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Una vida dedicada a Cristo

Misa exequial por la pascua del P. Julio César Elizaga
Misa exequial por el P. Elizaga / Fuente: Gabriela Gómez

El sábado 2 de diciembre, en la Parroquia Jesús Misericordioso de Belén, se celebró la Misa de exequias por la pascua del Padre Julio César Elizaga. La Eucaristía fue presidida por el Cardenal Daniel Sturla, y copresidida por el obispo Mons. Alberto Sanguinetti, de Canelones, los obispos eméritos Mons. Raúl Scarrone y Mons. Orlando Romero, y el obispo auxiliar de Montevideo Mons. Milton Tróccoli, oriundo de la Parroquia de Belén. Además una gran cantidad de sacerdotes y diáconos acompañaron a la comunidad parroquial, que dio su despedida a quien fue párroco de Malvín Norte durante 52 años y marcó, con su testimonio, a varias generaciones de creyentes.

“Siervo bueno y fiel, entra en el gozo de tu Señor”

La Eucaristía comenzó pocos minutos pasadas las 10 de la mañana, con un templo que estaba colmado en su capacidad. También había muchísimas personas en el atrio y alrededores. En la celebración, de cuerpo presente, se notaba más allá de la tristeza por la despedida del pastor, un gran agradecimiento por su vida y su misión al servicio de la Iglesia de Montevideo. Los cantos, la homilía y las palabras de recuerdo hacia el P. Elizaga, dieron clara muestra de la huella del pastor en su barrio y especialmente en su querida Parroquia de Belén.

En primer lugar el Cardenal Daniel Sturla quiso leer algunas palabras enviadas Mons. Miguel Barriola, amigo del P. Elizaga. El Arzobispo de Montevideo destacó de dichas palabras la forma de pastorear del P. Elizaga y lo resumió “como dice el Señor <tampoco yo te condeno>. Pero sin dejar de amonestar <vete y en adelante no peques más>”. Y secundó las palabras del P. Barriola diciendo que “seguramente, no cabe duda, ya habrá escuchado de parte del Señor en la Gloria, <Siervo bueno y fiel, entra en el gozo de tu Señor>.

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“Nos reúne la vida de un sacerdote de Cristo”

En la homilía, Mons. Milton Tróccoli subrayó que “nos reúne la vida, y la vida de un sacerdote de Cristo. Hoy despedimos al padre, al confesor, al confidente, al amigo, al pastor. Un hombre con coraje, sin miedo al futuro, creativo, emprendedor y empecinado por la evangelización”. Señaló que el P. Elizaga era una persona “de carácter fuerte, y por momentos áspero, pero se volvía cercano y cariñoso en el dolor, en la duda o en la fragilidad”. Agregó que “le gustaba jugar en el límite; como cuando se metió por una ventana en el convento del Padre Pío y luego en su despacho. Para disimular le dijo que le traía saludos del Cardenal Barbieri. Días después fue a confesarse con el Padre Pío”.

El obispo auxiliar de Montevideo dijo que el P. Elizaga “era incansable contando historias propias o ajenas, muchas de las cuales quedarán en nuestra memoria. Recordaba con precisión fechas, personas y lugares. Desde seminarista comenzó con los diálogos ecuménicos, invitando pastores al Seminario Interdiocesano; Juan XXIII había abierto las puertas del diálogo, él tomó la iniciativa”.

También lo describió como un gran predicador, con palabras que “hicieron volver a la fe a quienes se habían alejado de la Iglesia, de encontrarla a quienes nunca la habían conocido”. Lo destacó también como un cura pionero “palabras como kerygma, discipulado o evangelización resonaron en este lugar a partir de la década de los 70”. Y recordó que “en el momento de furor de Los Beatles contrató a un grupo de música beat del barrio para que animara las misas dominicales. El éxito de la Misa beat, como se la llamó, llevó incluso a que vinieran de la televisión”.

Elizaga

“Nadie se iba indiferente”

Mons. Milton Tróccoli habló de la preocupación del P. Julio Elizaga por llegar más al barrio, “fundó un colegio parroquial (…) nacieron también aquí varias obras sociales, la atención a los asentamientos cercanos, la policlínica, el CAIF, etcétera. Trabajó por el barrio buscando mejoras en sus calles y su iluminación. También fue ampliando el templo y la sede parroquial, a fin de que la parroquia brindara mejores servicios”. Y aseguró “siempre preocupado porque más gente conociera a Cristo”.

Otro aspecto fundamental de la misión del P. Elizaga, destacó Mons. Tróccoli, fue su celo pastoral. Mencionó que de ese celo “nacieron muchas vocaciones a la vida sacerdotal, diaconal y consagrada. Casó y bautizó a varias generaciones, animó la catequesis de niños y adolescentes, la formación de numerosas comunidades de jóvenes y adultos”. Habló también sobre la constante necesidad de profundizar “en la Palabra de Dios, también en la Eucaristía con gran amor, a quien dedicaba varias horas de Adoración”,

Otro punto que enfatizó el obispo auxiliar de Montevideo fue el tiempo que dedicaba el P. Elizaga “a la confesión y al acompañamiento de personas; lo que él llamaba el consultorio pastoral. A veces las personas le pedíamos para hablar y otras veces que él nos llamaba si veía que hacía mucho tiempo que no pasábamos”.

Más adelante, Mons. Milton Tróccoli remarcó que “su vínculo ecuménico lo llevó a conocer la Renovación Carismática, y a emprender este camino en su parroquia. Desde ahí esta comunidad se volvió lugar de peregrinación y de búsqueda de fe para tantos”. “Pobres, ricos, intelectuales, obreros, políticos de renombre pasaron por este humilde rincón de Montevideo para hablar con él, para buscar consejo” dijo, “nadie se iba indiferente” agregó.

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“Que todos conocieran a Jesús”

Como oriundo de la Parroquia de Belén, Mons. Tróccoli mencionó que el P. Elizaga “nunca se olvidaba de las fechas significativas de cada miembro de la comunidad parroquial. Cada uno de los que pasábamos por aquí recibíamos puntualmente su llamada telefónica saludándonos por el cumpleaños”. Y aseguró “era su gran preocupación que todos conocieran a Jesús y que lo sirvieran”.

Del último tiempo, el obispo auxiliar de la Arquidiócesis dijo que el P, Julio Elizaga “Vivió su enfermedad con entereza y buscando más hondamente a Dios. Finalmente, reconociendo ya cercano el momento de la partida lo aceptó con serenidad”.

Mons. Milton Tróccoli compartió que “con el Cardenal Daniel hablábamos que nos esperó. Los obispos estábamos todos en la visita ad Limina, allí en Roma, y me decían aquí que él, la semana antes de la internación, preguntó numerosas veces “¿cuándo vuelven los obispos?, ¿cuándo vuelve Daniel?, ‘cuándo vuelve Milton?”. “Nos esperó”, repitió.

Para terminar la homilía, el prelado dijo “Querido padre, no le decimos adiós, sino hasta siempre. Ahora lo recibió la comunidad del cielo, aquellos que como usted decía se nos han adelantado en el camino de la vida. Seguramente lo estaban esperando para darle el abrazo de paz y cantar juntos el Aleluya pascual. Padre, misión cumplida, descanse en paz. Y que el rostro luminoso de Jesús resucitado lo reciba ahora en la patria del cielo”.

El legado y el futuro

Sobre el final de Misa, el Cardenal Daniel Sturla dijo “Qué bueno que esta comunidad siga unida, fiel, trabajando junto a su párroco por la extensión del Reino, por la evangelización”. Subrayó que cariño que vio “en el P. Eliomar (Carrara) y en tantos y tantos, en este tiempo cuidándolo (al P. Julio Elizaga), gente tan cercana al padre”.

Para terminar, mencionó que “no solamente tendrán un intercesor ante Dios, sino alguien que colmará de bendiciones a la comunidad de la parroquia y ni que hablar del obispo auxiliar. Sin dudas la comunidad seguirá siendo un foco de luz en la Arquidiócesis”.

Comentarios(3)

  1. Martha Martinez says

    Para mi fue una perdida enorme con la muerte del Padre Elizaga que tuvo la Iglesia Catolica y la Parroquia de Belen,por supuesto todos lo que lo conociamos.Era un persona muy emprendedora,trabajadora,recto,el que se comprometia a colaborar tenia que cumplir a raja tabla no era broma prtbajar a su lado,yo no podia porque vivia en el interior pero si hubiera podido era para la comunidad que lucharia.Te vamos a extrañar muchisimo P.Elizaga te llevo muy dentro de mi corazon.

  2. Hilda Gloria gelos says

    Amado P. Julio Elizaga nunca olvidaré que gracias a su prédica volví a ser católica practicante. Comprendiendo la importancia de reunirme con aquellos que profesan nuestra fe, para reafirmarla, para acrecentarla y, para vivir el amor que nos viene del Padre.

  3. Sonia says

    Siempre lo vamos a recordar con mucho cariño
    Fue un gran padre
    Habría que difundir más todas sus enseñanzas para que los que no lo conocieron puedan ahora acerlo

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