Nuestro país conmemoró el pasado 19 de junio el Día de los Abuelos, mientras que la Iglesia católica se prepara para celebrar la IV Jornada Mundial de los Abuelos y Ancianos.
“Aun en la vejez seguirán dando fruto”, nos recuerda la Biblia en el Salmo 92, 15. De esta manera, la Sagrada Escritura enseña que toda etapa de la vida tiene su propia riqueza.
Precisamente, el pasado 19 de junio fue un día especial por varios motivos. Por un lado, recordamos el natalicio de José Gervasio Artigas, prócer nacional. Asimismo, chicos de todo el país realizaron la jura de fidelidad y promesa hacia la bandera nacional en distintas instituciones educativas de todo el país. Pero, por otra parte, se conmemoró el llamado “Día de los Abuelos” para homenajear a nuestros adultos mayores.
Nuestra iglesia desarrollará la IV Jornada Mundial de los Abuelos y Ancianos el próximo 28 de julio, cuarto domingo de mes, dos días después de la celebración litúrgica de san Joaquín y santa Ana (padres de la Virgen María y abuelos de Jesús).
“En la vejez no me abandones”
El Vaticano dio a conocer a fines de abril el mensaje del papa Francisco para la IV Jornada Mundial de los Abuelos y Ancianos. En su carta, el santo padre nos recuerda que Dios nunca se aparta de sus hijos, “ni siquiera cuando la edad avanza y las fuerzas flaquean, cuando aparecen las canas y el estatus social decae, cuando la vida se vuelve menos productiva y corre el peligro de parecernos inútil. Él no se fija en las apariencias”.
El papa Francisco nos exhorta a vivir esta jornada combatiendo la soledad en la que muchos adultos mayores terminan su vida: “Las causas de esa soledad son múltiples (…) Por ejemplo, hoy en día está muy extendida la creencia de que los ancianos hacen pesar sobre los jóvenes el costo de la asistencia que ellos requieren, y de esta manera quitan tan recursos al desarrollo del país y, por ende, a los jóvenes. Se trata de una percepción distorsionada de la realidad. Es como si la supervivencia de los ancianos pusiera en peligro la de los jóvenes. Como si para favorecer a los jóvenes fuera necesario descuidar a los ancianos”.
“La soledad y el descarte se han vuelto elementos recurrentes en el contexto en el que estamos inmersos. Estos tienen múltiples raíces: en algunos casos son el fruto de una exclusión programada, una especie de triste ‘complot social’; en otros casos se trata lamentablemente de una decisión propia. Otras veces también se los sufre fingiendo que se trate de una elección autónoma. Estamos perdiendo cada vez más «el sabor de la fraternidad» (Carta enc. Fratelli tutti, 33) e incluso nos cuesta imaginar algo diferente”, reflexiona el sumo pontífice, quien eligió como lema para la jornada: “En la vejez no me abandones” (Sal 71, 9).
Conocer nuestras particularidades
En el programa de Hoy Quiero Hablarte de Radio Oriental, dedicado al Día de los Abuelos, el padre Fabián Rovere y Mariela Cigarán conversaron con Dra. Gianella Massera (especialista y además presidente de la Sociedad Uruguaya de Gerontología y Geriatría) y el sociólogo Ricardo Alberti (magíster en Gerontología Social y focalizado en Sociología de la Familia y Sociología del Cambio).
Los profesionales destacaron la amplitud de la gerontología como disciplina y la necesidad de presentar un abordaje amplio para dar respuesta a las problemáticas de las personas mayores y contribuir de manera integral hacia una vida saludable.
“No buscamos adultos que necesariamente vivan más, sino fundamentalmente que vivan mejor”
Soc. Ricardo Alberti
Pero, en el caso de Alberti, destacó un aspecto particular en la materia: “La gerontología y la geriatría no solamente hablan de los adultos mayores que tenemos hoy en día, sino que también ofrece una proyección hacia el futuro (por ejemplo, sobre cómo envejece la población en Uruguay). Justo ahora se está haciendo un estudio genético de los uruguayos que será muy bueno para conocer cómo somos realmente, porque cada sociedad tiene sus formas de envejecer y sus respectivas patologías”.
Buscar vivir mejor
Fenómenos como la globalización o el desarrollo tecnológico modificaron la realidad que atraviesan los adultos mayores en la actualidad, y que dista mucho de la sociedad que, en la época de su niñez, vivieron sus respectivos abuelos. De manera adicional, las proyecciones indican que la expectativa de vida se incrementará en los próximos años.
Para la Dra. Massera, esto altera profundamente el escenario para las personas mayores: “Estamos en un proceso de cambio. Y en poco tiempo se incrementará la esperanza de vida en dos años más. Por lo tanto, nosotros no buscamos adultos que necesariamente vivan más, sino fundamentalmente que vivan mejor. Y para lograrlo debemos trabajar sobre las distintas realidades que se van configurando”.
Dentro de este panorama, la especialista destacó la situación de los residenciales. “En Uruguay tenemos un diecisiete por ciento de la población que son mayores de sesenta años, pero solo un tres por ciento de ellos se encuentra en instituciones de larga estadía. Por lo tanto, ese noventa y siete por ciento restante está en su ámbito social habitual. Y debemos pensar que la gran mayoría de ellos cuenta con poder de decisión, o al menos están vinculadas familiarmente con alguien que se hace responsable de ellos, así como de asegurar sus derechos”, afirmó.
Nuevos roles y esquemas
Tanto Massera como Alberti compartieron que uno de los principales aportes de las personas mayores es el de posibilitar que las nuevas generaciones proyecten su vida a través de ellos. Para lograr esto último, es importante desentrañar la idea de ‘abuelidad’: “No nos damos cuenta, pero los abuelos dan una imagen a los niños sobre su propia vejez, y eso es importantísimo. Capaz haya chicos que en el futuro vivan cien, ciento diez o ciento veinte años, y si no tienen un modelo claro como el que reciben, va a ser muy difícil para ellos transitar por esa vejez. Nosotros somos generaciones en las que nuestra imagen de los abuelos era la de aquellos que buscaban descansar y disfrutar la calma, sentados en una mecedora, capaz tejiendo o mirando por la ventana. Pero eso se reconvierte a partir de la imagen que ahora tienen las nuevas generaciones sobre esa ‘abuelidad’ de la que hablábamos”, desarrolló el sociólogo.
“Los abuelos dan una imagen a los niños sobre su propia vejez, y eso es importantísimo”
Dra. Gianella Massera
En el mismo sentido, la presidente de la Sociedad Uruguaya de Gerontología y Geriatría alertó sobre los cambios en los modelos de vejez y en la importancia de respetar su espacio: “Un adulto mayor puede ocuparse de algunas responsabilidades de los hijos, pero también puede hacer muchas más cosas que únicamente cuidar a sus nietos. Puede ir al club, conocer gente, hacerse un viajecito, salir a caminar o manejarse en función de sus propios horarios. Organizar y disponer de los horarios de los adultos mayores es un tipo de abuso —creo que es una palabra un poco fuerte, pero que aplica—. Por lo general, anteriormente pasaron por una vida de trabajo, de lucha y de esfuerzo. La jubilación es esperada como una etapa para aprovechar, pero muchas veces se dan cuenta que terminan con responsabilidades y tareas de todo tipo, como ir a buscar a los nietos a la escuela o ajustarse a los horarios de otros miembros de la familia”.
Cambios y desafíos
Como explican los especialistas dentro de la medicina los geriatras son muy pocos. Massera se animó a aventurar que, probablemente, no lleguen a la centena y que la mayoría de ellos están concentrados en la capital. “Es un fenómeno que ya se viene desarrollando desde antes y que ojalá se pueda revertir. Pero también hay que tomar conciencia de que, cuando se habla de políticas públicas, como por ejemplo para las personas mayores, son iniciativas que deben partir desde la niñez. Para alcanzar una vida adulta saludable y autoválida, lo que necesitamos es justamente educar desde muy temprana edad. Como reflexión, creo que con el paso de los años se puede perder la autonomía, las amistades, el trabajo y muchísimas otras cosas. Pero lo que nunca se debe perder es la ilusión”, concluyó.
Alberti, por su parte, apostó por continuar la redefinición de los roles familiares: “Hay que motivar a la persona adulta a desarrollar un envejecimiento saludable y gratificante y que, además de buscar hacer feliz a la familia, busque la felicidad, realización y plenitud de uno mismo. Todo el mundo ve a la vejez como un sufrimiento, y en realidad creo que es una etapa para disfrutar del abuelazgo, del tiempo libre, de los afectos y de la vida”
Por: Leandro Lia
Redacción Entre Todos
1 Comment
Brillante el tratar este tema…. los adultos mayores somos dejados. De lado …..