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Puentes de Solidaridad

Un proyecto que tiene como premisas acoger, proteger, promover e integrar a migrantes y refugiados
Son más de 3 millones y medio los venezolanos que han migrado en los últimos años. / Fuente: Sección Migrantes y Refugiados de la Santa Sede

Desde 2019 Uruguay es parte del proyecto Puentes de Solidaridad, impulsado por la Sección Migrantes y Refugiados del Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral de la Santa Sede. La iniciativa quiere ser una ayuda para los hermanos venezolanos, pero no exclusivamente, que han emigrado en los últimos años por la difícil situación de su país. Según cifras de ACNUR al 20 de mayo de 2019, casi 3.900.000 personas han dejado su país en busca de nuevos horizontes; significa un 4000% más que en 2014.

Acoger, proteger, promover e integrar

Uno de los mojones para comenzar este camino fue el llamado realizado por el Papa Francisco, a través del documento “Responder a los desafíos de los refugiados y migrantes: veinte puntos de acción para los pactos globales”, que tenía 4 directrices claras a la hora del relacionamiento con las personas migrantes y refugiadas, traducidas en 4 verbos: acoger, proteger, promover e integrar a migrantes y refugiados.

Es así que 10 conferencias episcopales en América del Sur (Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Perú, Paraguay, Uruguay y Venezuela) se unieron para dar respuestas a la migración masiva de venezolanos. Con la ayuda y el asesoramiento de la Sección Migrantes y Refugiados del Dicasterio de Desarrollo Humano Integral del Vaticano, las 10 conferencias diseñaron el Proyecto Puentes de Solidaridad desde una perspectiva de plan pastoral integrado de asistencia, que cada Iglesia local traduciría de acuerdo a su estructura y potenciales de respuesta concreta.

En nuestro país el proyecto se puso en marcha en 2019 y tendrá una duración de dos años, que podrá extenderse si así se considera oportuno. En Uruguay el responsable del Proyecto por la Conferencia Episcopal Uruguaya es Mons. Milton Tróccoli y la coordinadora nacional es la Lic. Gabriela Gómez con la colaboración del Lic. Camilo Genta.

Un trabajo a conciencia

Se recorrieron muchas instancias para llegar a la concreción del proyecto. Primero desde la Sección Migrantes y Refugiados se solicitó a las 10 conferencias episcopales la designación de personas idóneas para llevar adelante el proyecto a nivel país, y que pudieran coordinar el proyecto a nivel nacional, con formación previa en la materia o que hayan trabajado en el temática migrantes.

Luego, por lo complejo del tema, las personas designadas recibieron durante 6 meses una capacitación de carácter semi presencial a cargo de la Universidad Católica Argentina. Con la denominación “Curso de capacitación sobre Incidencia Política en Materia de Migraciones, Refugiados y Trata de Personas, patrocinado por la Sección Migrantes y Refugiados – DSDHI – Santa Sede”, los participantes se capacitaron en comunicación, negociación, legislación nacional e internacional, así como Doctrina Social de la Iglesia específica.

Al mismo tiempo, nos cuenta la Lic. Gabriela Gómez, “en Uruguay se fue realizando la redacción del proyecto a nivel local, lo que implicó un relevamiento del marco normativo vigente en la materia, derechos y deberes de las personas migrantes, características de la migración en nuestro país, percepción de la población acerca de la migración, lugares de ingreso al país, actividades que se desarrollan en la Iglesia y los posibles lugares de trabajo y acciones concretas a desarrollar”. Y agrega que para el grupo de trabajo “fue importante tener en cuenta los lugares en los que naturalmente se reúnen los migrantes y acompañar desde allí con nuestro trabajo”.

La propuesta concreta tiene por objetivo “promover una mejor vinculación entre los migrantes venezolanos y la población uruguaya y por derrame los migrantes provenientes de otros países de la región” y como producto específico la “asistencia a la población migrante, especialmente de nacionalidad venezolana, que se encuentre en vulnerabilidad a través de lugares que brinden primera asistencia, información y orientación“.

¿Cómo se implementa en Uruguay?

El trabajo se lleva adelante en 4 líneas de acción: centros de referencia y acogida para los migrantes en los Departamentos de Montevideo, Rivera y Rocha; brindar información a población migrante sobre la normativa uruguaya, para saber cuáles son sus derechos y cómo regularizar su situación; poner al tanto a los migrantes de información útil para su integración y convivencia con la población de acogida; y promoción de espacios de articulación con autoridades eclesiales y actores locales mediante encuentros y foros para reflexionar sobre la realidad migratoria en Uruguay, para la proyección de estrategias de intervención a mediano plazo y largo plazo.

La Lic. Gabriela Gómez advirtió que “el proyecto ha comenzado a rodar recientemente. Igualmente podemos decir que en los centros de atención se ha estipulado que una persona contratada por el proyecto reciba al migrante, lo oriente sobre cómo realizar los trámites necesarios y le ponga al tanto de sus derechos, brindarle si es necesario un abrigo y alimentos no perecederos para ayudarlo en los primeros días de estadía en el país”.

A esto añadió que “en los casos de que las personas no tengan dónde alojarse, se los deriva a la Parroquia de la Asunción y Madre de los Migrantes, en la Av. Dr. Luis Alberto de Herrera 2231, ya que la comunidad escalabriniana que allí se encuentra lleva adelante una casa para alojamiento y acompañamiento, que cuenta con una larga trayectoria en el país de casi 43 años de presencia pastoral”.
Además, se ha comenzado en Montevideo una campaña del abrigo y del alimento no perecedero en la Parroquia San Francisco de Asís, en la Ciudad Vieja, en donde funciona uno de los centros de atención a migrantes. Allí se reciben donaciones, desde camperas hasta frazadas, para ayudar a las personas que llegan y no tienen en cuenta el cambio de clima. Los alimentos no perecederos y los abrigos se reciben de martes a viernes, de 10 a 16 horas, y los sábados, de 10 a 14 horas, entrando a la Parroquia por  la calle Solís 1469 esquina Cerrito.

Primeras evaluaciones

Si bien a nivel nacional es muy prematuro hacer una evaluación del trabajo realizado, para la coordinadora del proyecto Puentes de Solidaridad “en líneas generales podemos decir que los hermanos migrantes que se han acercado muestran una gran gratitud con estas acciones”.

No obstante, a nivel continental, porque este es un trabajo que involucra a 10 conferencias episcopales, sí se ha realizado un encuentro de evaluación los días 25 y 26 de abril de este año, en Bogotá. En ese encuentro se destacó que durante el primer año transcurrido, “se han cumplido, y en algunos casos se han superado, los indicadores de resultados estipulados en el proyecto, alcanzando el medio millón de personas atendidas”.

En esa evaluación, se enfatiza desde un comunicado publicado por el propio proyecto, “La atención brindada no solamente alcanzó a la población venezolana sino que se extendió a las necesidades de todos los hermanos migrantes de la región y poblaciones vulnerables locales. Se cuenta con un sistema de información y coordinación dinámica entre las Conferencias Episcopales que forman parte del proyecto y se compartieron buenas prácticas y lecciones aprendidas que hacen posible tener una sensibilidad mayor al momento de los trabajos de campo a nivel local”.

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