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Matrimonio: misión para toda la vida

Según el catecismo, la unión entre hombre y mujer "Ha sido elevada por Cristo Señor a la dignidad de sacramento"
El sacramento del Matrimonio/ Il ragazzo - Apostolado de la Palabra - Cathopic

Durante julio y agosto, en la Arquidiócesis de Montevideo, comenzarán, o se llevarán adelante, varios cursos y talleres orientados a parejas de novios y matrimonios. Con diferentes énfasis y variada duración, estas instancias buscan que los participantes se acerquen a la realidad y las riquezas que contempla el sacramento del matrimonio para los cristianos.  Queremos compartir con ustedes algunas de las características de este sacramento dentro del catolicismo. 

Matrimonio: unión de Cristo con su Iglesia

En la exhortación apostólica Amoris Laetitia, el Papa Francisco explica, de forma contundente, el misterio de matrimonio: "Dios hace de los dos esposos una sola existencia". Esta realidad trae aparejada “consecuencias muy concretas y cotidianas, porque los esposos, 'en virtud del sacramento, son investidos de una auténtica misión, para que puedan hacer visible, a partir de las cosas sencillas, ordinarias, el amor con el que Cristo ama a su Iglesia, que sigue entregando la vida por ella'”.

Por otra parte, el Catecismo de la Iglesia Católica menciona que “la alianza matrimonial, por la que un hombre y una mujer constituyen una íntima comunidad de vida y de amor, fue fundada y dotada de sus leyes propias por el Creador”. Agrega que “Por su naturaleza está ordenada al bien de los cónyuges así como a la generación y educación de los hijos”. Y deja claro que entre bautizados este vínculo “ha sido elevado por Cristo Señor a la dignidad de sacramento”.

En el numeral 1661 establece que “El sacramento del Matrimonio significa la unión de Cristo con la Iglesia”. Y haciendo mención al Concilio de Trento asegura que “Da a los esposos la gracia de amarse con el amor con que Cristo amó a su Iglesia; la gracia del sacramento perfecciona así el amor humano de los esposos, reafirma su unidad indisoluble y los santifica en el camino de la vida eterna”.

Entrega mutua y libre

El matrimonio se funda en el consentimiento de los contrayentes, es decir, en la voluntad de darse mutua y definitivamente con el fin de vivir una alianza de amor fiel y fecundo. Esto implica que a la hora del consentimiento mutuo los contrayentes no deben obrar por coacción; y tampoco deben estar impedidos por una ley natural o eclesiástica.

Según el Catecismo de la Iglesia Católica “el matrimonio establece a los cónyuges en un estado público de vida en la Iglesia”, y por este motivo la celebración del mismo se hace ordinariamente de modo público, en el marco de una celebración litúrgica, ante el sacerdote (o el testigo cualificado de la Iglesia), los testigos y la asamblea de los fieles.

Indivisibilidad del vínculo e "Iglesia doméstica"

Otro aspecto fundamental del matrimonio es la unidad, la indisolubilidad, y la apertura a la fecundidad. Esto conlleva la incompatibilidad con la poligamia que atenta contra la unidad del matrimonio; con el divorcio que separa lo que Dios ha unido; y el rechazo de la fecundidad que priva la vida conyugal de su "don más excelente", el hijo.

Sobre este último punto el Catecismo recuerda que “los esposos a los que Dios no ha concedido tener hijos pueden llevar una vida conyugal plena de sentido, humana y cristianamente. Su matrimonio puede irradiar una fecundidad de caridad, de acogida y de sacrificio”.

Un tema que ha generado muchas interrogantes en los últimos años es la situación de los divorciados, casados nuevamente por civil. Para la Iglesia quienes “viven en esta situación no están separados de la Iglesia pero no pueden acceder a la comunión eucarística. Pueden vivir su vida cristiana sobre todo educando a sus hijos en la fe”.

Para todo matrimonio cristiano el hogar es el lugar en que los hijos reciben el primer anuncio de la fe. Cada familia está llamada a ser una "Iglesia doméstica", una comunidad de gracia y de oración, escuela de virtudes humanas y de caridad cristiana.

¿Cómo es el trámite parar casarse por Iglesia?

Se recomienda ir a la parroquia de la zona donde vive uno de los novios (en este link se encuentra disponible el listado completo de parroquias y capillas).

Al momento de formalizar la inscripción el sacerdote pedirá los siguientes documentos de cada uno de los contrayentes:

  • Documento de Identidad
  • Partida de nacimiento
  • Acta de Bautismo (se busca en la Iglesia donde se bautizó)
  • Certificado de realización de un curso prematrimonial

Cursos y formación para novios

El viernes 26 de julio el Instituto de Ciencias Familiares comienza el segundo semestre de su "Curso de Novios". Por más información comunicarse al 094363602 o cienciasfamiliares@gmail.com.

Por su parte, el IUFF comienza sus cursos de preparación próxima al matrimonio. Se desarrollará en los meses de julio (con envíos de material) y agosto (de forma presencial). Los datos de contacto son: 099296722 o iuffuruguay@gmail.com

Además, el 16 de agosto comienza el taller de preparación para parejas cristianas “Vida en abundancia”. Va a ir todos los viernes, diez en total, desde el 16 de agosto al 18 de octubre. El lugar donde se realizará el taller será el Centro Pastoral, en Julio Herrera y Obes 1431. Por más datos enviar un correo electrónico a cpf.montevideo@gmail.com o comunicarse al 2900 44 04 Int. 11.

Lectura recomendada

¡Nos queremos casar!... como Dios manda, este es el título que Mons. Jaime Fuentes, Obispo de Minas, eligió para un librillo dedicado al tema del matrimonio. A través de 43 páginas, con un formato de preguntas y respuestas, el prelado construye un catecismo para novios que están preparando su casamiento. Tiene un costo de $150 y se puede adquirir en LEA Tienda Arquidiocesana

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