No comments yet

Las bodas de brillante de Sor Justa

Tiene 94 años y en 2019 cumple 75 años de vida religiosa en la comunidad de las hermanas hospitalarias "Siervas de María, ministras de los enfermos"
Dejó de hacer visitas a enfermos en 1987, a los 63 años. F. GUTIÉRREZ

Publicado en Entre Todos, N° 448

Sor Justa tiene 94 años y ahora cumple 75 como religiosa. Pertenece a la comunidad “Religiosas Siervas de María, ministras de los enfermos”, también conocidas como las Hermanas hospitalarias, presentes en Montevideo y en el departamento de Salto. Justa tuvo cuatro hermanos de sangre: Juliana, Carmen, Ángel, Felipa… a quienes recuerda con mucho cariño. Cuenta que su hermana Felipa entró en el noviciado pero se enfermó de Tuberculosis al poco tiempo y tuvo que dejar ese camino. Luego de cinco años falleció. Hace 37 años que Sor Justa vive en Uruguay, junto a otras cinco consagradas en su residencia en Uruguayana y Hermanos Gil, barrio Capurro. Allí Sor Justa nos recibió, de forma muy cálida, junto a la Madre Superiora Sor Ingrid Aranibal Vasquez (59) y Sor Rosario López Castillo (48) para realizar la siguiente entrevista.

¿Cómo se siente al cumplir 75 años de una vida religiosa?

Sor Justa: Muy bien, aquí me siento a gusto, cuidada y orgullosa. Comencé a los 14 en el colegio apostólico de nuestra congregación en mi país, España, en la ciudad de San Sebastián (región del País Vasco), para hacer un aspirantado a la vida religiosa, y luego a los 18 años ingresé en el noviciado, donde comencé la vida religiosa. Luego de San Sebastián estuve en la ciudad de Pontevedra, en la comunidad autónoma de Galicia, y 18 años en Brasil cuidando enfermos. Finalmente llegué a Uruguay hace 37 años, en ese entonces éramos 18 hermanas en esta casa en Montevideo. También tenemos una casa en la ciudad de Salto, donde ahora hay cinco hermanas viviendo allí.

F. GUTIÉRREZ

F. GUTIÉRREZ

¿Cómo se vincula su vocación con el cuidado de enfermos?

Sor Justa: Nuestra labor es cuidar enfermos, asistiéndolos. Yo dejé de hacer visitas a enfermos en 1987, a los 63 años más o menos. Me quedaba toda la noche acompañándolos hasta las seis de la mañana, en sus casas, en geriátricos o en el Hospital de la Asociación Española. En ese hospital antiguamente nos permitían a las religiosas trabajar por las noches como ayudantes de las enfermeras. Tengo el recuerdo de que la gente que visitaba se portaba muy bien conmigo, todos eran muy buenas personas. Me llevaba muy bien con las enfermeras y las ayudaba en todo lo que podía.

Sor Ingrid: Aquí siempre se comentó que muchas veces las familias llamaban para solicitar que fuera la Hermana Justa quien acompañara a los enfermos. Tenía, y tiene, una delicadeza especial para el cuidado de las personas, es cariñosa y atenta con los demás. Cuando Sor Justa llegaba a La Española, los pacientes ya la estaban esperando.

Por lo tanto, su misión es acompañar enfermos…

Sor Ingrid: Sí, es esa. Nuestra misión es gratuita, no lo hacemos con un fin de lucro. Solo recibimos lo que las familias de los enfermos puedan y quieran para colaborar con nuestra comunidad y nuestra casa. Lo que hacemos no tiene un precio. Nosotras no vamos a dormir, vamos a trabajar. Por lo general, dormimos en la tarde en nuestra casa, luego del almuerzo. Toda la noche estamos al lado del enfermo, siempre viendo sus necesidades… si quiere levantarse, ir al baño, moverse, sentarse en la cama y darles la medicación indicada por su médico. Después, por la mañana los enfermos quedan al cuidado de sus familiares.

Sor Rosario: Mientras el enfermo duerme nosotras hacemos un rato de oración, rezamos el Santo Rosario, llevamos lecturas y hacemos costura.

img_1751

F. GUTIÉRREZ

¿Cómo es el día a día de las Hermanas hospitalarias?

Sor Ingrid: Las Hermanas que están cuidando enfermos vuelven cerca de seis y media de la mañana. Las que nos quedamos en nuestra casa nos levantamos a la cinco de la mañana y hacemos una meditación de una hora y el rezo de laudes, para cuando llegan las que estaban con los enfermos. A las siete tenemos la Misa, desayuno, lectura de media hora entre todas, oración en la capilla y luego en el resto del día hacemos las tareas domésticas y mandados. En la tarde hacemos otra hora de meditación y el rezo del Santo Rosario.

Sor Justa, ¿cómo se encuentra de salud?

Sor Justa: Con molestias de columna, que a veces me provoca mareos y dolores de cabeza… más que nada los días húmedos.

Sor Ingrid: Sor Justa se acuerda de todo, tiene una lucidez de memoria increíble. Hace unos días estuvo mal, por eso decidimos adelantar sus bodas de 75 años… porque ella las cumple en diciembre.

F. GUTIÉRREZ

F. GUTIÉRREZ

¿Cómo fue la celebración de las bodas de brillante?

Sor Ingrid: Los mismos sacerdotes nos aconsejaron adelantarlas. Ella tenía una gran ilusión de celebrar sus bodas de brillantes, así que le dimos esa satisfacción. Fue una celebración bonita, una Misa de acción de gracias y luego un almuerzo en casa. Igualmente, tenemos pensado celebrar una Misa especial en diciembre, cuando sea la fecha misma.

Sor Rosario: El P. Guido Danelón, nuestro capellán y quien celebró la Misa, recordó los últimos años de Sor Justita acompañando enfermos, cómo con su manto blanco salía a la asistencia por las noches, y cómo la veía volver temprano en la mañana para la celebración de la Misa. Yo veo que desde la celebración de sus bodas de brillante ha empezado a mejorar, está “resucitada”. Antes había estado en cama o en silla de ruedas varios días, con dolores de columna, y ahora camina por toda la casa. Parece un milagro que ahora pueda estar de pie.

¿Cómo definirían la personalidad de Sor Justa?

Sor Ingrid: Sor Justa es una mujer muy especial. Si ella tiene un trabajo por delante, tiene que hacerlo perfecto, es muy sistemática: le gustan las cosas como tienen que ser. Ella no se acuesta mientras aquello no esté en su lugar o esto otro no esté bien acomodado. Dice que desde niña ha sido así y en la vejez se mantiene. Yo vine en 1993 y Sor Justa ya estaba aquí. Ella nunca fue la Madre Superiora de la comunidad, pero cuando la Madre debía salir ella, por ser la mayor, era la que quedaba en su lugar. Le teníamos mucho respeto.

Sor Rosario: La Madre Superiora salí y ella, Sor Justa, ya sabía que quedaba responsable de todas nosotras. Es muy hermana, compasiva y misericordiosa… estricta, pero hace todo con mucho cariño.

Sor Justa: Luego de que dejé de hacer visitas a enfermos me dediqué a las tareas de la casa, y ahora sigo. En alguna cosa me tengo que entretener… ¿no? (Y se ríe). Ahora ayudo en la cocina, o secando los platos, miro el canal católico de Roma en la televisión, escucho la Misa o el rezo de la corona de la misericordia.

F. GUTIÉRREZ

F. GUTIÉRREZ

75 años de religiosa es un ejemplo para todos…

Sor Ingrid: Es un tesoro tenerla. Hay gente que la llama o la vienen a visitar, generalmente familiares de enfermos que ella cuidó. También tiene sobrinos que la llaman.

Sor Rosario: Es una mujer fiel. Eso a una la enamora… y decís: ‘vale la pena vivir, vale la pena seguir en este camino’. Es un ejemplo a seguir para todas nosotras que vivimos aquí. Pone en práctica todo lo que ha vivido y nos lo enseña. Por ejemplo, nos dice cómo tratar con determinado tipo de pacientes a los que visitamos o cómo resolver diferentes problemas en nuestro acompañamiento por las noches. Me ha ayudado mucho.

Escribir comentario