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«Me dirijo al público más receptivo y agradecido: los jóvenes»

Entrevista al escritor José Ramón Ayllón
José Ramón Ayllón/ Fuente: DECOS

José Ramón Ayllón es filósofo, escritor y conferencista español. Principalmente se enfoca en temas vinculados a la educación y ha escrito biografías, novelas, libros de texto y ensayos.

Entre los títulos más destacados de este autor español se encuentran Diez claves de la educación, Esa empresa llamada familia, 10 ateos cambian de autobús, El hombre que fue Chesterton, Sophie Scholl contra Hitler y El sentido del dolor. Desde el mes de agosto y por un cuatrimestre, José Ramón Ayllón dictó clases de Antropología, Ética y Teología en la Universidad de Montevideo. En la siguiente entrevista del quincenario Entre todos, habla de las historias tras sus obras y sus fuentes de inspiración.

¿Cuál es el principal objetivo que busca con las novelas que escribe?

Creo que todo escritor tiene la responsabilidad de enriquecer de forma amena a los lectores. Es lo que nos enseñan todos los grandes: Homero y Séneca, Shakespeare y Cervantes, Dickens y Borges... Quienes estamos muy por debajo también podemos proponernos esa meta, y más en esta época antihumanista, donde ciertos creadores tienen una pésima opinión de la especie humana, hasta el punto de decidir con prepotencia quiénes no deben nacer y quienes sobran. Corren tiempos muy bravos, nadie lo duda. En mis novelas me refiero a un tipo de vida donde las relaciones fundamentales (en la familia, en la escuela) resultan atractivas y enriquecedoras. Me dirijo al público más receptivo y agradecido: los jóvenes.

Usted ha escrito varias novelas protagonizadas por jóvenes. En 2018 se llevó adelante el Sínodo de la juventud. ¿Qué podría decirnos sobre tan importante evento?

De la formación de los jóvenes depende el futuro de cualquier sociedad, y también el de la Iglesia. Conozco de cerca la buena experiencia de parroquias donde se pide colaboración a feligreses que son profesionales de la enseñanza. Con su experiencia y su pedagogía, esos hombres y mujeres ayudan a los sacerdotes en la tarea fundamental de alimentar la inteligencia de los jóvenes, encauzar su sensibilidad y forjar su carácter. No me atrevo a dar consejos, pero me gustaría que el Sínodo reforzara esa línea de acción. No creo que sea difícil lograr que se generalice ese tipo de colaboración, de la que la Iglesia en su conjunto se beneficiaría mucho.

¿Cómo fue escribir su ensayo 10 ateos cambian de autobús? ¿Se basa en historias reales?

Hace años circularon, por algunas capitales europeas, autobuses con unos curiosos carteles publicitarios: “Probablemente Dios no existe”. En España, los medios de comunicación se refirieron a ellos como los “autobuses ateos”.

Dios, entre otras muchas cosas, es un tema central en la asignatura de Filosofía, y su existencia casi roza la evidencia intelectual, así que los autobuses se habían equivocado de dirección. Como profesor de esa materia, yo había estudiado el proceso de escritores famosos que habían pasado del ateísmo o el agnosticismo al cristianismo: Dostoievski, Chesterton, Frossard, Messori… Así nació el libro, como una aportación al debate público. No estrictamente mía, sino compartida con los diez protagonistas. Además de famosos, algunos tenían vidas novelescas y todos habían puesto por escrito su proceso de conversión, en libros ampliamente difundidos. Reconozco que me resultó sencillo armar 10 ateos cambian de autobús a partir de esos atractivos testimonios. Gracias a Dios, miles de lectores lo disfrutaron, y se sigue reeditando con el mismo título, aunque ya nadie se acuerde de aquellos autobuses.

Entre sus libros recientes están Sophie Scholl contra Hitler y El hombre que fue Chesterton. ¿Qué lo atrapó de estos personajes para escribir sus biografías?

Hay personas que con sus ejemplos de vida mejoran el mundo. Así son Chesterton y Sophie Scholl. Quise contar sus vidas apasionantes por lo mucho que los lectores de hoy podemos aprender de ellos. Gilbert K. Chesterton nació el mismo año que Churchill. Era un escritor genial, tal vez el mejor periodista británico de su tiempo, que alimentó durante toda su vida la pasión por la política y la historia, la literatura y la filosofía, el cristianismo y la familia. Le tocó vivir en el Londres victoriano y de la Primera Guerra Mundial, donde bullían Wells y Bernard Shaw, el socialismo y el capitalismo, las tesis de Marx y Malthus, de Freud y Nietzsche, de Comte y Darwin. Un mundo no menos trepidante que el nuestro. Su conversión al catolicismo cayó como una bomba en los ambientes intelectuales de una Inglaterra medio anglicana y medio agnóstica. Con su deslumbrante forma de hablar y escribir, Chesterton entró como un elefante en la cacharrería de esa modernidad. Pero solo tuvo amigos, pues su bondad y su sentido del humor fueron tan grandes como su corpulencia y apetito.

Sophie Scholl es la única chica de un grupo de estudiantes de Medicina comprometidos en el boicot al régimen nazi. Llamaron a su grupo “La rosa blanca”. Sophie tenía 21 años cuando fue detenida por la Gestapo, juzgada y ejecutada. Desde entonces, la magnífica película y los libros sobre su figura, igual que su nombre en plazas, calles y centros escolares, atestiguan su rotunda victoria. En el libro cuento la hermosa historia de esos amigos, envueltos en una tragedia más diabólica que griega. Historia de unos hechos terribles, trenzados con la asombrosa evolución interior de los protagonistas. Historia que recuerda la sentencia de Viktor Frankl sobre el misterioso ser que ha inventado las cámaras de gas y al mismo tiempo ha entrado en ellas, con paso firme, musitando una oración.

En su ensayo Diez claves de la educación se ofrecen diez soluciones prácticas para padres y profesores, incluso para los propios jóvenes. ¿Cómo llegó a esas claves?

El libro nació de una conferencia que repito a menudo en España y América. Las claves están tomadas de una larga experiencia docente, contrastada con colegas, alumnos, padres de alumnos y libros especializados. Se trata de cuestiones tan básicas como la condición humana, la familia, los sentimientos, la autoridad, el trabajo esforzado, la conciencia moral, el arte de escuchar, la gestión del placer, el sentido común y el buen humor. No solo pensé en lectores adultos. Mi pretensión era lograr un libro que cualquier madre preocupada o profesor desanimado pudieran ofrecer a un hijo o un alumno, con esta serena propuesta: “Creo que esto es educar, y esto es lo que me gustaría hacer por ti”. También he pretendido un libro sencillo y ameno, dentro de lo posible. Para lectores que tienen poco tiempo y buscan soluciones prácticas.

A propósito de su conferencia El sentido del dolor, ¿Por qué cree que es importante encontrarle un sentido al dolor?

Es importante buscar y encontrar un sentido para no vivir en el sinsentido. La alternativa merece la pena. Después del terrible atentado contra el World Trade Center, una periodista de Barcelona me lanzó una pregunta inevitable: ¿Se puede seguir pensando que Dios existe y es bueno? Los seres humanos nos enfrentamos, a menudo, a cuestiones tan misteriosas como el origen del Universo, el origen del hombre o la estructura última de la materia. El sufrimiento, además de misterio, es un problema, el más grave de la humanidad, pues en su descripción figuran tres adjetivos abrumadores: universal, inevitable e incomprensible.

Muy pocos sufren experiencias tan traumáticas como el atentado mencionado, pero nadie escapa a la enfermedad y a la muerte. Y, por supuesto, nadie se libra de lo que Shakespeare denomina “los mil naturales conflictos que constituyen la herencia de la carne”. Pero el dolor que causan esas realidades tan problemáticas se puede desactivar cuando quien sufre encuentra un sentido al sufrimiento. Precisamente, el ensayo más vendido en el mundo, en las últimas décadas, lleva por título El hombre en busca de sentido, y narra la experiencia del propio autor, el joven psiquiatra Viktor Frankl, prisionero en Auschwitz. Y el libro más leído a lo largo de la historia, la Biblia, es un auténtico tratado sobre el dolor humano y la clave para entenderlo y superarlo: Cristo en la Cruz. De todo eso hablo esta conferencia.

 

Perfil de José Ramón Ayllón

Escritor nacido en Cantabria, España, en 1955. Es Licenciado en Filosofía y Letras de la Universidad de Oviedo y Especialista Universitario en Bioética de la Universidad de Valladolid. Es profesor de Antropología filosófica en Universidad de Navarra, España, y profesor de Filosofía y Literatura en Educación Secundaria. Se desempeña como escritor y conferencista sobre temas educativo.

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