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Películas para mirar en Semana Santa

5 títulos inspiradores
Captura del film Man for all seasons / Fuente: decentfilms.com

Por Laura Álvarez Goyoaga para el quicenario Entre todos

Semana Santa es un tiempo de emociones fuertes para los católicos: amor, dolor, esperanza, alegría. Para quienes no profesan la fe cristiana, bien puede ser una bienvenida pausa reparadora al principio del año laboral. Cualquiera sea la situación, parece buena idea sugerir algunas películas inspiradoras, para mirar en estos días, en soledad, con amigos o en familia.

Mi invitación incluye cinco títulos, y como cualquier recorte, siempre será arbitrario. Algunas de ellas presentan una visión más religiosa en los temas abordados; otras, un enfoque más secular. Unas son recientes, otras han visto correr mucha agua bajo el puente desde su estreno. Son todas producciones que, en lo personal, he visto una y otra vez. También, todas películas donde es posible encontrar un mensaje relevante, propicio para la reflexión crítica y la discusión constructiva, en cualquier ámbito. Los invito a disfrutarlas.

Un hombre para la eternidad

Mi primera recomendación refiere a Un hombre para la eternidad (A Man for All Seasons), un premiado film del año 1966, protagonizado por Paul Scofield, sobre Santo Tomás Moro. La historia de este canciller, amigo y consejero del rey Enrique VIII, enfrentado al monarca por defender la fe católica, llevado a juicio e injustamente condenado a muerte, es muy conocida y nunca ha perdido vigencia.

No buscó un martirio innecesario, pero tampoco se dejó intimidar por los poderes mundanos. Entendió su alta posición en el gobierno como un servicio, y no como búsqueda de beneficio personal. Tuvo la virtud y la fuerza de actuar a consciencia según sus convicciones, pero además una inmensa paz interior arraigada en la fe que le permitió llegar con serenidad hasta las últimas consecuencias. En la película lo vemos despojarse poco a poco de todo, desde lo mundano a lo afectivo, quedándose solo con lo esencial: su amor a Dios y a la Iglesia. Un camino que es un privilegio acompañar, aunque solo sea como espectadores.

Jesucristo Superstar

La segunda recomendación va para un musical, una ópera rock, del año 1973: Jesucristo Superstar (Jesus Christ Superstar), que dramatiza la Semana Santa en una forma entretenida y en clave de interpelación. Adaptación cinematográfica de la obra de juventud de Andrew Lloyd Webber, fue rodada íntegramente en Israel. Sitúa la acción desde el principio dejando en claro que es una representación artística, a través de una compañía de cantantes y bailarines que viaja en un ómnibus por el desierto para escenificar la obra.

La premisa en el film pasa por presentar a Jesús como la primera y mayor superestrella de toda la humanidad; una celebridad sin parangón, alguien que cambió el curso de la historia para siempre: de allí el título. Con excelente cinematografía y fotografía, inteligentes letras y una música inolvidable, plantea como el artificio más interesante el recurso al anacronismo: una historia bíblica ambientada en los tiempos modernos, donde los soldados romanos llevan ametralladoras y los diálogos recurren a modismos de actualidad.

Invita al espectador a “suspender” en cierto sentido sus ideas previas e imaginarse en acción la naturaleza humana de Jesús. La más poderosa en este sentido es la escena en el huerto de Getsemaní, inspirada en el Evangelio de Juan. Cerrando la controversia que su particular enfoque despertó en el momento del estreno, Radio Vaticana dio la bienvenida a Roma, en el año 2014 a Ted Neeley, el actor y cantante que interpretó a Jesús en la película de Andrew Lloyd Webber.

jesucristost07En esa entrevista, Neeley contó que el director, Norman Jewison, antes del estreno había pedido una audiencia al Papa Pablo VI para recabar su opinión al respecto. Tras la proyección, y según su versión, el pontífice la habría calificado como una buena película, con una música tan invitadora y espiritual que seguramente serviría para ampliar la mirada de la gente. A más de cuarenta años de su estreno, para muchos continúa destacándose como la mejor película bíblica o religiosa de todos los tiempos.

La Misión

La tercera recomendación es para La Misión (The Mission), un drama histórico del año 1986, escrito por Robert Bolt, el mismo guionista de Un hombre para la eternidad. En esta épica el tema central es la lucha de los jesuitas en Sudamérica durante el siglo XVIII por defender a los nativos de sus misiones de la voracidad esclavista de Portugal. Jeremy Irons y Robert De Niro encarnan dos perspectivas diferentes, ambas igualmente comprometidas.

La inspiradora banda sonora, compuesta por Ennio Morricone, es una de las más hermosas que alguna vez nos trajo el cine. El gran telón de fondo aquí es la historia de salvación: tomar conciencia, arrepentirse, cambiar. Hay problemas existenciales que apelan a cada persona. Sin dar una respuesta única, nos enfrenta una encrucijada a la cual nadie puede evitar llegar en algún momento de su vida: actuar por convicción o por deber; tomar una decisión difícil para evitar el mal mayor, o jugarse dando la vida por una causa. Lo esencial en esta historia son las decisiones que toman los personajes: cómo cada uno elige morir (en forma real o simbólica) en el final del conflicto.

El exorcismo de Emily Rose

La cuarta recomendación, que tal vez parezca un poco insólita, es para lo que en una primera mirada podría catalogarse como una película de terror: El exorcismo de Emily Rose (The Exorcism of Emily Rose), del año 2005. Inspirada en una historia real, cuenta el drama judicial a raíz de la muerte de una chica mientras se le practicaba un exorcismo. Presenta el conflicto entre el mundo secular y religioso desde un planteo respetuoso e interpelante.

El P. Brian Harrison, un sacerdote que en la vida real participó en exorcismos en Roma junto al P. Gabriel Amorth, un destacado autor de libros en la materia, la calificó como una excelente recreación del microcosmos que surge del conflicto inherente a la cultura occidental, cuando un sistema político y judicial agnóstico se enfrenta a evidencias que contravienen la convicción secularista de que todo puede explicarse a través de la ciencia.

Es muy interesante y actual la paradoja que se plantea cuando el fiscal de la acusación, quien se manifiesta como un hombre de fe en la esfera privada de su vida, busca convencer al jurado de que el sacerdote acusado actuó en base a supersticiones arcaicas, mientras la defensora del mismo, interpretada brillantemente por Laura Linney, agnóstica confesa, recorre el camino inverso.

Tom Wilkinson hace del P. Moore, acusado del homicidio de la chica. Se lo presenta como un cura ejemplar, comprometido, que enfrenta la humillación de la prisión y el proceso judicial con caridad pastoral, dispuesto a sacrificar su reputación mundana y hasta su libertad por contar la verdad acerca de Emily.

La La Land

Por último, vayamos a la más mundana de las recomendaciones, otro musical: La La Land, la película casi ganadora del Oscar 2016, que cuenta la historia de amor entre Mia, una aspirante a actriz que trabaja en una cafetería en los estudios de Hollywood entre audiciones, y Sebastian, un músico de jazz, quien se mantiene tocando en fiestas y bares mientras ahorra para instalar su propio club.

Más allá del mensaje central: “No dejes nunca de luchar por tus sueños”, hay un segundo nivel de reflexión planteado. Esta es una película acerca del binomio amor – enamoramiento. Acerca de los malos y buenos momentos de una relación. En ese sentido, no pretende contar algo nuevo sino algo muy cercano: el retrato de toda una generación, una reflexión acerca del paso del tiempo y la urgencia por atrapar un sueño.

Los dos personajes están en un momento de tomar decisiones que marcarán sus vidas, de caminos que no pueden volver atrás. La La Land nos invita a reflexionar acerca de cuál es el sueño por el cual vale la pena darlo todo, y cuál aquel que debemos sacrificar, dentro de una sociedad que nos alecciona a defender en primer término, cueste lo que cueste, nuestros derechos y aspiraciones. Esta es entonces una posible lista de recomendación, entre tantas. Enumera películas que interactúan con las raíces cristianas de occidente y el aporte cristiano a nuestra cultura. Puertas abiertas para una pausa de reflexión sobre la eternidad, en medio de la vorágine del tiempo.

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