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Una fiesta popular

San Cayetano congregó a miles de devotos durante todo el día
Durante todo el día los peregrinos se acercaron a San Cayetano /F. GUTIÉRREZ

Sonia va desde Veracierto, le pide por su salud y le agradece porque está mejor. Alcira le pide “todo” porque tiene mucha fe. Mónica inventó “una simpatía” para que todos los años se acerque más gente. Alejandro nunca había ido, pero se quedó sin trabajo hace unos días y se acerca. Estas son algunas de las historias que se cruzan en la Parroquia de Ntra. Sra. Del Carmen y San Cayetano, en el barrio Comercio, que el pasado miércoles 7 celebró sus fiestas patronales. El santo italiano, que vivió entre 1480 y 1547, es el homenajeado en una de las mayores fiestas de la devoción popular en Montevideo.

Este año hubo tres misas en la Iglesia y todas se llenaron. Pero además, otros tantísimos fieles llegaron exclusivamente para rezar ante el santo. La entrada y salida de personas fue constante durante todo el día y había “cola” ante la estatua del abogado que a los 36 años se ordenó sacerdote para servir a los demás.

Según la tradición, a San Cayetano hay que llevarle un poco de perejil como ofrenda. Se le dejan unas hojitas en la base de la estatua y se toman otras de allí mismo (dejadas por alguna otra persona anteriormente) para llevar a casa. Algunos las colocan frente a una estampita o imagen del santo y las cambian todos los meses, el día siete. Otros las guardan en el monedero o las incluyen en la siguiente comida.

Según la tradición, la gente le ofrenda perejil a San Cayetano /F. GUTIÉRREZ

Según la tradición, la gente le ofrenda perejil a San Cayetano /F. GUTIÉRREZ

Oportunidad de hacer misión

Si bien muchos de los que pasan por San Cayetano el 7 de agosto son asiduos a la parroquia, otros tantos se van y reaparecen solo al año siguiente, o el 7 del próximo mes. “Todo eso es inevitable, ocurre. Pero puede ser también un punto de arranque para un encuentro más profundo. Intentamos que la gente de la comunidad colabore, esté presente. También los chicos del colegio”, apunta el párroco, P. Eduardo Ojeda.

Para ellos, esta fiesta popular es una suerte de misión, pues reciben a miles de personas que habitualmente no frecuentan el templo. Entonces lo abren durante todo el día, reciben y saludan a los peregrinos, el sacerdote se ofrece para confesar o conversar, y los de la comunidad buscan hacer compañía. “Es una forma de misionar. Se llevan materiales, quién te dice que no se acerquen luego”, agrega el párroco. El boletín de la parroquia, uno de los papeles que ofrecen, contiene datos de la vida comunitaria y algunas notas sobre la espiritualidad del santo. Entre sus valores principales se destacan, de acuerdo con el P. Ojeda, la justicia, la solidaridad con los pobres, la compasión, el amor, la caridad y la confianza en la providencia de Dios.

El 7 de agosto la Parroquia de Ntra. Sra. del Carmen y San Cayetano recibe a multitud de fieles /F. GUTIÉRREZ

Espigas, perejil y pan

Tres elementos se vinculan a San Cayetano, explica el párroco. Las espigas y el perejil provienen de la era precristiana, y se entregaban a los dioses del hogar para que aseguraran alimento y espiritualidad. Los devotos de los santos cristianos adoptaron esta costumbre y hoy les llevan estas ofrendas. En el caso del pan, se trata de una tradición posterior, con más raigambre católica. A la salida de la parroquia de Montevideo, una señora regalaba el pasado miércoles 7 unos pequeños panes hechos para la ocasión. Este año usó ocho kilos de harina y un poco de aceite para la receta.

El P. Eduardo Ojeda bendice unas espigas /F. GUTIÉRREZ

El P. Eduardo Ojeda bendice unas espigas /F. GUTIÉRREZ

Montepío

En 1523 San Cayetano fundó el primer Monte de Piedad o Montepío, una suerte de banco que daba pequeños créditos a los campesinos y artesanos sin cobrar interés. Era una forma de fomentar su trabajo sin que cayeran en manos de usureros. Se considera que los montepíos son los cimientos de las cajas de ahorros. En Uruguay se conoce como montepío a los aportes jubilatorios personales.

San Cayetano es muy venerado por los montevideanos /F. GUTIÉRREZ

San Cayetano es muy venerado por los montevideanos /F. GUTIÉRREZ

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