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Perspectivas a 100 años de la separación Iglesia – Estado

Se realizó, por tercer año consecutivo, el acto cultural "San Felipe y Santiago"
Los disertantes junto al Card. Sturla y el maestro de ceremonia/ Fuente: Federico Gutiérrez

El jueves 2 de mayo, en la sala Mario Benedetti de la Torre de Antel, se realizó, por tercer año consecutivo, el acto cultural de la Fiesta San Felipe y Santiago. El encuentro tuvo como título: “Perspectiva a 100 años de la separación Iglesia – Estado”. La disertación estuvo a cargo de los doctores Gerardo Caetano, Carmen Asiaín y Leonardo Guzmán.

Además del Card. Daniel Sturla y los obispos auxiliares, Mons. Pablo Jourdan y Mons. Luis Eduardo González, estuvieron presentes el Nuncio Apostólico Mons. Martin Krebs, así como autoridades eclesiales, civiles, representantes del gobierno, legisladores, embajadores y varios invitados de distintos órdenes de la sociedad.

Luego de las disertaciones y antes que el Card. Daniel Sturla se dirigiera a los presentes, el mago Daniel K, que ofició de maestro de ceremonias, compartió un pequeño acto de magia.

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“Una justa laicidad”

El primero en tomar la palabra fue el Dr. Gerardo Caetano y dijo: “Gracias a Dios nuestro país es laico y somos el país más laico de América Latina”. Explicó que Uruguay tiene una laicidad fundante de la convivencia. Igualmente no dejó de reconocer que hubo un laicismo extremista (sobre todo en las primeras décadas del siglo XX), que diferenció de una “justa laicidad”, pero que no prevaleció por un acuerdo de régimen, de convivencia, que se dio entre la ciudadanía.

Más adelante, el historiados enfatizó que “acá cuando hay un candidato que se mete en una Iglesia, en un templo, y trata de convocar desde la dimensión religiosa la aspiración del voto, genera rechazo, particularmente entre los creyentes y fundamentalmente entre los cristianos”.

Otro tema que abordó el profesor y académico fue el de la demostración de la fe. Mencionó que “no se debe aceptar la privatización de la manifestación de la fe, algo que se radicó mucho en el Uruguay. La manifestación de la fe debe tener una dimensión pública”.

También insistió en lo que para él es una “matriz cristiana”. Dicha matriz argumentó, “está bien lejos del poder, de la intolerancia; y está asociada con la misericordia, la libertad y el construir una sociedad de iguales”, porque no busca “crear una hegemonía, ni separar la sociedad entre santos y pecadores”.

Para Caetano “estamos en momentos, a 100 años de la separación Iglesia – Estado, de construir una laicidad del reconocimiento, donde el otro sea celebrado en su diversidad” y citó los ejemplos de Wilson Ferreira Aldunate, José Batlle y Ordóñez y Líber Seregni como reivindicadores de la laicidad que construye convivencia.

No obstante, advirtió del peligro de un “retorno de los dioses que se invoca para afirmar guerra, desigualdad, supremacía y cuestionar a los inmigrantes”, peligro que se puede combatir con una sana laicidad.

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“La misma meta común: la promoción del ser humano”

Después fue el turno de la Dra. Carmen Asiaín. Comenzó refiriéndose a la carrera pedestre que se celebra todo los años en Montevideo y la utilizó como metáfora de la laicidad. “En esta carrera, en la que hay desvíos, paradas y contratiempos, la Iglesia, el Estado, así como otros órdenes de la sociedad civil, tienen la misma meta común: la promoción del ser humano, algo que nunca se agota”.

Más que de “separación”, la Dra. Asiaín prefirió el término “independencia” mutua de la Iglesia y el Estado. En su exposición, repasó las normas jurídicas en este campo. La académica se refirió además al avance en la legislación sobre libertad de conciencia y religión que se hizo en todos los países de América Latina; menos en Uruguay. Informó que desde 1934 el poder legislativo se ha mantenido omiso a avanzar en este ámbito. Pidió, por tanto, “aggiornar la legislación al siglo XXI”.

Otro asunto que quiso remarcar Asiaín fue el de la educación. Fue clara al argumentar que “si elegir la educación de los hijos es un derecho de los padres y un deber del Estado, debe haber opciones para que los padres elijan esa educación”. Se refirió al concepto de “alfabetización religiosa”, y explicó que “la enseñanza de las religiones no es una enseñanza de la fe, no es adoctrinamiento”.

Sobre el final de su oratoria, la docente afirmó que “la laicidad, neutralidad o no confesionalidad del estado, es un medio para extender la libertad de las personas”. Mencionó que “es el espacio para todos y que el Estado es neutral en materia religiosa, justamente para que puedan surgir en la sociedad todas las expresiones religiosas”. Concluyó con una nueva metáfora, esta vez con el estado de vida: “el Estado no se casa con la religión, opta por el celibato, pero no recluido en un claustro sino en diálogo con la sociedad”.

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“En nuestro país está faltando volver a convocar a la conciencia por dentro”

El último disertante fue el Dr. Leonardo Guzmán. Al comenzar quiso destacar el aspecto celebrativo del evento, “esto es una fiesta del espíritu, como corresponde a la índole de los invitantes”, señaló.

El Dr. Guzmán recordó que en Uruguay la ilustración tuvo una fuerte línea espiritualista con distintas ramas, desde mediados del siglo XIX, que serían el germen de la laicidad. Y mencionó que “así como José Batlle y Ordoñez no era ateo, Voltaire una y 100 veces habló del ‘buen Dios'”. En su opinión “el hombre nace libre, merece ganarse la libertad”. Sostuvo además que “es un error identificar la vehemencia de la intolerancia vivida en algunas etapas del batllismo con la laicidad”.

El ex ministro de Educación y Cultura se lamentó por la pérdida “de la costumbre de aludir a lo espiritual en nuestro diario vivir”. “Soy contrario a que la fe se encierre en el ámbito doméstico, porque toda fe auténtica implica la proyección hacia afuera”, añadió. Y fue aún más enfático “eso es evangélico y aún es absolutamente imperativo en el más laico y kantiano de los análisis, que el que está convencido de algo lo trasunte y viva con arreglo a su pensamiento, a su sentir. No puedo ser dos personas.”

También se refirió al peligro del relativismo: “Estamos erizados de distintos cultos. Nos pasó de todo, hasta el interés por el espiritismo”. Mencionó también las consecuencias a nivel social: “hay predicas dominantes, que enfatizan el egoísmo”, “los que se preocupan por convertir la libertad en algo light van llevando la delantera”, agregó. “En nuestro país está faltando volver a convocar a la conciencia por dentro”, concluyó.

Esto es parte de la misión : ¡escuchar y testimoniar!

Luego de terminadas las disertaciones y un espacio para las preguntas y el debate, el Card. Daniel Sturla tomó brevemente la palabra. Se mostró alegre por “escuchar discrepancias, búsquedas, posturas diversas, que hablan de una Iglesia que escucha al mundo civil y académico”. Y concluyó: “Esto es parte de la misión ‘Casa de todos’, ¡escuchar y testimoniar!”.

Por último, antes de compartir un breve ágape con los invitados al acto cultural, regaló a cada uno de los disertantes un ejemplar de su libro ¿Santa o de Turismo? Calendario y secularización en el Uruguay.

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