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“Una alegría y una bendición”

La misión de verano de la Sociedad San Juan, en los barrios Lavalleja y 40 Semanas, incluyó el bautismo de más de 170 niños
Una instancia de la misión de la Sociedad San Juan/ Fuente: Twitter - Card. Daniel Sturla

Entre el 26 de diciembre de 2018 y el 6 de enero de 2019, se llevó adelante una nueva Misión de verano de la Sociedad San Juan, en los barrios Lavalleja y 40 Semanas. Fue la primera de tres que se realizarán en esta zona de Montevideo. Hasta el año pasado, las misiones de verano de la Sociedad San Juan se realizaban en el Cerro.

La misión reunió a unos 85 jóvenes, del programa Fragua que se reúnen en la Parroquia Nuestra Señora del Huerto, que visitaron los hogares, conversaron con los vecinos y rezaron con ellos. Estos fueron acompañados por 3 sacerdotes de la Sociedad San Juan y tres hermanas de la Sociedad de María. Además trabajaron con ellos el Card. Daniel Sturla y el P. William Bernasconi, párroco de San José Esposo de María, parroquia de la zona donde se desarrolló la misión.

Salir al encuentro

Un punto fuerte en esta misión, que repitió lo sucedido en enero de 2018, fue el bautismo de más de 170 niños de la zona. Se celebraron en 2 tandas; una en templo parroquial, ubicado en la Av. De las Instrucciones y la otra en la Capilla San Francisco, en el barrio 40 Semanas. Para el P. William Bernasconi la misión busca “llegar a la gente, darle la Buena noticia de Jesucristo, que está en medio de nosotros y ha nacido para salvarnos”. “Nosotros salimos al encuentro de la gente y hemos tenido visitas a los hogares muy lindas”, añadió.

Semillas evangélicas

Por su parte, el Card. Daniel Sturla comenta que vive estos bautismos “con enorme alegría porque son una cantidad de nuevos hijos de Dios y también porque esto es fruto de un trabajo que se viene haciendo y que se va a continuar”, refiriéndose a la presencia de los misioneros en el barrio Lavalleja.

Además el Arzobispo de Montevideo quiso recordar otras iniciativas que describió como “semillas evangélicas” presentes en el barrio: el oratorio San Andrés, en Aires Puros, Tacurú, la Capilla San Francisco y la gente de la Parroquia San José esposo de María. “Hay mucho trabajo hecho, entonces ahora de alguna manera nos toca recoger los frutos de tanta semilla sembrada”, mencionó.

“Hay necesidad de Cristo”

Facundo Cuadro es uno de los jóvenes misioneros que estuvieron recorriendo el barrio Lavalleja visitando a los vecinos, dialogando con ellos e invitándolos a diferentes actividades. Sobre estos momentos de encuentro con los vecinos Facundo relató: “tuvimos una Misa campal, estuvimos haciendo batucadas. También hubo una procesión con la Virgen y la gente acompañó y está muy contenta con esto”.

También contó Facundo que desde su experiencia “la gente sale muy tocada de estas experiencias, por eso estamos metiéndole a fondo. Ves en las calles que hay necesidad de Dios”. Y también quiso referirse a los bautismo realizados durante la misión “cada niño que se bautiza es luz en su hogar. A veces no tomamos dimensión del sacramento que hoy se regala, pero tiene eco en la eternidad. Ese chico o chica va a ser hijo de Dios para siempre y eso nos pone muy contentos. Es la entrada de Dios a esas familias, una luz que no se puede apagar”.

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“El Señor va transformando a la familias”

Otro testimonio de lo vivido durante los días de misión fue el de María Martirena. Por un lado expresó que estaba muy feliz por la experiencia “ pero también cansada, porque es demandante”. Igualmente sostuvo que el cansancio se mitiga porque “con cada salida a misionar te vas motivando, veo que el Señor va transformando a las familias que vamos visitando”.

En el caso de María es la tercera misión de verano con la Sociedad San Juan de la que forma parte. Comentó que “la logística tuvo que cambiar un poco con respecto a las anteriores, que fueron en el Cerro, pero también hay nuevos desafíos; y los cambios son vida” y añadió “que ya habíamos misionado un poco en el barrio durante el año, así que eso ayudó”.

La Casa de la Palabra

Una instancia importante en esta misión, sobre todo en su preparación y continuidad, es la Casa de la Palabra. Manuel González, otro de lo jóvenes misioneros, nos contó de qué se trata esta instancia. “Durante el año se viene a misionar todos los jueves en el barrio. Vienen algunos chicos de Fragua con algunos de los sacerdotes para seguir yendo a las casas y conociendo el barrio”, relató.

Manuel explicó “que es una instancia en la que se reza, se canta, donde las personas se reúnen para tener un momento de alegría, de paz y de unión que son transmitidas al barrio. Lo fue en el Cerro y en Milagro de los Andes, y ahora lo está siendo en el barrio Lavalleja”. También describió una instancia importante durante los días de misión, que son los “Encuentros con Cristo”; momentos en los que se hacen obras de teatro, se canta, se imparten pequeñas charlas, con un objetivo claro “que las personas tenga ese primer encuentro con Jesús”.

Justamente de la experiencia de la Casa de la Palabra proviene otra de las misioneras, Andrea González. Ella vive en el barrio Milagro de los Andes, lugar donde también se realizó la misión de la Sociedad San Juan y donde hay una Casa de la Palabra.

Andrea, desde su vivencia comentó que “cada misión, es una experiencia nueva. Porque la gente viene a las actividades, te abre la puerta de su casa, te escucha”. Para ella que la gente sepa que Dios existe “es una alegría y una bendición”.

¿Cómo sigue la misión?

Para conversar sobre el futuro de la misión acudimos al P. Guillermo Striebeck, perteneciente a la Sociedad San Juan, quien nos explicó que “estamos en la primera misión de un ciclo de 3 que desarrollaremos aquí. Esta primera misión es más para sensibilizar, tratar de llegar a todas las casas”.

El P. Striebeck agregó que desde agosto de 2018 ya funciona una Casa de la Palabra en el barrio 40 Semanas, en la Capilla San Francisco “con esta misión buscamos profundizar un poco más con la comunidad que ya se está reuniendo y que se sume alguna persona más que se sienta atraída”. También comentó que la idea es fortalecer la Casa de la Palabra y tal vez abrir otra dentro del radio parroquial, “pero eso se irá viendo con la evolución de la misión”.

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