las mismas autoridades expresaron, uno de sus puntos centrales es el de ampliar los plazos (las semanas de gestación) en las que se pueda poner fin al embarazo y con ello la vida de un niño en gestación.
Ya no serán las 12 semanas (3 meses) de embarazo, defendidas con vehemencia por los promotores con el argumento de falta de actividad cerebral del feto. Serán 20 semanas (5 meses) de gestación, quizás más, tal vez incluso durante todo el embarazo. No han especificado.
A las 20 semanas, el niño en gestación está en la mitad del embarazo, la madre ya percibe sus movimientos y está a unas pocas semanas de lograr la viabilidad fuera del útero materno (será un prematuro severo, pero con chances de sobrevivir). Pero si lo que plantean es deshacerse del embarazo, van a querer que el feto nazca muerto y para eso hay que matarlo. Ese es otro tema que trataremos en otra oportunidad.
Por lo tanto, parece descabellado que se pretenda legalizar un aborto en un embarazo tan avanzado, deben existir fuertes argumentos que sostengan dicha propuesta.
El motivo principal, así como ha sido expresado por las autoridades del MSP y otros promotores, no es otro que habilitar el aborto por anomalías fetales, muchas de ellas difícilmente diagnosticables antes de las 12 semanas.
Es el caso de la Trisomía 21, conocida como Síndrome de Down, en donde hay estudios que arrojan sospecha, pero los confirmatorios, en general, se realizan más allá de las 12 semanas. ¿De allí el apuro por ampliar los plazos, para poder acceder al aborto de un ser humano que consideran que no merece vivir? No se aborta porque se rechaza el embarazo, se aborta porque el niño tiene un defecto congénito.
Pongámosle nombre, abortar por condiciones discapacitantes se conoce como eugenesia, ni más ni menos. No lo disfracen de compasión para que el niño no sufra. No se escuden en que la mujer (evitan llamarle madre) tomó la decisión.
Facilitar el aborto por anomalías fetales es rechazo y discriminación por un ser humano, bien alejado del discurso de aceptación e inclusión de la diversidad que tanto promueven.
Nos manifestamos claramente contrarios a las prácticas discriminatorias sobre los seres humanos más vulnerables y frágiles de la sociedad, por todos y en este caso los que no han nacido. Se predispone a los padres negativamente y se brinda información sesgada según un modelo de prescindencia en donde se ve a la persona con discapacidad como una carga o un problema.
Antes de buscar convencer a la opinión pública y a los parlamentarios de la conveniencia de ‘’modernizar’’ una ley que facilite más muertes, reflexionemos, ¿qué sociedad decimos y decidimos tener? Solicitamos coherencia y respeto por los derechos humanos.
Frente a esta realidad, resulta ineludible señalar que en nuestro país existen alternativas concretas, humanas y eficaces al aborto, que rara vez son visibilizadas por quienes impulsan su ampliación. Fundaciones y organizaciones de la sociedad civil como el Centro de Ayuda a la Mujer, Ceprodih, Madrinas por la Vida, entre otras, reciben y acompañan a mujeres con embarazos vulnerables, brindándoles información integral, contención emocional, apoyo material y seguimiento profesional.
La experiencia acumulada por estas instituciones muestra que más del 80% de las mujeres acompañadas no solo expresa un profundo agradecimiento, sino que afirma que haber superado la dificultad, y que continuar su embarazo reafirmó haber tomado la decisión que hoy las hace más felices. Esto desmiente el relato que presenta el aborto como única salida y demuestra que, cuando la mujer no es empujada al descarte sino verdaderamente acompañada, elige la vida.
Por ello, sostenemos que los recursos del Estado deben destinarse a acompañar, proteger y sostener a la mujer y a su hijo, especialmente en situaciones de vulnerabilidad, y no a financiar prácticas que eliminan vidas humanas. Resulta éticamente inaceptable que se priorice facilitar la muerte antes que fortalecer redes de apoyo, cuidados paliativos perinatales, acompañamiento psicológico y asistencia social.
Asimismo, ampliar los plazos y causales del aborto no solo no resuelve los problemas de fondo, sino que incrementaría el llamado “turismo de aborto”, aunque se lo niegue públicamente. Esto implica una utilización de recursos sanitarios que deberían estar destinados a la prevención, el tratamiento y la promoción de la salud, no a la eliminación deliberada de vidas humanas.
Invitamos a la Asociación Down del Uruguay y a la Comisión Nacional Honoraria de la Discapacidad, por mencionar algunas organizaciones, a que se expresen, ¿hubiera sido mejor que sus hijos no hubieran nacido?
A su vez, esperamos que los colectivos médicos involucrados se manifiesten, porque finalmente son la mano ejecutora que indica, facilita y, muchas veces, lleva adelante la práctica del aborto; por aquello de «el que calla otorga».
María Lourdes González Bernardi
Médica Ginecóloga / Mag en Bioética (R)
Lucia Mesones Moure
Directora Nacional del Centro de Ayuda a la Mujer Uruguay
@formemosconciencia
@marchaporlavidauruguay
Juntos por la Vida , Radio Maria


3 Comments
Urge tomar conciencia de esta realidad , primera causa de muerte en el mundo, en Uruguay tenemos que unirnos para defender , denunciar y servir la causa de la vida , despertar conciencias , no podemos seguir callando , la vida de ese Niño es nuestra vida , la de su madre y padre y el futuro de la Familia
Comparto totalmente .
Desgraciadamente el aborto en Uruguay se naturalizó, y ahora, como todas las demás leyes de muerte, la tienen que seguie ampliando (como en otros países, las agendas de manual de la ONU). Además de estas protestas escritas, tan necesarias, deberíamos ir organizando alguna marcha o evento lo antes posible