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“Yo soy la Inmaculada Concepción”

Las apariciones de Lourdes: una historia de amor, humildad y oración
Virgen de Lourdes/ Fuente: DECOS Montevideo

El 11 de febrero de 1858, la vida de Bernardette dio un giro inesperado. La familia de Bernardette Soubirous era pobre, de hecho extremadamente pobre. Vivían en el sótano de un molino porque su padre, François Soubirous, había quedado sin empleo, precisamente como molinero, y ese lugar era el único que pudieron conseguir. Es más, durante algunos años, la familia de Bernardette vivió en un antiguo calabozo abandonado, y por esto fueron apodados en el pueblo como “los que viven en el calabozo”.

El giro inesperado no vino acompañado de fama, ni dinero, ni salud. La familia y la vida de la propia Bernardette siguió siendo sumamente dura, áspera. Pero ahora la Virgen había querido comunicarse con ella. La jovencita de Lourdes era la mayor de 9 hermanos, 3 de ellos fallecidos poco después de nacer, otro con apenas tres años, otro con 10 y solamente 4 (contando a la propia Bernardette) que llegaron a la edad adulta. Era algo habitual en esos tiempos, más en una zona de Francia acuciada por la pobreza, el desempleo y las malas cosechas.

Una bella Señora

Pero regresemos al 11 de febrero de 1858. Bernadette tenía catorce años y recogía leña en Massbielle, en las afueras de Lourdes, junto a su hermana Marie Toinete, de 11 y su amiga Jeanne Abadie, de 12. Una ráfaga de viento la sorprendió, vio una nube dorada y a una Señora vestida de blanco en una pequeña gruta, con sus pies descalzos cubiertos por dos rosas doradas, que parecían apoyarse sobre las ramas de un rosal, en su cintura tenia una ancha cinta azul, sus manos juntas estaban en posición de oración y llevaba un rosario.

Bernadette, un poco asustada, comenzó a rezar el Rosario que siempre llevaba. La Señora pasaba también las cuentas del suyo entre sus dedos. Al finalizar la misteriosa Señora retrocedió hacia la gruta y desapareció. De más está decir que Bernardette, única vidente, no sabía la identidad de esta Señora. Sólo sabía que está pequeña Señora era la más hermosa que había visto, y que esta visión la había llenado de paz.

Bernardette volvió al lugar, y el 18 de febrero, en la tercera aparición, la Señora le dijo: “Ven aquí durante quince días seguidos”. La niña le prometió hacerlo y la Señora le expresó “Yo te prometo que serás muy feliz, no en este mundo, sino en el otro”.

La noticia de las apariciones suscitó en el pueblo de Lourdes reacciones variadas, desde la alegría, pasando por la suspicacia y la burla. En la novena aparición, el 25 de febrero, la Señora mandató a Bernadette a beber y lavarse los pies en el agua de una fuente, señalándole el fondo de la gruta. La niña no encontró tal fuente, pero obedeció la solicitud y escarbó en el suelo. En un primer momento sólo encontró polvo y barro. Muchos de los que allí estaban pensaron que la niña se había vuelto loca, pero poco después se produjo el primer brote del milagroso manantial de Lourdes.

En las apariciones, la Señora exhortó a la niña a rogar por los pecadores, manifestó el deseo de que en el lugar fuese erigida una capilla y mandó a Bernadette a besar la tierra, como acto de penitencia para ella y para otros. El pueblo presente en el lugar la imitó y hasta el día de hoy, esta práctica continúa.

“¿Quién eres?”

El 25 de marzo, a pedido del párroco de Lourdes, Abbé Peyramale, la niña pregunta a la Señora ¿Quién eres?, y ella le responde: “Yo soy la Inmaculada Concepción”. Luego Bernadette fue a contarle al sacerdote, y él quedo asombrado, pues era casi imposible que una jovencita analfabeta pudiese saber sobre el dogma de la Inmaculada Concepción, declarado por el Papa Pío IX en 1854.

En la aparición del día 5 de abril, la niña permanece en éxtasis, sin quemarse por la vela que se consume entre sus manos. El 16 de julio de 1858, la Virgen María aparece por última vez y se despide de Bernadette. En el lugar se comenzó a construirse un Santuario, el Papa Pío IX le dio el título de Basílica en 1874. Las apariciones fueron declaradas auténticas el 18 de Enero 1862. Pero la vida de Bernardette, a los ojos del mundo, siguió transitando por las mismas dificultades y sufrimientos que antes. Ahora estaban agravados.

bernadette-soubirous

Ingreso al convento de Nevers

Luego de las apariciones, Bernadette fue acogida por las religiosas Hermanas de la Caridad de Nevers. La niña dejó su casa dejó permaneció como enferma dos años en el hospicio . En agosto de 1864 solicitó ser admitida en la Comunidad de Hermanas de la Caridad de Nevers y en julio de 1866 comenzó su noviciado. En septiembre de 1866, al agravarse el asma crónico que padecía pronunció los votos ante la inminencia de su muerte. De hecho ni siquiera los pronunció, se realizó todos mediante señas, con la anuencia del obispo, tal era la falta de fuerzas de Bernardette. Contra todo pronóstico en 1867 se recobró, y el 30 de octubre de ese año hizo su profesión religiosa de las manos de Monseñor Forcade.

Con las Hermanas de la Caridad de Nevers

Entre las monjas, Bernardette sufrió no sólo por su mala salud, sino también por la incomprensión de sus superioras y muchas de sus hermanas. Pero todo esto lo vivió con humildad y mucha devoción. Trabajó en el cuidado de enfermos (¿quién mejor que ella?), y como ayudante de sacristán; lugares que le permitieron un encuentro aún más cercano con Cristo y le ayudaron a vivir más plenamente su fe. Agobiada por múltiples dolencias, muere rezando el Rosario el 16 de 1879.

Un camino de santidad

El proceso diocesano para su beatificación se comenzó el 20 de agosto de 1908. El 2 de septiembre del año siguiente su cadáver fue desenterrado y hallado en perfecto estado de conservación. El 25 de agosto de 1913, Pío X comenzó el proceso de beatificación en Roma y se retomó luego de finalizada la Primera Guerra Mundial. El 14 de junio de1925 su sucesor, Pío XI, proclamó beata a Bernadette.

También en 1925 se realizó una segunda exhumación del cuerpo que seguía incorrupto y fue trasladado al convento de Nevers, siendo ubicado en la capilla que hoy lleva su nombre. El 8 de diciembre, día de la Inmaculada Concepción del año 1933, fue proclamada santa por el Papa Pío XI.

Rezar con María

Lourdes es uno de los lugares de mayor peregrinaje en el mundo, millones de personas acuden cada año y muchísimos enfermos han sido sanados en sus aguas milagrosas. La fiesta de Nuestra Señora de Lourdes se celebra el día de su primera aparición, el 11 de febrero.

En todo el mundo son muchas las Parroquias, capillas, santuarios y hasta Basílicas que recuerdan a Nuestra Señora en su advocación de Lourdes. En nuestra Arquidiócesis son tres lugares donde los fieles peregrinar para rezar con la Virgen en esta fecha tan especial: Parroquia El Salvador (Santuario Nacional de la Gruta de Lourdes), Parroquia Nuestra Señora de Lourdes de Malvín y Parroquia Nuestra Señora de Lourdes y San Vicente Palloti en la Ciudadela. Compartimos con ustedes horarios de Misa, direcciones y teléfonos de estos tres lugares.

Horarios de Misa

  • Parroquia El Salvador (Santuario Nacional de la Gruta de Lourdes) 10.00 (preside el Card. Daniel Sturla) y 17:00 horas (preside Mons. Milton Tróccoli)
  • Parroquia Nuestra Señora de Lourdes y San Vicente Palloti (Ciudadela) 9:00, 12:00, 16:00 y 20:00 horas. El templo permanecerá abierto de 8:00 a 20:00 horas.
  • Parroquia Nuestra Señora de Lourdes (Malvín) 8:30, 10:00, 16:00 y 19:00 horas. El templo y la gruta permanecerán abiertos de 8:00 a 20:00 horas.

Direcciones y teléfonos

  • Parroquia El Salvador (Santuario Nacional de la Gruta de Lourdes): Avenida de las Instrucciones 2223 esq. Cno. Colman – 2222 3532
  • Parroquia Nuestra Señora de Lourdes y San Vicente Palloti (Ciudadela): Cerrito 763 esq. Ciudadela – 2900 5639
  • Parroquia Nuestra Señora de Lourdes (Malvín): Michigan 1645 esq. Rivera – 2619 0729

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