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“Vino toda la alegría”

Testimonios y vivencias de la misión de Pre Confirmación de la Parroquia Stella Maris en Solís de Mataojo
Los jóvenes en la misión de PreConf. /Fuente: Parroquia Stella Maris

Del viernes 12 al lunes 15 de octubre, en la localidad de Solís de Mataojo, en el departamento de Lavalleja, se realizó la segunda misión del grupo de Pre Confirmación (Pre-Conf.) de la Parroquia Stella Maris de Carrasco. En la instancia participaron 130 jóvenes, de entre 13 y 15 años, y unos 20 guías de grupo y catequistas de la parroquia montevideana.

Los adolescentes y jóvenes fueron acompañados por el P. Juan Andrés Verde, de la Parroquia Stella Maris, y el P. Jarek, de origen polaco, párroco en Solís de Mataojo. La experiencia misionera incluyó trabajos de refacción en el templo de la localidad y en la plaza de deportes. También se realizaron visitas a las familias de la zona y acompañaron el bautismo de 4 nuevos cristianos.

Además se organizaron actividades como un “show de talentos”, donde grandes y chicos pudieron demostrar sus dones, que a veces estaban ocultos, al resto del pueblo. El cierre estuvo a cargo de Meri Deal, guía de grupo en la Parroquia Stella Maris y cantante del grupo “Toco para vos”, quién con su guitarra dio el broche de oro a la jornada. Quienes organizaron la misión destacaron el apoyo y la presencia constante de la alcaldesa de Solís de Mataojo, Verónica Machado, y su familia.

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Los testimonios

El momento de misión, sobre todo para los más jóvenes, es una instancia especial porque llama a salir de uno mismo para entregar su tiempo, su esfuerzo y su corazón a los demás. Pero además permite encontrarse con Jesús de una manera especial y en muchas ocasiones implica el comienzo de un largo camino de fe.

También para catequistas, guías de grupos y vecinos de Solís de Mataojo esta experiencia de misión dejo su huellas. Es bueno repasar algunos de los testimonios de quienes participaron, directa o indirectamente, en la esta segunda misión Pre-Conf.

Para uno de los organizadores los días de preparación y de misión fueron la oportunidad de conocer a las personas de forma más profunda, no solo de oídas. Relató que al llegar fueron advertidos sobre el cuidado que debían tener con los comportamientos y las conductas de una persona en particular.

Sin embargo, resaltó el guía de grupo, “esta persona se acercó en varias ocasiones para ayudarnos en la tarea. En nuestra última noche, mientras rezábamos en el templo, vino a la iglesia, se arrodilló en el último banco y, entre lágrimas, le daba gracias a Dios por todo lo compartido y vivido con los misioneros. Al punto que terminó por pasar adelante para compartir su testimonio”.

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“No se imaginan cuanto bien le hicieron al pueblo”

Otras impresiones que importan mucho son las de los propios solicenses. Uno de los niños que estuvo en las actividades dijo: “A mi me encantó que vinieran a Solís… cambió todo en esos días. Se fue lo aburrido y vino toda la alegría”. “¡¡¡Grandes todos!!!”, exclamó.

Por su parte, uno de los vecinos, en este caso un adulto, mencionó esperanzado “Dios quiera que la semilla que sembraron la vean crecer en poco tiempo”. “No se imaginan cuanto bien le hicieron al pueblo”, agregó agradecido.

“Contagiar la alegría”

Los misioneros, adolescentes como los que podemos encontrar en cualquier centro de estudio de Montevideo o en cualquier parroquia, también dejaron sus comentarios. Una de ellas dejó patente la palabras de Jesús, cuando habla del ciento por uno, “fue lo máximo… de solo poner un granito de arena cada uno, hicimos algo muy lindo que estoy segura que le llegó verdaderamente a mucha gente. Y ni hablar lo que nos llevamos nosotros”.

Otra joven fue testigo de como Jesús hace que el corazón arda. “Volvimos y nos propusimos seguir la misión y contagiar la alegría que tenemos, por ejemplo en el colegio”, dijo. En otro caso, uno de los jóvenes misionero contó la experiencia en su propia familia “Llegué a mi casa con una alegría… que mi madre me dijo: ‘¡hace cuánto que no te veo así!’”.

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Para el P. Jarek, encargado de la Parroquia Ntra. Sra. del Carmen, “el Dios verdadero aparece entre la alegría y la libertad del hombre. Por la misión de los jóvenes de Stella Maris este mismo Dios se hizo bien visible en Solís”. “Infinitamente gracias, amigos” concluyó.

Esta experiencia de misión está enmarcada en los grupos de Pre Conf., de la Parroquia Stella Maris de Carrasco. Por eso también resulta interesante la mirada de los padres a la hora de evaluar el proceso de fe que sus hijos están viviendo.

Una de las madres, agradeciendo al equipo y los sacerdotes de la parroquia que permiten estas instancias, resaltó: “Como padres no se imaginan la ayuda que es contar con este apoyo, con esas instancias de reflexión y con esa guía, que viene de ‘pares’, que les muestran un camino junto a Jesús, que vale la pena jugársela por los valores cristianos”.

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