El próximo 12 de junio, en el marco del jubileo de los sacerdotes, se renovará la consagración del Uruguay. Escribe el Pbro. Dr. Gabriel González Merlano.
Estamos celebrando en este año el sesquicentenario de la consagración del Uruguay al Sagrado Corazón de Jesús, realizada por el entonces vicario apostólico beato Jacinto Vera. Si nos retrotraemos al año 1875 en nuestro país, nos encontramos con un ambiente de lucha de ideas, con cuestionamientos y ataques a la doctrina católica, utilizando para ello la prensa y la educación. Contra estas ideas liberales y en defensa de la verdad se alza constantemente la voz del pastor.
En ese contexto de hostilidad hacia la fe católica, don Jacinto escribe una carta pastoral en el tiempo de Cuaresma, como acostumbraba hacer cada año. Pero como ese año 1875 fue declarado Año Santo por el papa Pío IX, Jacinto Vera escribirá otra carta pastoral, el 20 de mayo, invitando al pueblo a aprovechar las gracias del jubileo. Fue en ese marco que don Jacinto decidió consagrar el vicariato apostólico del Uruguay al Sagrado Corazón de Jesús.
Dicha carta pastoral, escrita con motivo de estos acontecimientos, describía la difícil situación y los peligros que enfrentaba la Iglesia. Al respecto, expresaba:
“Violenta es la tempestad, pero solo arrastra la madera seca y la hojarasca. Todo lo que tiene savia no se desprende del imperecedero tronco… Necesario es que acudamos a la oración y a la práctica de las obras de piedad y caridad… Necesario es que acudamos a Aquel que es fuente inagotable de infinitas misericordias, Aquel de cuyo Corazón Santísimo nació la Esposa Inmaculada del Cordero, la Iglesia santa, pidiéndole acelere la hora del triunfo de aquel Divino Corazón en los corazones de todos los hombres. A ese Corazón santísimo centro y volcán del más puro amor, es a quien debemos de una manera especial volver nuestros ojos poniendo en él nuestra esperanza, en estos momentos de prueba”.
Tal como había sucedido en distintas partes del mundo, donde los obispos acudían al Sagrado Corazón de Jesús, Mons. Vera unía su voz a la de todo el episcopado, para consagrar el vicariato apostólico del Uruguay al Sagrado Corazón. Ordenó que el acto de consagración se llevase a cabo el 4 de junio en todas las iglesias de Montevideo y fuera de la capital cuando juzgasen oportuno los párrocos. Al mismo tiempo, exhortaba a establecer la Pía Unión del Sagrado Corazón de Jesús y la práctica de la comunión reparadora, donde aún no existiese.
El acto de consagración del vicariato apostólico al Sagrado Corazón de Jesús, presidido por don Jacinto, en Montevideo, tuvo lugar en la Iglesia Matriz, en la fecha indicada, por la noche, después de la novena. Allí el vicario apostólico acompañado del clero y presidiendo a la numerosa concurrencia de fieles, que llenaba el recinto sagrado, se postró ante el altar y fue pronunciado por todos, con piedad y amor, el Acto Solemne de Consagración:
“Corazón de Jesús:
Tú eres nuestro consuelo y nuestra esperanza.
Humildemente postrados en tu presencia,
te pedimos perdón de nuestros pecados.
Proclamamos que queremos vivir y morir en tu servicio
y corresponder dignamente a tus soberanos designios de misericordia
en favor de la Iglesia y de la sociedad.
Te consagramos nuestras personas y nuestras familias,
nuestros intereses y nuestros bienes,
el presente y el porvenir.
Te rogamos, Señor, acojas benignamente nuestras plegarias
por tu santa Iglesia,
por la conversión y salvación de los hombres,
por la paz y prosperidad de nuestra patria y de todos los pueblos.
Amén.
¡Corazón Santísimo, sálvanos!
¡Corazón de Jesús, ten piedad de nosotros!”.
Seguidamente se entonó el Te Deum y Mons. Jacinto Vera dio la bendición con el Santísimo Sacramento. De esta forma y desde ese momento nuestro país quedó consagrado y bajo la protección del Sagrado Corazón de Jesús. Unos años más tarde, en 1879, también en el mes del Sagrado Corazón y en el día de su fiesta, don Jacinto consagrará la niñez al Sagrado Corazón de Jesús.
Este año 2025, como aquel 1875, también ha sido declarado por la Iglesia Año Santo. De este modo, el próximo 12 de junio celebraremos el jubileo de los sacerdotes, que culminará, por la tarde, en el Santuario Nacional del Cerrito de la Victoria, votivo al Sagrado Corazón de Jesús, con la solemne renovación de aquella consagración del Uruguay al Sagrado Corazón de Jesús realizada por el beato Don Jacinto.
Como pueblo de Dios, “peregrinos de la esperanza”, en esta patria que recorrió, evangelizó y amó don Jacinto, rezaremos nuevamente aquella oración que pronunciara don Jacinto con su clero y pueblo. Lo mismo se hará en las parroquias del interior de nuestro país el día de la fiesta litúrgica del Sagrado Corazón de Jesús.
Como un siglo y medio atrás, también nuestra cultura se aleja de Dios y cuestiona la verdad de nuestra fe. Por eso, guiados por nuestro beato, es necesario acudir una y otra vez al que “es fuente inagotable de infinitas misericordias”, volver nuestros ojos y nuestro corazón a aquel Divino Corazón “poniendo en él nuestra esperanza” y la de nuestra patria.

