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Los jóvenes, como María, salieron sin demora

La 39° Jornada Nacional de Jóvenes marcada por el servicio
Punto de servicio en el Mercado Modelo / Fuente: Giuseppe De Luca

Más de 750 jóvenes participaron este sábado del primer día de actividades de la 39° Jornada Nacional de la Juventud (JNJ39). En un día marcado por el servicio, la fraternidad y la oración, las figuras de Jesús y María guiaron la actitud de los jóvenes católicos de Montevideo.

Las diferentes comunidades, movimientos y grupos de jóvenes estaban citados para las 9 de la mañana, en el Colegio Juan XXIII. Allí, a medida que llegaban los participantes de la Jornada, se les recibía y se les asignaba un número que correspondía al lugar de servicio a cual debían acudir. También era un momento para el reencuentro con otros jóvenes e ir preparando el corazón para lo que se iba a vivir un par de horas más tarde.

Como para toda actividad orientada hacia el servicio, en este caso el compartir la fe y el almuerzo con las personas más necesitadas, se necesitaba una preparación. Algunos jóvenes, que ya participan en diferentes servicios de ollas en Montevideo, compartieron su experiencia y dieron algunos “piques” de cómo vivir este apostolado de forma profunda.

“María está acá”

Luego, el Cardenal Daniel Sturla hizo un impasse en el Congreso Mariano para saludar a los jóvenes que estaban en la JNJ. Tomando la palabra afirmó que “María esta acá, en el Juan XXIII” y que también estaban “unidos con los más de 1000 mayores que están en Maturana”.

El Arzobispo de Montevideo afirmó que el servicio de esta jornada “no se trata de un  plato de comida, se trata de estar ahí” con los más necesitados. Insistió en la necesidad de buscar a Cristo, de pedir su ayuda para verlo en el otro, sobre todo en el que sufre, porque “Cristo está allí y queremos servirlo”. Afirmó que “cuanta más gente conozca a Cristo, más alegría y plenitud hay en el corazón”.

Antes de la oración e impartir la bendición, el Cardenal Daniel Sturla llamó a los jóvenes a “salir sin demora, como María, a tocar la carne de Cristo en el hermano que sufre, y compartir con él nuestra fe”. Luego de escuchar con espíritu reflexivo una canción dedicada a María y otra a Jesús, el Arzobispo realizó una oración de envío. Minutos después los participantes salían a sus puntos de servicio.

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Servir y compartir la fe

Fueron 20 los lugares de servicio, repartidos por todo Montevideo. Hasta allí llegaron los jóvenes que un rato antes se habían reunido en el Colegio Juan XXIII. Otros jóvenes los esperaban en los diferentes puntos e iban recibiendo a las personas que iban a recibir los diferentes servicios. Niños, jóvenes, hombres y mujeres en situación vulnerable eran los invitados, para compartir juegos, música, una conversación y un plato de comida; pero sobre todo la fe.

Uno de estos lugares fue la Parroquia San Ignacio de Loyola, cercana al Zoológico Municipal. Allí unos 20 jóvenes llegaron sobre las 8 de la mañana para comenzar los preparativos. Algunos picaban las verduras, otros aprontaban las mesas para el campeonato de truco, o la mesa de ping- pong, el párroco acercaba la música, otros preparaban los platos. También despuntaban una guitarra y un cajón peruano para la animación. Esperaban unos 80 comensales, algunos de ellos que concurren a la olla que funciona en ese lugar entre semana, otros tal vez se acercaban por primera vez. Y en todo momento se notaba la alegría por el servicio , el dar gracias a Dios por poder servir a los demás.

Otro ejemplo fue lo vivido en los alrededores del Mercado Modelo. Allí estuvo otro de los grupos de jóvenes de la jornada. La comida “es un medio para un encuentro más profundo con los demás con Jesús” explicó Gabriel “Chespi” Muscarelli, uno de los organizadores del servicio, junto con los responsables de la olla de la Parroquia de la Medalla Milagrosa. Los jóvenes jugaban con los niños, o conversaban sobre la vida con los mayores en situación de calle que hasta allí se acercaban. También se contaba con la presencia de dos sacerdotes, que posibilitaron recibir el sacramento de la Reconciliación a personas que hacía muchos años que no lo hacían.

En fin, cada uno de los puntos de servicio fue una posibilidad, tanto para los jóvenes como para las personas más necesitadas, de recibir y compartir la fe, de rezar un Rosario con otros, de conversar sobre lo que realmente importa.

Seguir celebrando

Luego del servicio los jóvenes regresaron al Colegio Juan XXIII. Allí pusieron las vivencias en común, intercambiaron opiniones y fueron testigos de la presencia de Dios en todo Montevideo. Fue el momento también para escuchar a la banda John Boss Rock, que ayudó a entrar en clima de fiesta, previo a la Procesión con María y la Vigilia en el Palacio Peñarol. Con esta actividades continúa la JNJ, que culminará mañana con la Misa conclusiva del Encuentro con María.

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