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“No se trata sólo de migrantes”

Mensaje para la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado
Miles de personas traspasan la frontera entre Venezuela y Colombia todos los días/ Fuente: Sección Migrantes y Refugiados de la Santa Sede

El domingo 29 de setiembre se celebrará la 105° Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado. Por este motivo el Papa Francisco ha enviado un mensaje hecho público este lunes 27 de mayo. El lema de este año es “No se trata sólo de migrantes”, y sobre él se han desarrollado 7 sub-temas.

A continuación compartimos con ustedes algunos pasajes del mensaje del Santo Padre.

“Globalización de la indiferencia”

La primera advertencia que hace el Papa Francisco es que a pesar que “La fe nos asegura que el Reino de Dios está ya misteriosamente presente en nuestra tierra”, se verifica que “las sociedades económicamente más avanzadas desarrollan en su seno la tendencia a un marcado individualismo que, combinado con la mentalidad utilitarista y multiplicado por la red mediática, produce la ‘globalización de la indiferencia’”.

En este contexto las personas migrantes, refugiadas, desplazadas y las víctimas de la trata, “se han convertido en emblema de la exclusión porque, además de soportar dificultades por su misma condición, con frecuencia son objeto de juicios negativos, puesto que se las considera responsables de los males sociales”, sostiene el Santo Padre.

Para el obispo de Roma esta situación forma parte de “la decadencia moral a la que nos enfrentamos si seguimos dando espacio a la cultura del descarte”. Y agrega que esto comporta el riesgo de que “cada sujeto que no responde a los cánones del bienestar físico, mental y social, corre el riesgo de ser marginado y excluido”.

Por esta razón, argumenta el Papa Francisco, “la presencia de los migrantes y de los refugiados, como en general de las personas vulnerables, representa hoy en día una invitación a recuperar algunas dimensiones esenciales de nuestra existencia cristiana y de nuestra humanidad, que corren el riesgo de adormecerse con un estilo de vida lleno de comodidades”. Es así que el lema “’no se trata sólo de migrantes’, significa que al mostrar interés por ellos, nos interesamos también por nosotros, por todos; que cuidando de ellos, todos crecemos; que escuchándolos, también damos voz a esa parte de nosotros que quizás mantenemos escondida porque hoy no está bien vista”.

Más adelante, el mensaje marca un itinerario para reflexionar sobre la realidad de los migrantes, a partir de 7 sub temas, precedidos cada uno por una cita bíblica.

Los miedos

El primero hace referencia a las palabras de Jesús en el Evangelio según san Mateo: «¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!» (Mt 14,27). Y sostiene: “No se trata sólo de migrantes, también se trata de nuestros miedos”.

Para el Pontífice “La maldad y la fealdad de nuestro tiempo acrecienta nuestro miedo a los ‘otros’, a los desconocidos, a los marginados, a los forasteros […]. El problema no es el hecho de tener dudas y sentir miedo. El problema es cuando esas dudas y esos miedos condicionan nuestra forma de pensar y de actuar hasta el punto de convertirnos en seres intolerantes, cerrados y quizás, sin darnos cuenta, incluso racistas. El miedo nos priva así del deseo y de la capacidad de encuentro con el otro, con aquel que es diferente; nos priva de una oportunidad de encuentro con el Señor”.

La caridad

El siguiente sub tema reflexiona sobre otro pasaje del mismo Evangelio: «Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos?» (Mt 5,46). Y afirma: “No se trata sólo de migrantes: se trata de la caridad”.

“A través de las obras de caridad, dice el Santo Padre citando la carta de Santiago, mostramos nuestra fe”. Y postula además que “la mayor caridad es la que se ejerce con quienes no pueden corresponder y tal vez ni siquiera dar gracias”.

Nuestra humanidad

Siguiendo el desarrollo de sub temas, el Papa Francisco reflexiona sobre el Evangelio según san Lucas «Pero un samaritano que iba de viaje llegó adonde estaba él y, al verlo, se compadeció» (Lc 10,33). Y propone: “No se trata sólo de migrantes: se trata de nuestra humanidad”.

Para el Obispo de Roma “Lo que mueve a ese samaritano, un extranjero para los judíos, a detenerse, es la compasión, un sentimiento que no se puede explicar únicamente a nivel racional”. Argumenta que la compasión llega a lo más profundo de nuestra humanidad, y esto lleva a hacernos cercanos al que más necesita. Y agrega: “Jesús mismo nos enseña que sentir compasión significa reconocer el sufrimiento del otro y pasar inmediatamente a la acción para aliviar, curar y salvar”.

Sin exclusiones

El siguiente sub tema llama a la integración con la siguiente cita del Evangelio según san Mateo: «Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, porque os digo que sus ángeles están viendo siempre en los cielos el rostro de mi Padre celestial» (Mt18,10). “No se trata sólo de migrantes: se trata de no excluir a nadie” es la consigna.

En opinión del Papa Francisco “El mundo actual es cada día más elitista y cruel con los excluidos. Los países en vías de desarrollo siguen agotando sus mejores recursos naturales y humanos en beneficio de unos pocos mercados privilegiados. Quienes padecen las consecuencias son siempre los pequeños, los pobres, los más vulnerables, a quienes se les impide sentarse a la mesa y se les deja sólo las ‘migajas’ del banquete”.

Los últimos en primer lugar

Un nuevo sub tema se basa en las palabras del Evangelio según san Marcos: «El que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos» (Mc 10,43-44). La propuesta es que “No se trata sólo de migrantes: se trata de poner a los últimos en primer lugar”.

Para el existe un pedido del propio Jesucristo no ceder a la lógica del mundo, “que justifica el abusar de los demás para lograr nuestro beneficio personal o el de nuestro grupo: ¡primero yo y luego los demás! En cambio, el verdadero lema del cristiano es ‘¡primero los últimos!’”.

Toda la persona, todas las personas

Otro de los sub temas aborda el Evangelio según san Juan: «Yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante» (Jn 10,10). Y el título es “No se trata sólo de migrantes: se trata de la persona en su totalidad, de todas las personas”.

“En esta afirmación de Jesús encontramos el corazón de su misión: hacer que todos reciban el don de la vida en plenitud, según la voluntad del Padre”, argumenta el Obispo de Roma. Y agrega: “En cada actividad política, en cada programa, en cada acción pastoral, debemos poner siempre en el centro a la persona, en sus múltiples dimensiones, incluida la espiritual. Y esto se aplica a todas las personas, a quienes debemos reconocer la igualdad fundamental”.

Ciudad de Dios y del hombre

Por último se refiere a la siguiente cita de la Carta de san Pablo a los Efesios «Así pues, ya no sois extranjeros ni forasteros, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios» (Ef 2,19). “No se trata sólo de migrantes: se trata de construir la ciudad de Dios y del hombre”.

En este último punto, el Santo Padre advierte “que en nuestra época, también llamada la era de las migraciones, son muchas las personas inocentes víctimas del ‘gran engaño’ del desarrollo tecnológico y consumista sin límites”.” Y así, emprenden un viaje hacia un ‘paraíso’ que inexorablemente traiciona sus expectativas”, agrega.

Sobre el final del mensaje, el Papa Francisco insiste en que respuesta al desafío planteado por las migraciones contemporáneas “se puede resumir en cuatro verbos: acoger, proteger, promover e integrar. Pero estos verbos no se aplican sólo a los migrantes y a los refugiados. Expresan la misión de la Iglesia en relación a todos los habitantes de las periferias existenciales, que deben ser acogidos, protegidos, promovidos e integrados”. “No solamente está en juego la causa de los migrantes, no se trata sólo de ellos, sino de todos nosotros, del presente y del futuro de la familia humana”, concluyó.

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