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La Reconciliación

El regalo del perdón
/Flickr.com/Marcos Fernández

La Semana Santa es un momento particularmente intenso para vivir la misericordia y el perdón de Dios. Por eso muchas parroquias y capillas celebran un día especial dedicado al sacramento de la Reconciliación. ICM comparte con ustedes una guía para acercarse a este sacramento y vivir con mayor intensidad este tiempo tan especial

La Reconciliación

Todos nosotros somos pecadores, pero con el perdón nos convertimos en criaturas nuevas, llenas del Espíritu y llenas de alegría”, explicó el Papa Francisco en un mensaje dedicado al pecado y la misericordia de Dios.

“Dios es más grande nuestro pecado. Y su amor es un océano en el cual podemos sumergirnos sin miedo de ser superados: perdonar para Dios significa darnos la certeza de que Él no nos abandona jamás”, agregó Francisco.

Los cristianos estamos llamados a la santidad y eso implica vivir en gracia de Dios. Pero por el pecado mortal se puede perder la gracia, y entonces la persona se aleja de su padre Dios.

Jesús instituyó el sacramento de la Penitencia, que se llama también Reconciliación o Confesión, para perdonar los pecados cometidos después del Bautismo y abrir así la puerta a la reconciliación con Dios.

Jesucristo, por ser Dios, tiene poder para perdonar los pecados, y dio este poder a los Apóstoles y sus sucesores en el sacerdocio, quienes actúan “en la persona de Cristo”; o sea que, de hecho, es el mismo Jesucristo el que perdona por medio del del Sacerdote.

¿Qué es el sacramento de la Reconciliación?

Es el sacramento instituido por Jesucristo para perdonar los pecados cometidos después del Bautismo.

¿Qué es necesario para hacer una buena confesión?

Para hacer una buena confesión es necesario:

1º Examen de conciencia: recordar los pecados cometidos desde la última confesión bien hecha.
2º Dolor de los pecados: es un sentimiento o pena interior de haber ofendido a Dios.
3º Propósito de enmienda: la firme resolución de no volver a pecar y de evitar todo lo que pueda ser ocasión de cometer pecados.
4º Decir los pecados al confesor. Esto implica decir todos los pecados mortales no confesados anteriormente, con su número y circunstancias. Conviene decir también los pecados veniales.
5º Cumplir la penitencia, que suelen ser oraciones u obras buenas que manda el confesor.

La confesión es auricular (se habla y escucha), secreta y ante un sacerdote. En esta guía visual se explica cómo es una confesión.

¿Cada cuánto se aconseja acudir a este Sacramento?

Cada vez que se cometió un pecado mortal y la persona se alejó de Dios. La Iglesia establece como mínimo hacerlo una vez al año. A partir de esto, depende de la vida espiritual de cada uno. Muchos santos se confesaban una vez por semana, el Papa Francisco reveló que en general lo hace cada dos semanas.

¿Cuáles son los efectos de la Reconciliación?

Como su nombre lo indica, el efecto principal es la reconciliación con Dios. Es una “resurrección espiritual”, se alcanza otra vez la dignidad de Hijos de Dios porque se recupera la gracia perdida por el pecado grave. Además, este sacramento aumenta la gracia, reconcilia a la persona con la Iglesia y recupera las virtudes y los méritos perdidos por el pecado grave. Asimismo, da gracia específica que fortalece al alma.

¿Dios perdona todo?

La respuesta la dio el Papa Francisco: “El rostro de Dios es el de un padre misericordioso, que siempre tiene paciencia ¿Han pensado en la paciencia de Dios, la paciencia que tiene con cada uno de nosotros? ¡Esa es su misericordia! Siempre tiene paciencia: tiene paciencia con nosotros, nos comprende, nos espera, no se cansa de perdonarnos si sabemos volver a Él con el corazón contrito. Grande es la misericordia del Señor”.

De interés:

Elaborado en base a Código de Derecho Canónico, Catecismo de la Iglesia Católica, Aciprensa, Catholic.net

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