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El sexto punto: la Luz de la Paz de Belén

Es el nuevo signo de la Navidad con Jesús y se distribuyó el 1° de diciembre, durante el 4° Taller Jacinto Vera, en el Colegio Maturana
La Luz de la Paz de Belén/ Fuente: Federico Gutiérrez

Esta Navidad con Jesús tiene una novedad, un signo más para acercarnos al misterio de la Encarnación de nuestro Señor. Se trata de la Luz de la Paz de Belén. Un signo que llegará a todas las parroquias y, eventualmente, a todos los hogares que quieran recibirlo.

El origen

En la ciudad de Belén, en el actual territorio palestino de Cisjordania, hay una basílica donde la tradición enseña que nació Jesucristo. Es pequeña, sencilla, y ha sufrido incendios, bombardeos, saqueos y vicisitudes de todo tipo. En ella, rodeando una estrella de plata que señala el lugar exacto en el que nació Jesús, rodeado a su vez de una multitud de lámparas con llamas siempre encendidas. Es allí donde nace la Luz de la Paz de Belén.
Desde 1986, la televisión pública austríaca (ORF) y los Scouts, dentro de la acción caritativa navideña “Luz en la Oscuridad”, envían a un joven o una joven austríaco, unas semanas antes de Navidad, a la Gruta del Nacimiento de Belén a buscar la luz y esta a su vez es trasladada a Viena como mensaje de paz.
Una vez en Viena, en una gran ceremonia ecuménica que se celebra cada año en una iglesia de las distintas religiones que existen en la ciudad, con presencia de delegaciones scout de todo el mundo, la Luz de la Paz de Belén se distribuye entre los participantes. De esta forma llega a los cinco continentes y sigue distribuyéndose hasta los rincones más alejados del planeta, con el objetivo de llegar a las familias, los ancianos, los enfermos, los más pobres y necesitados.

¿Cómo llega a Uruguay?

El P. Luis Fariello cuenta que “a Uruguay llega por intermedio de los propios Scouts, a través de un miembro de la Comisión Nacional Pastoral Católica Scuot que se enteró que la luz estaba en Gualeguaychú y se puso en contacto con COPASCA, que es la Comisión en Argentina”. Es así que hace cuatro años, desde la vecina orilla, llegó primero a Fray Bentos y luego a San Jacinto, en Canelones.
Una vez allí el P. Fariello, que durante muchos había sido el Capellán Nacional del Movimiento Scout, recibió el pedido de animar la celebración de la llegada de la Luz de la Paz. “Y de allí me la traje a la Parroquia de Nuestra Señora de La Guardia y San Luis Gonzaga”, añadió el sacerdote, párroco de ese templo en La Barra de Santa Lucía.
Un detalle importante es cómo se mantiene encendida. En la Parroquia de la Barra, donde se conservó hasta el 1° de diciembre, estaba en la sede de la parroquia y en otros 2 lugares: el escritorio del P. Fariello y en la casa del responsable laico.
El sacerdote explicó que el sistema más simple para preservar la luz encendida es la utilización de antiguos fanales y velas que tienen una duración de entre 7 y 10 días. Agregó que en Argentina, en la Basílica de Luján, existe una lámpara votiva con la Luz de Belén “por si algún año no se puede viajar hasta Viena”.

El valor del símbolo y la estrategia contra la violencia

Para el P. Fariello, la luz “tiene un valor simbólico por el lugar de donde proviene, que fue el lugar de nacimiento del Señor” y a esto se suma “el valor de un gesto que es muy sentido; darle a otro una vela”.
Para el párroco de La Barra de Santa Lucía, el gesto de la Luz de la Paz de Belén significa una respuesta activa a la violencia, que es una de las mayores preocupaciones que tenemos hoy como sociedad. “Ante esta realidad hay dos respuestas: o aumentamos el nivel de violencia y nos matamos todos; o buscamos cortar esa espiral para generar algo proactivo”, señaló. A su modo de ver, “esta puede ser una oportunidad para el diálogo entre nosotros, pero principalmente hacia afuera. La luz en definitiva es una excusa para generar el diálogo”.
En opinión del sacerdote, la idea es que, “como mínimo, se prenda la Corona de Adviento desde esa luz (…). Lo bueno de esto es que no sabés hasta donde va a llegar”, concluyó.

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